sábado, 29 de diciembre de 2018

Un año (más) de puto rock (y metal) - Lista y playlist


por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia



Hay fechas propias para la reflexión. Las más comunes: el cumpleaños, un aniversario o el final de un año. Siempre se da la vuelta a los ojos para observar el camino recorrido. Y en este caso a las orejas también, para recuperar sonidos que nos invadieron desde el lejano uno de enero hasta prácticamente el final de 2018. Muchas horas entre las que escoger lo más y lo mejor, un año repleto de canciones.


Y debo decir que por aquí ando muy feliz con la música que he descubierto estos doce meses. La que poco a poco voy recuperando de años anteriores (hay tantos miles de excelentes canciones por ahí sueltas en sesenta años de rock…). La que se va editando nueva. Porque, aunque le rock, y el metal, como fenómeno cultural y artístico no está muerto, conviene recordar que económica y socialmente hace muchos años que desapareció del mapa. No pasa nada. Mientras grupos nuevos y viejos se esfuercen en ofrecer sus canciones al mundo y queden orejas como tú y yo que les presten atención (y un poco de dinero) el rock, y el metal, no morirán, realmente, nunca.

Este año he escuchado hasta el aburrimiento varias obras de gente joven (más o menos). Destacaría a los gaditanos The Electric Alley (Turning wheels) y a sus paisanos Bourbon (Fuente vieja), a los asturianos Baja California (Horizontes) y Soldier (The sleeping of reason), a los madrileños Whisky Caravan (La guerra contra el resto), los barceloneses Whiskey Lies (Against the odds) o uno de mis favoritos, los castellonenses Dry River (2038). Todos parte de una gran cosecha nacida, criada y compuesta muy cerca de nuestras casas. Añadamos otros grandes discos, como Gritando en Silencio (Sácame de aquí), Angelus Apatrida (Cabaret de la guillotine), Crisix (Get out of my head), o las sorpresas de Elisma (Somos nosotros los que hacemos rock) y la genialidad de El número de Shannon (Carpe diem).

Una felicidad extra para mí es volver a escuchar a bandas clásicas con nuevos buenos trabajos. Por aquí han desfilado Saxon (Thunderbolt), Uriah Heep (Living the dream), Phil Campbell (Age of absurdity), Tako (Hilo de cobre), Ankhara (Sinergia) y los que se han llevado la palma: Judas Priest (y su enorme Firepower).

También de fuera de nuestras fronteras hemos cantado la sangre joven de los impresionantes The Temperance Movement (A deeper cut), Band of Rascals (Tempest), City of Thieves (Beast reality) o Khemmis (Desolation). Y ha habido sitio para descubrimientos alejados de gustos habituales; sirvan de ejemplo First Aid Kit (Ruins) y The Devil Makes Three (Chains are broken).

En fin, junto con otro puñado de buenas canciones he elaborado (en Spotify y en Deezer) una playlist sin desperdicio, llena de chicha buena, un caldo jugoso con todos los ingredientes necesarios para comer buen rock y metal durante un largo rato. Abre una cerveza, llena un vaso de bourbon, móntate un gin tonic planetario y prepárate para bailar.

Ha sido un año excelente… ¡viva el rock! ¡viva el metal! ¡viva la puta música!


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