jueves, 6 de diciembre de 2018

Queen - Bohemian Rhapsody (2018): Crítica de la película review


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos






Para mucha gente, una de las películas del año. Para otros tantos, una máquina de hacer dinero transformando nostalgia en billetes. Como con casi todo en la vida, la respuesta reposa hacia la mitad del término, que no en el viento. Hablamos de Bohemian Rhapsody.




Mi primer contacto con Queen surgió con We Will Rock You. Pero yo, animal de caras a y caras b, del formato físico por encima de la frialdad de lo digital, no tardé en bucear en una discografía cuyos años setenta se encuentran entre mis favoritos de todo lo que he escuchado. Muchas veces la propia leyenda del grupo devora lo estrictamente musical, y nos olvidamos de que Queen fue una banda con cuatro tíos de estilos diferentes, pero con un talento para la interpretación y la composición como pocas veces se ha visto en el rock. Por si quedaba alguna duda: son uno de mis grupos predilectos, sí. Dicho esto, vamos ya con la película.




Si tus expectativas en cuanto a la película apuntan hacia un retrato estrictamente fidedigno, ciñéndose exclusivamente a lo que sucedió con pelos y señales, entonces mejor ponte el Days Of Our Lives, que cumple a la perfección con ese cometido. Bohemian Rhapsody, al tratarse de una película, apuesta más por aquello de “basado en hechos reales” de manera no explícita, con todo lo que eso conlleva. En cualquier caso, y dando por hecho que en varias secuencias se prefiere lo grandilocuente a lo real, hay algunos errores que se acercan a lo grosero. Me refiero, por ejemplo, al momento en que Freddie debuta en directo y demuestra la misma habilidad al micro que Sid Vicious al bajo, cuando Freddie ya había estado en algunos grupos antes de formar parte de esa primera agrupación de lo que sería Queen, todavía sin John Deacon. O el momento en el que Tim Stafell, primera voz del grupo, lo deja y se nos muestra a Freddie presentándose ante Brian y Roger, cuando en realidad ya les conocía.




No obstante, los aciertos tienen un gran peso y una dosis de emotividad que minimiza considerablemente esos errores: el comienzo con el concierto del Live Aid es una decisión más que acertada al mostrar la grandeza del grupo en directo, donde muy pocos les pueden hacer sombra. Además, es cierto que el papelón de Rami Malek como Freddie, en un ejemplo idóneo de cómo meterse en la piel de un personaje, nos ayuda mucho a acercarnos a la figura más tímida y frágil de Mercury. Por no hablar del parecido de Brian, John y Roger. Por otra parte, las dosis de humor están distribuidas a la perfección, consiguiendo que las sonrisas también acompañen a unas lágrimas omnipresentes a lo largo de las dos horas que dura la película.




En el balance final, como digo, pesan más los aciertos que los errores, y con producciones como esta es más fácil que leyendas como Freddie Mercury sigan vivas de la mejor manera posible: con su música sonando una y otra vez. Desbancar al reggaetón de la cima de Spotify ha sucedido, en gran parte, gracias a esta película. Pero vayamos más allá: el hecho de acercar a mucha gente que no había pasado de un puñado de temas del Grandes Éxitos a la música de Queen es una noticia como para estar más que agradecidos a esta película. Long live the queen.



2 comentarios:

  1. yo la difruté mucho como fan pero la padecí viendo sus fallos. Y no hablo de lo cronológico que no importa sino de lo machista y frágil que es el film. Nada que ver con quien retrata, un animal del escenario y de la iconografía gay. Un león herbívoro en esta película ja, saludos...

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    1. Yo como fan la disfruté muchísimo, luego los fallos están ahí y pesan, a veces demasiado. Pienso que sacar el lado más débil de Freddie era algo buscado, pero también salen los momentos de las grandes fiestas. A mí me encanta que haya gente que se acerque a Queen por cosas como esta. Otro para ti!

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