domingo, 2 de diciembre de 2018

Las mejores películas de 1966 - Lo mejor del cine de ese año

El bueno, el feo y el malo.


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC

Como ya comentaba en la lista del año pasado, se va notando el bajón y poco a poco cada temporada deja menos títulos sobresalientes, hasta el punto de poder determinar ya en estos años el canto del cisne del Cine Clásico y su agotamiento, al que se sucede también el de las modas con movimientos más o menos influyentes y representativos de aquellos tiempos y algunos anteriores (neorrealismo, Nouvelle Vague, Free Cinema…), que como tales no duraron tanto. Un Cine Clásico crepuscular, usado con aspiraciones políticas o experimentales según qué casos y que con el tiempo no ha logrado perdurar como pretendía. Con todo, hay un buen número de clásicos imperecederos que serían la envidia de cualquier año en la actualidad.


Andrei Rublev.

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Las mejores películas de 1966
(lo mejor del cine de tal año)


AL AZAR DE BALTASAR, de Robert Bresson. 

Interesante fábula de Bresson protagonizada por un burro con la que logra conmover y hacer reflexionar. Una excelente y original película.


ANDREI RUBLEV, de Andrei Tarkovsky. 

Uno de los clásicos del director ruso, que se sirve de la vida del afamado pintor para presentar un detallado fresco de la vida social, política y artística rusa. Una obra de verdadera enjundia.


¿ARDE PARÍS?, de René Clément. 

Con guión de Coppola y Gore Vidal, Clément retrata la liberación de París por las fuerzas aliadas. Muy buena cinta.


BLOW-UP (DESEO DE UNA MAÑANA DE VERANO), de Michelangelo Antonioni. 

Prestigiosa cinta de Antonioni, director difícil donde los haya, de gran influencia en cineastas posteriores. Reflexión sobre el punto de vista y la mirada. Un buen trabajo.





CALLEJÓN SIN SALIDA, de Roman Polanski. 

No es de lo más interesante ni notable de Polanski esta extraña y particular comedia, pero sí merece la pena para ver los primeros pasos de un autor excepcional. Buena cinta, en cualquier caso.


COMO ROBAR UN MILLÓN Y…, de William Wyler. 

Comedia sobre robos y enredos varios, simpática, con clase y gran reparto, pero que no termina de llegar donde podría, sobre todo estando Wyler detrás. De todas formas, sirve para pasar el rato.


CORTINA RASGADA, de Alfred Hitchcock. 

Estupenda cinta hitchcockiana con grandes escenas para el recuerdo (la pelea en la cabaña, la persecución en autobús). Un Paul Newman protagónico y un título muy entretenido sin estar entre lo más destacado del maestro.





DJANGO, de Sergio Corbucci. 

Un pequeño clásico del spaghetti Western, buena opción para conocer más del género, más allá de la trilogía de Leone.


DRÁCULA, PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS, de Terence Fisher. 

Nueva versión de Drácula y reencuentro de Christopher Lee con el personaje. No es de lo más brillante, pero al menos es estimable.





EL BUENO, EL FEO Y EL MALO, de Sergio Leone. 

Obra maestra de Leone y el mejor spaghetti Western de la historia. Todo funciona. Personajes, música, historia, dirección, trama… Para babear a base de bien. Su duelo final a tres es un hito cinematográfico.


EL DESTINO TAMBIÉN JUEGA, de Fielder Cook. 

Curioso western, que sin incluir los parámetros típicos del género, salvo algunos, los bares, los espectáculos, el póker… y siendo un western tardío, no es ni crepuscular ni naturalista como era la tendencia en esos años. Buen Henry Fonda. Entretenido.


EL DORADO, de Howard Hawks. 

Obra maestra de Hawks que calca casi al completo la historia de Río Bravo, pero con ciertos matices y diferencias, como gustaba hacer al realizador. En cualquier caso es una obra de arte, cima del género.





EL EXTRAÑO DENTRO DE LA MUJER, de Mikio Naruse. 

Un Naruse brillante que a sus habituales dramas incluye ciertos aspectos de Cine Negro para hacerla más atractiva. Otra gran obra del director.


EL HALCÓN Y LA PRESA, de Sergio Sollima. 

Otro spaghetti entretenido y eficaz. No es ninguna joya, pero cumple su cometido.


EL HÉROE, de Satyajit Ray. 

Ray indagando en el mundo del cine con su habitual talento. Una aceptable película que no alcanza a sus grandes obras maestras, pero que resulta estimulante.





EL JOVEN TÖRLESS, de Volker Schlöndorff. 

Interesante reflexión sobre dónde pudieron estar los orígenes del nazismo examinando a unos chavales de un internado. Buen título a reivindicar.


EL ROSTRO AJENO, de Hiroshi Teshigahara. 

Fascinante y extraña película que juega con la Ciencia Ficción para plantear complejas preguntas sobre la identidad y el yo. Podría recordar, por su sinopsis, a obras tan excelentes como “Ojos sin rostro”.





EL YANGTSÉ EN LLAMAS, de Robert Wise. 

Exitosa cinta que tuvo 8 nominaciones al Oscar. Drama aventurero de buena ambientación histórica sobre los conflictos en la China de 1926. Steve McQueen pone el carisma.


EN BANDEJA DE PLATA, de Billy Wilder. 

Joya de Wilder repleta de cinismo que desentraña las miserias y recovecos oscuros de nuestra alma de una manera tan sublime como hilarante. Impagables Lemmon y Matthau.


FAHRENHEIT 451, de François Truffaut. 

La más famosa adaptación de la novela de Ray Bradbury. No hizo mal trabajo Truffaut, pero queda muy lejos de la brillantez vibrante del original literario.





GOLFUS DE ROMA, de Richard Lester. 

Simpática comedia musical ambientada en la Roma clásica y donde podemos ver a ¡Buster Keaton!, en el que sería su último trabajo.





GRAND PRIX, de John Frankenheimer. 

El director gozando con los coches, en escenas espléndidamente rodadas, como era costumbre en él. Un título que los amantes de la Fórmula 1 y las carreras reivindican mucho.


GUERRA Y PAZ, de Sergei Bondarchuk. 

Espectacular versión rusa de la novela de Tolstoi para la que no se escatimaron medios. Buena película.


HARPER, INVESTIGADOR PRIVADO, de Jack Smight. 

Actualización del clásico Noir con detective privado. Un estupendo título con Paul Newman perfecto en su rol. Muy buena.





HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO, de Jean-Pierre Melville. 

Obra maestra de Melville, auténtico maestro del Noir. Una joya como casi todas las suyas de esta época y de este tipo.


KARTUM, de Basil Dearden y Eliot Elisofon. 

Colonialismo, aventuras, conflictos políticos, guerras… Una buena cinta con Charlton Heston al frente.


LA ARMADA BRANCALEONE, de Mario Monicelli. 

Comedia aventurera de Monicelli ambientada en la Edad Media. Un grato divertimento de un director notable en el género.


LA BATALLA DE ARGEL, de Gillo Pontecorvo. 

Una cinta que retrata los orígenes, el desarrollo y la conclusión de este conflicto con gran precisión y acierto. Un gran documento.





LA BUSCA, de Angelino Fons. 

Interesante adaptación de la obra de Pío Baroja, buen retrato de los bajos fondos madrileños. Buen título de nuestro cine, aunque poco conocido.


LA CAZA, de Carlos Saura. 

Tremenda cinta de Saura con una acertada metáfora. Asfixiante, tensa y brutal. Uno de los grandes títulos del cineasta.





LA ESPADA DEL MAL, de Kihachi Okamoto. 

Gran cinta de samuráis, quizá no tan conocida como otras de directores más afamados, como Kurosawa, pero francamente excelente y brillante. Merece la pena.


LA GRAN JUERGA, de Gérard Oury. 

Divertida comedia que realiza una parodia sobre la ocupación nazi en Francia durante la 2ª Guerra Mundial. A mayor gloria de Louis de Funès.


LA JAURÍA HUMANA, de Arthur Penn. 

Obra maestra de Penn, una de sus mejores películas, si no la mejor. Muy recordada por la paliza que recibe Marlon Brando en su heroico papel de garante de la ley y la justicia (a Brando le molaba eso de que le “apalizaran” en pantalla), es un retrato sin concesiones de los peligros de la masa enfervorecida y descontrolada, descerebrada y manipulable.





LA MUERTE DE UN BURÓCRATA, de Tomás Gutiérrez Alea. 

Magnífica sátira social la realizada por Alea, una comedia cubana brillante que sirve para conocer un poco el cine que se hacía por allí.





LA MUJER X, de David Lowell Rich. 

Correcto drama donde destaca el trabajo de Lana Turner en uno de sus mejores papeles.


LA NOCHE DE LOS GENERALES, de Anatole Litvak. 

Interesante thriller ambientado en la 2ª Guerra Mundial, con nazis, asesinatos y complots, protagonizado por el gran Peter O’Toole y que quiere abarcar tanto que acaba cojeando en cierta medida. Una película que va de más a menos de buena calidad y elementos muy interesantes.


LA PRESA DESNUDA, de Cornel Wilde. 

Otra apreciable cinta de aventuras que cuenta una historia real con acierto ambientada en el África colonial. No muy conocida pero más que estimable.


LA RELIGIOSA, de Jacques Rivette. 

Buen drama psicológico y religioso sobre una chica obligada a tomar los hábitos durante el siglo XVIII. Aceptable título de Rivette.





LA TRAMPA, de Sidney Hayers. 

Encantadora cinta, muy atractiva, de esas pequeñas películas escondidas que resultan entrañables. La caza, la aventura y dos seres que terminan por aceptarse…


LLAMADA PARA UN MUERTO, de Sidney Lumet. 

Buena adaptación de Lumet sobre la intriga creada por Le Carré. Para pasar el rato.


LOS DESESPERADOS, de Miklós Jancsó. 

Notable cinta húngara sobre los hechos acontecidos durante el levantamiento que lideró Kossuth.


LOS PROFESIONALES, de Richard Brooks. 

Fantástico Western de Brooks con un gran reparto de duros clásicos y magníficos actores. Una obra excepcional desde todo punto de vista.


MADEMOISELLE, de Tony Richardson. 

Provocadora cinta francesa protagonizada por Jeanne Moreau que dio bastante que hablar en su día. Interesante.





MASCULINO, FEMENINO, de Jean-Luc Godard. 

Nueva muestra de la Nouvelle Vague, oda al amor libre y desprejuiciado.




NEVADA SMITH, de Henry Hathaway. 

Correcto Western de Hathaway que no está entre lo más destacado de su filmografía, pero que se sostiene con vigor gracias a su trabajo tras la cámara y al que realiza delante de ella Steve McQueen.


NUEVE CARTAS A BERTA, de Basilio Martín Patino. 

Muy buen título de nuestro cine que por desgracia no es muy conocido. Englobado en el “Nuevo Cine Español” (mini versión de la Nouvelle Vague), es un buen retrato de la sociedad de postguerra.


PERSONA, de Ingmar Bergman. 

Una de las grandes obras de Bergman, de las más reputadas y significativas de su filmografía. Oda al primer plano y la palabra.





PLAN DIABÓLICO, de John Frankenheimer. 

Peculiar thriller protagonizado por Rock Hudson y dirigido por Frankenheimer. Una extraña y fascinante mezcolanza que va de la Ciencia Ficción al drama psicológico, de la exploración existencial de la hastiada vida burguesa a cierta insinuación política crítica. Interesante.


PROPIEDAD CONDENADA, de Sydney Pollack. 

Otro guión de Coppola, en esta ocasión adaptando a Tennessee Williams. Otro drama sureño que no alcanza los grandes clásicos de años anteriores, pero que aún así es interesante. Robert Redford lo protagoniza junto a Natalie Wood.


¿QUÉ HICISTE EN LA GUERRA, PAPI?, de Blake Edwards. 

Divertida comedia de Edwards ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Un agradable divertimento que hará pasar un buen rato.


¿QUIÉN TEME A VIRGINIA WOOLF?, de Mike Nichols. 

Obra maestra de Nichols. Espectacular exhibición de la pareja protagonista, Richard Burton y Elizabeth Taylor, sobre la obra de Edward Albee. Tremendo drama sin concesiones lleno de miserias, mezquindades y frustraciones.





RED ANGEL, de Yasuzo Masumura. 

Obra maestra del cine japonés de un director que os sonará poco, Masumara. Merece la pena sumergirse para conocer a ese ángel con alas de enfermera que atiende heridos y sana la inhumanidad de la guerra.


REY POR INCONVENIENCIA (REY DE CORAZONES), de Philippe de Broca. 

Simpática comedia ambientada a finales de la Gran Guerra. Agradable sorpresa y una oda a la locura.


SIETE MUJERES, de John Ford. 

Es la última película del gran maestro. Y es magistral. Sensacional reivindicación de la mujer, reflexión humanista y dramaturgia profunda. Una joya que suele olvidarse. No deberían.


TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS, de Jirí Menzel. 

Consiguió el Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa (1967). Una comedia dramática checoeslovaca, acertada y brillante, sencilla y eficaz.





UN HOMBRE PARA LA ETERNIDAD, de Fred Zinnemann. 

Joya de Zinnemann con la relación entre Enrique VIII y sus problemillas con las mujeres, los matrimonios y los herederos, y Tomas Moro, el brillante humanista y hombre de confianza. De obligado visionado para los cinéfilos.


UN HOMBRE Y UNA MUJER, de Claude Lelouch. 

Gran éxito el de este drama romántico que consiguió el Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa (1966), a la que le han llovido palos por vencer a otras como “Campanadas de medianoche”. Algo olvidada, es un hermoso título, sin duda.


VIAJE ALUCINANTE, de Richard Fleischer. 

¿Os acordáis de “El chip prodigioso? ¿Aquella cinta donde se empequeñecía a los seres humanos y eran introducidos en el cuerpo de otra persona? Pues esta fue antes, de 1966. Una joya de culto.







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