domingo, 9 de diciembre de 2018

Crítica de "El lago de los muertos vivientes" (Jesús Franco, 1981): Review


by King Piltrafilla (@KingPiltrafilla)





El lago de los muertos vivientes es una penosa cinta de zombies dirigida –es un decir- por Jean Rollin con guión –también es un decir- de nuestro Tío Jess. Deciros que ambos aparecen con pseudónimo en los créditos, lo que ya da una idea del nivel de esta coproducción franco-española.






La historia, rodada con un mal gusto que tira p’atrás y nula inspiración creativa, parte de una idea que –a mi juicio- no estaba mal del todo. Resulta que en el lago que hay junto a un pueblecito francés aparecen de pronto unos zombies que no son otra cosa que los cadáveres de unos soldados alemanes asesinados durante la Segunda Guerra Mundial que ahora buscan venganza. Una niña –y no os contaré más por si perdéis el juicio y un día decidís verla- será la clave en el desenlace de la historia y el final de esos particulares muertos vivientes del III Reich.





Sin embargo, la hipotética buena voluntad de los autores del desaguisado cae irremisiblemente en saco roto a los diez minutos de metraje, cuando aparece el primer oficial nazi. En resumen, que la actuación de los zombies más parece una mala imitación del monstruo de Frankenstein hecha por un payaso sin talento una mala noche de borrachera y el maquillaje que llevan –sin duda sacado del maletín de la Señorita Pepis; los más jóvenes no sabréis de qué os hablo- les convierte en una especie de sosias del increíble Hulk llevado a la televisión por Lou Ferrigno. Así pues, esos pretendidos zombies tiznados de verde, en lugar de sembrar el caos lo que hacen es causar vergüenza ajena. Si le sumamos un par de escenas de erotismo casposo muy light, no es extraño que ni Rollin ni Franco pusieran su nombre en esta bazofia. En fin amiguitos, tenía que verla... pero intentaré olvidarla. Next one!

1 comentario:

  1. Como siempre, las críticas españolas sobre películas bizarras son las mejores.

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