lunes, 2 de julio de 2018

Las mejores películas de 1951 - Lo mejor del cine de ese año



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Además del western y el musical, géneros que en los 50 fueron de éxito arrollador, comienza a surgir otro que tendría especial relevancia en esta década, incluso desde la serie B, la ciencia ficción. Exagerada cantidad de películas interesantes, donde los mencionados géneros comienzan a sacar la cabeza, junto al Noir, que sigue en plena forma.

Milagro en Milán.


Las mejores películas de 1951
(lo mejor del cine de ese año)



ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, de Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Wilfred Jackson. 

Clásico de la animación, iconográfico, como casi todos los de la época, que son los que han sellado el look y la imagen de esos personajes e historias. El poder de Disney. Una historia fascinante, que en esta versión también tiene sus detractores, como no podía ser de otra forma.





BELLÍSIMA, de Luchino Visconti.

Circunscrita en el neorrealismo, más post-neorrealismo, Visconti nos trajo esta estupenda película con el mundo del cine como telón de fondo, con una mezcla de tonos acertada, así como reflexiones y exposiciones notables.


BODAS REALES, de Stanley Donen.

Encantador musical de grandes números y escenas para el recuerdo. El clásico aroma de los clásicos del género… sin ser de los mejores.


BRIGADA 21, de William Wyle.

El maestro William Wyler, uno de los más grandes directores de la historia, nos deleita con otro título que sin estar entre los más conocidos y destacados de su filmografía es otra maravilla. Un título muy notable. Además, la película es moderadamente transgresora ya que el tema del aborto no se había tratado apenas en el cine, aquí, sin explayarse en demasía, es una parte importante de la trama.


CAMINO DE LA HORCA, de Raoul Walsh.

Es una lección magistral de dirección y también de escritura. Bajo una premisa sencilla, incluso manida, Walsh saca oro. Matizada, profunda, simpática… una gran obra, quizá poco conocida, del maestro.


CARAVANA DE MUJERES, de William A. Wellman.

A Wellman hay que subirle de categoría. Es un maestro. Su dirección está llena de detalles y sutilezas, de talento que elevan sus cintas muy por encima de lo que parecen a simple vista. Aquí lo vuelve a lograr, con un retrato femenino, de aquellas pioneras, ejemplar.




CARTAS ENVENENADAS, de Otto Preminger.

El maestro Otto Preminger realizó este remake de un magnífico título del gran Henri Georges Clouzot, “El Cuervo” (1943), dando como resultado una obra notable aunque inferior al original. Esta película, englobable en el género del Cine Negro, resulta una acertada crítica contra la sociedad biempensante, su simpleza, prejuicios y fácil manipulación. No deja títere con cabeza y está de plena actualidad.


CASCO DE ACERO, de Samuel Fuller.

La guerra según Fuller. Con sus altibajos, el gran director nos regala momentos de gran cine. Realizada con cuatro duros. Un bélico poco conocido que también merece un visionado.


CATORCE HORAS, de Henry Hathaway.

Estupendo thriller de Hathaway en el que pasaremos catorce horas en una cornisa junto a un suicida. Tensión y una trama que va desarrollándose con acierto y pulso narrativo. Entretenida.


CIELO NEGRO, de Manuel Mur Oti.

Sensible e intenso drama el dirigido por Mur Oti. Una película poco conocida de nuestro cine que trata un tema complicado, como es el de la discapacidad, con tacto y sensibilidad.




CÍRCULO DE PELIGRO, de Jacques Tourneur.

Un thriller de Tourneur, lo que ya merece interés. No, no es de los mejores, pero sí más que solvente. De producción británica y con la RKO detrás, el director nos deleita con su estética sin igual.


DIARIO DE UN CURA RURAL, de Robert Bresson.

Poderoso drama de Bresson sobre un competente cura que no logra el apoyo de sus feligreses, lo que le provoca una crisis de fe. El maestro del fuera de campo deja su impronta en esta adaptación. Es un cineasta indispensable.





ÉDOUARD ET CAROLINE, de Jacques Becker.

Otra cinta francesa de otro destacado director francés. Una comedia dramática con conflictos amorosos y luchas de clases perfectamente narrada por este soberbio realizador.


EL ALMUERZO, de Mikio Naruse.

El indispensable Naruse nos relata la vida cotidiana y rutinaria, con sensibilidad, tacto y sutileza, de un matrimonio, especialmente ante la llegada de una sobrina del marido. Anoten, que en el cine oriental hay grandes obras maestras como esta.


EL CAPITÁN HORATIO HORNBLOWER, de Raoul Walsh.

Una de aventuras marinas con Gregory Peck y Raoul Walsh, pareja que nos dio a los cinéfilos grandes satisfacciones. Ambientada en el siglo XIX y con el vigor de un director que era puro nervio.


EL CASO O’HARA, de John Sturges.

Buen drama judicial donde la presencia de Spencer Tracy lo abarca todo. Lejos de algunos referentes de este subgénero, recordará a algunos de ellos, resultando satisfactorio y digno.


EL COMIENZO DEL VERANO, de Yasujiro Ozu.

Siempre os lo digo. Quizá el director más depurado y sutil. Aquí, los pequeños cambios sociales y cómo afectan a una familia tradicional, son retratados con exquisita sensibilidad y detalle, una sutileza realmente maravillosa, en su estilo minimalista, discreto y depuradísimo.




EL CORREO DEL INFIERNO, de Henry Hathaway.

Potente western clásico y de cámara, donde unos forajidos retienen contra su voluntad al conductor de una diligencia, una joven y la sobria de esta a la espera de un cargamento de oro. Asfixiante y de tensión creciente, es un Hathaway, lo que significa que no decepcionará.


EL ENIGMA DE OTRO MUNDO, de Christian Nyby.

Clásico absoluto de la ciencia ficción que, aunque adjudicado a Howard Hawks (dominador absoluto de todos los géneros), está acreditado a Christian Nyby. ¡Cuántas películas del género tienen aquí su máxima influencia! También ha habido remakes. Imprescindible.




EL GRAN CARNAVAL, de Billy Wilder.

Una de las mejores películas sobre el periodismo, en su vertiente más negativa, de la historia del cine. El amarillismo, la manipulación, la falta de escrúpulos… todo por ser el primero o dar una noticia. La podredumbre de una profesión tentada a ello, corrompida por su indiscutible poder. Un Wilder cruel, negro, duro, y a la vez brillante y lúcido como siempre.


EL HOMBRE DEL TRAJE BLANCO, de Alexander MacKendrick.

Otro gran trabajo de la Ealing. Una comedia original, brillante, lúcida y divertida sobre las paradojas del sistema de libre mercado, la asunción de la mediocridad y el irremediable progreso. Fresca y dinámica, es una pequeña joya.


EL HOMBRE PERDIDO, de Peter Lorre.

El gran Peter Lorre, carismático actor que hasta el más despistado recuerda gracias a sus ojos saltones, dirigió este interesante thriller sobre un hombre que va transformándose en asesino en serie dentro de un sistema permisivo e interesado. Es su único trabajo como director, y no está mal.


EL IDIOTA, de Akira Kurosawa.

Kurosawa adaptando a Dostoievski. No es el mejor trabajo del director, pero merece la pena apreciar las muchas virtudes de esta reunión de talento.




EL MERODEADOR, de Joseph Losey.

Sobresaliente película para paladares selectos. Una magistral película, negrísima, desoladora, cruel y descarnada de un director a tener muy en cuenta. Losey indagaba como pocos en los rincones más oscuros de nuestra alma, con retratos perturbados, retorcidos y viciados. No se la pierdan.


EL PADRE ES ABUELO, de Vincente Minnelli.

Secuela de “El padre de la novia”, que os traje la semana pasada. Bajo el mismo patrón y con las mismas virtudes, pierde la fuerza de la originalidad, pero sigue siendo entrañable y divertida.


EL PODER INVISIBLE, de Robert Parish.

Interesante muestra de cine negro con falsos policías, la mafia, asesinatos, policías duros, investigación... Muchos y buenos ingredientes para el disfrute de los amantes del Noir y el buen cine.
EL RÍO, de Jean Renoir. El paso hacia la madurez en época de postguerra. El descubrimiento, los primeros amores… Un drama romántico de Renoir lleno de sensibilidad y belleza, una obra exquisita que Martin Scorsese adora.




EL SOBORNO, de John Cromwell.

El magnífico artesano John Cromwell nos regala otro excelente título negro, lleno de intensidad y saber hacer. Y además con un duelo interpretativo de altura: Robert Mitchum y Robert Ryan. Más Lizabeth Scott. Muy recomendable.


EXTRAÑOS EN UN TREN, de Alfred Hitchcock.

Mítica película del maestro, que adapta a Patricia Highsmith. La trama era perfecta para Hitchcock, que aunque elimina los elementos homoeróticos o los encubre casi por completo, ejecuta una joya de la intriga y el suspense. Imprescindible.




GUARDIAS Y LADRONES, de Steno, Mario Monicelli.

Simpática película con la clásica estructura del perro y el gato, una persecución de policía a criminal fresca, divertida y ágil. Para pasar un rato estupendo. Una joyita.


JUEGOS DE VERANO, de Ingmar Bergman.

Traumas de la adolescencia. El existencialismo en una época de cambio con Bergman guiándonos. Un drama ambientado en el mundo del ballet que es una magnífica reflexión psicológica, típica del director sueco.



LA CASA DE LA COLINA, de Robert Wise.

Siempre es interesante ver lo que nos depara Wise con sus películas. Aquí tenemos una entretenida intriga de tintes hitchcockianos que seguro os hará disfrutar y pasar un buen rato.


LA CASA EN LA SOMBRA, de Nicolas Ray.

Gran película de Cine Negro y poderoso drama con Robert Ryan e Ida Lupino en los papeles principales. Una gran obra de Ray, que aunque menos conocida que otras del género y de su director, merece reivindicación.


LA MUJER PIRATA, de Jacques Tourneur.

Clásico del cine aventurero por el gran Jacques Tourneur, que también era un maestro en este género. Aquí empodera a la mujer como protagonista de su film de acción y piratas para firmar un clásico que no desmerece a otros de más prestigio. Una gozada. Tourneur era un gigante.


LA REINA DE ÁFRICA, de John Huston.

Obra maestra absoluta. La mejor comedia de aventuras jamás realizada. Bogart, en un papel antológico, y Katharine Hepburn. Con que sencillez llega Huston a lo sublime, con que facilidad recrea sus obsesiones y gustos, con que desparpajo desarrolla una historia de amor sencillamente encantadora y emocionante, con que maestría redime y consuela a sus personajes. Con que insultante indiferencia crea una obra maestra absoluta, nodriza de tantas que vinieron después. Os exijo que la veáis.




LA SEÑORITA OYU, de Kenji Mizoguchi.

De nuevo el mundo de la mujer retratado con la exquisita maestría, sensibilidad y profundidad de Mizoguchi, maestro de maestros. Las costumbres japonesas, la resignación y estoicismo de la mujer sometida a ellas, la comprensiva mirada a distancia del director, que nunca juzga... Una obra de arte.


LAS FRONTERAS DEL CRIMEN, de John Farrow.

Curiosa película protagonizada por el imprescindible Robert Mitchum. Una cinta inclasificable que mezcla géneros con igual facilidad que con la que se comen pipas. Su peculiaridad, que también es su mayor debilidad, dota a la cinta de un aire alocado y excéntrico que le da encanto. La película que dirige John Farrow es, indudablemente, singular.


LA VERSIÓN BROWNING, de Anthony Asquith.

Drama británico de triángulos amorosos y docencia que tiene bastante interés. Las interioridades del mundo académico universitario y su contraste con los hechos vitales. Desconocida y muy apreciable.
M, de Joseph Losey. Remake de la mítica obra maestra de Fritz Lang dirigida por Losey, del que os he traído esta semana “El merodeador”. Esta no está a la altura de ninguna de las dos, de su referente y la otra de Losey, pero tampoco es un desdoro. Si no conoces la original seguramente te gustará aún más.


MÁS ALLÁ DEL MISSOURI, de William A. Wellman.

Wellman y sus westerns comprometidos, este en rollo ecologista y con Clark Gable de protagonista. Lejos de sus grandes obras, en cualquier caso.


MEDALLA ROJA AL VALOR, de John Huston.

Adaptación de la estupenda novela de Stephen Crane a cargo Huston. Un aceptable bélico, que queda lejos de las obras maestra del director.


MILAGRO EN MILÁN, de Vittorio De Sica.

Obra maestra absoluta. Cumbre del neorrealismo mágico. Su final, que es donde radica su punto mágico, sirvió de influencia incluso para “E. T. El extraterrestre” (Steven Spielberg, 1982). Es una cima del neorrealismo sin matices, pero además tiene ese componente mágico de regalo. Ejemplar e imprescindible. De obligado visionado.


MURMULLOS EN LA CIUDAD, de Joseph L. Mankiewicz.

Cary Grant con Mankiewicz. Uno podría esperar más, pero este drama es notable. Con toques de comedia, para mayor rendimiento del maravilloso actor, tenemos otra aguda reflexión sobre el prejuicio y la presión social. Muy interesante.




ORO EN BARRAS, de Charles Crichton.

Otra encantadora comedia de la Ealing, mezclando una trama intrigante, de robos, con la hilaridad. Protagonizada también por Alec Guiness, nos recordará a “El quinteto de la muerte” (1955). Audrey Hepburn aparece en un pequeño papel, uno de sus primeros trabajos.


PANDORA Y EL HOLANDÉS ERRANTE, de Albert Lewin.

Intenso drama romántico con James Mason y Ava Gardner, de claro tinte metafórico y referenciando el relato mitológico. Apreciable.


PRISIONERA DE SU PASADO, de John Cromwell.

Interesante drama de Cromwell con la bella Lizbeth Scott, que trata el tema de la reinserción y sus dificultades.


QUO VADIS, de Mervyn LeRoy.

Conocidísimo drama religioso de gran éxito y fama en su época. Notable y muy bien rodado por ese artesano de talento que era Mervyn LeRoy… En realidad, algo más que un artesano. Mezcla de cine aventurero, épica y religión, tenemos en pequeños papeles a Elizabeth Taylor y… Bud Spencer.




ROMMEL, EL ZORRO DEL DESIERTO, de Henry Hathaway.

Bélico que nos cuenta las andanzas del mítico general alemán, uno de los más brillantes de la 2ª Guerra Mundial. Protagonizada por James Mason y dirigida con su habitual pulso por Hathaway, es una buena muestra del género.


SIN CONCIENCIA, de Bretaigne Windust, Raoul Walsh.

Gran película que Walsh se vio obligado a terminar, o a casi hacer por completo. Cine Negro de calidad con un Bogart pletórico intentando inculpar a un mafioso encarcelado. Otra joya.


SIROCO, de Curtis Bernhardt.

De nuevo Bogart en un título negro que recuerda a “Casablanca” aunque quede a enorme distancia de la obra maestra de Curtiz. No está mal, sin ser nada del otro mundo.


SOLO EL VALIENTE, de Gordon Douglas.

Western de ese maestro de la serie B que es Gordon Douglas. Protagonizado por Gregory Peck, es un solvente trabajo que satisfará a los amantes del género.


SURCOS, de José Antonio Nieves Conde.

Obra maestra absoluta del cine español que podríamos englobar en la corriente neorrealista. La postguerra española y sus consecuencia en la vida rural mostradas por Nieves Conde con total maestría. De obligado visionado.




TAMBORES LEJANOS, de Raoul Walsh.

Conocido western protagonizado por Gary Copper bajo la batuta del maestro Walsh. Espíritu aventurero y una trama entretenida.


TEMPESTAD EN LA CUMBRE, de Douglas Sirk.

Una muy interesante película, que aunque esquemática y algo desproporcionada en cuanto a las virtudes (grandes personajes y propuestas, otros, en cambio, más abandonados), tiene un gran nivel general, además de ser una buena muestra del talento de Sirk.


TERESA, de Fred Zinnemann.

Zinnemann y los conflictos sociales. Los prejuicios racistas y la incomprensión social en la postguerra en un drama amoroso y psicológico. Las presiones harán resentirse a una pareja que pretende comenzar una vida juntos. Correcta.


THA TALL TARGET, de Anthony Mann.

Buena muestra de cine de intriga narrado con vigor por Mann. Aventura, investigación y drama siguiendo al detective que trata de impedir un atentado contra Lincoln durante la inauguración de un ferrocarril.


ULTIMÁTUM A LA TIERRA, de Robert Wise.

Clásico moralizante de la ciencia ficción, género que se pondría en boga en estos años. Advertencia a las intenciones nucleares que se dispararon con la 2ª Guerra Mundial. Visión humanista. Un clásico.




UN AMERICANO EN PARÍS, de Vincente Minnelli.

Obra maestra del musical en la década de su esplendor. Gene Kelly en plena forma y enmarcado en el colorista estilo de Minnelli. Un título imprescindible para los amantes del género.


UN LUGAR EN EL SOL, de George Stevens.

Obra maestra del melodrama negro. Perturbador, profundo, intenso. Un complejo retrato social y psicológico protagonizado por Montgomery Clift y Elizabeth Taylor, una pareja iconográfica. Clásico indiscutible.


UN TRANVÍA LLAMADO DESEO, de Elia Kazan.

Otra obra maestra absoluta. Brillante adaptación por Elia Kazan de la obra teatral de Tennessee Williams. Brando refulgiendo como una fuerza de la naturaleza en el papel que lo llevó al estrellato, uno de sus primeros trabajos. Indispensable.


YO AMÉ A UN ASESINO, de John Berry.

Interesante película de género, muy breve, y que nos remite a otras mejores, pero que aunque no suponga algo excepcional sí que resulta un título apreciable. John Garfield nos vuelve a regalar una de sus interpretaciones de villano psicopático dentro del género negro que tanto valoramos los cinéfilos. Dirigida por uno de los directores incluidos en las listas negras de la caza de brujas estadounidense.

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