domingo, 13 de enero de 2019

Las mejores películas de 1969 - Lo mejor del cine de ese año

Cowboy de medianoche.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Terminamos la década de los 60 con un año algo lánguido. Hay buenos títulos, pero se intuye cierto cansancio en las principales cinematografías, con un tono crepuscular y fatigado, esperando nuevas tendencias que den vigor. Incluso los clásicos que han trascendido tienen ese aire crepuscular y negativo en general. Esa segunda parte de los sesenta en la que el clásico había perdido fuelle con respecto a las nuevas tendencias, que luego no supieron sostenerse ni afianzarse…

La vía láctea.

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Las mejores películas de 1969
(lo mejor del cine de ese año)



ACCIDENTE SIN HUELLA, de Claude Chabrol.

Estupenda intriga de Chabrol, género donde se movía como pez en el agua, incluso mezclándolo con el melodrama. Un gran título del director francés, que este año trae al menos otro.


ADIÓS, MR. CHIPS, de Herbert Ross.

Debut de Ross con este conocido remake, con algunas canciones, que relata una romántica historia de vocaciones y magisterio. Bien interpretada y resuelta sin genialidades.


ANA DE LOS MIL DÍAS, de Charles Jarrott.

El conflicto de Enrique VIII de Inglaterra con la iglesia protagonizado por Richard Burton. Una historia siempre atractiva que ha tenido muchas visiones desde distintos puntos de vista. Esta tuvo gran éxito y prestigio.




CON LOS OJOS CERRADOS, de Richard Brooks.

Los desastres del alcoholismo y sus causas, sus degeneraciones… y un matrimonio intentando enfrentarse a todos sus deterioros. Es un buen trabajo de Brooks, soberbio director, aunque no de los más conocidos de su filmografía.


COWBOY DE MEDIANOCHE, de John Schlesinger.

Un clásico, una película dura, agria, desgarrada, sórdida y real, conmovedora, con dos inolvidables personajes marginales… desmitificadora del sueño americano. Dos grandes interpretaciones de Dustin Hoffman y Jon Voight. Emblema setentero, aunque es del 69.


DANZAD, DANZAD, MALDITOS, de Sydney Pollack.

Tremenda metáfora sobre la miseria en la época de la Gran Depresión. Un soberbio retrato de Pollack, un clásico universal. Es la película con más nominaciones (9) sin tener la de Mejor Película.




DOS HOMBRES Y UN DESTINO, de George Roy Hill.

Un clásico del Western crepuscular que también es comedia y ejemplar retrato de la amistad, porque también es un buddy film... Paul Newman y Robert Redford en todo su esplendor, con Katharine Ross para rematar. ¡Menudas colaboraciones de los dos actores con Roy Hill! Obra maestra.




EASY RIDER (BUSCANDO MI DESTINO), de Dennis Hopper.

Clásica película de culto, inspiradora de toda una generación en su apología por la libertad y el estilo de vida alternativo. Es un clásico que no aguanto y una película bastante regulera.




EL CEREBRO DE FRANKENSTEIN, de Terence Fisher.

Otra de la Hammer con Fisher. Truculenta y perversa, sigue la saga de éxito del fantaterror con uno de sus clásicos y Peter Cushing en el reparto.


EL CHACAL DE NAHUELTORO, de Miguel Littin.

Prestigiosa cinta chilena, de las más reputadas del país, que supone un duro alegato contra la pena de muerte circunscrito en un tremebundo drama social basado en hechos reales.


EL CLAN DE LOS SICILIANOS, de Henri Verneuil.

Joyas, atracos, thriller e intriga es lo que ofrece este buen título protagonizado por Alain Delon. Recomendable para los fans del género.


EL COMPROMISO, de Elia Kazan.

Intenso drama de gran reparto y magníficas interpretaciones, bajo la batuta del excelente maestro Elia Kazan.




EL DEPENDIENTE, de Leonardo Favio.

Estupendo film argentino entre el drama y el Noir clásico que seguro gustará a aquellos que no conozcan mucho del cine argentino de aquella época.


EL EJÉRCITO DE LAS SOMBRAS, de Jean-Pierre Melville.

Obra maestra del gran Melville. Poderoso retrato de la resistencia francesa durante la 2ª Guerra Mundial. Cine Negro de calidad extrema.





EL INCINERADOR DE CADÁVERES, de Juraj Herz.

Particular cinta checa, país que seguía dando títulos estimulantes, donde se mezcla el terror con el drama, la comedia negra y tintes surrealistas. Una auténtica curiosidad.


EL MUCHACHO, de Nagisa Ôshima.

Un duro documento de Ôshima que denuncia las desigualdades sociales y los tratos inhumanos del régimen japonés.


EL ORO DE MACKENNA, de J. Lee Thompson.

Entretenido Western sobre la codicia y la ambición desmedida con un estupendo reparto. No trae mucho nuevo, pero se pasa el rato.


EL SECRETO DE SANTA VITTORIA, de Stanley Kramer.

Divertida comedia de Kramer sobre un pueblecito italiano que pretende proteger su más preciado bien. El vino.




EL VALLE DEL FUGITIVO, de Abraham Polonsky.

Sencillo y comprometido Western que pretende dar luz al pueblo indio… si bien es algo que ya se había hecho.


ESTUDIO DE MODELOS, de Jacques Demy.

No es tan llamativa como sus ilustres musicales, pero este aporte de Demy en el cine americano es apreciable.


EROS Y MASACRE, de Yoshishige Yoshida.

Larguísimo retrato del socialista Sakae Osugi y tres de las mujeres con las que se relacionó. Con mucha política, feminismo y libertad narrativa.


FLOR DE CACTUS, de Gene Saks.

Exitosa comedia dramática que le dio el Oscar a Goldie Hawn. Un triángulo amoroso en el que además están Ingrid Bergman y Walter Matthau.



GRUPO SALVAJE, de Sam Peckinpah.

Uno de los más grandes directores que ha dado el Western en un título imprescindible para entender la evolución del que es, junto al Cine Negro, el género más completo del cine, el que admite cualquier tema para su reflexión con total naturalidad. Sam Peckinpah logró con “Grupo salvaje” revitalizar un género que parecía abocado al ocaso, en pleno declive en la década de los 60 tras su época de mayor esplendor en los 50. Obra maestra.




HELLO, DOLLY!, de Gene Kelly.

Un musical con mucho encanto, y eso que Kelly sólo está tras la cámara. Grandes coreografías y buena música en una trama sencilla. Tuvo gran éxito.


JOHN Y MARY, de Peter Yates.

Una romántica de Yates con Dustin Hoffman, que repite, y Mia Farrow. Buena película, grandes trabajos.


KES, de Ken Loach.

Podría englobarse en el Free Cinema este trabajo de Loach, que ya daba muestras de su interés por el drama social en esta bonita y poética historia con protagonista infantil. Es uno de sus primeros trabajos fuera de la televisión.




L’AMOUR FOU, de Jacques Rivette.

Dentro de la Nouvelle Vague, es un destacado y particular trabajo de Rivette. Si bien no es para todos los públicos, ya se sabe, su interés es incuestionable.


LA BATALLA DE INGLATERRA, de Guy Hamilton.

Épico título británico sobre el combate aéreo entre Inglaterra y Alemania en la 2ª Guerra Mundial. Buenas escenas de combates aéreos.


LA CAÍDA DE LOS DIOSES, de Luchino Visconti.

Epopeya familiar de Visconti, otra más. Otro gran clásico del maestro italiano con reminiscencias shakespearianas.




LA ESCALERA, de Stanley Donen.

Amarga cinta de Donen sobre la homosexualidad y las relaciones desde el prejuicio y la incomprensión. No se dejen engañar por el director, el reparto e incluso el cartel de la cinta.


LA LEYENDA DE LA CIUDAD SIN NOMBRE, de Joshua Logan.

La película que hizo cantar a Clint Eastwood y Lee Marvin (que además consiguió un exitazo con su “Born under a wandrin’ star”). Uno de los musicales más peculiares de la historia. Y un exitazo.




LA MUJER INFIEL, de Claude Chabrol.

Otra excelente intriga de Chabrol, buen cine negro de venganza del magnífico director francés.


LA PISCINA, de Jacques Deray.

Celos, inseguridades, relaciones… un tenso drama con dos parejas en conflicto entrelazadas y un buen reparto donde destacan Alain Delon y Romy Schneider.




LA SIRENA DEL MISISIPI, de François Truffaut.

Romance e intriga es la mezcla elegida por Truffaut para esta cinta con Jean-Paul Belmondo y Catherine Deneuve.


LA VÍA LÁCTEA, de Luis Buñuel.

Clásica sátira buñueliana contra la religión donde el director español despliega su crítica y mala leche.


LLUEVE SOBRE MI CORAZÓN, de Francis Ford Coppola.

Una de la primeras cinta de Coppola, de su primera etapa, cuando aún no había conseguido ninguna de sus obras maestras, con la que empezó a llamar la atención. Un drama estructurado como road movie muy aceptable.




LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL, de Leonard Kastle.

Una desconocida cinta de culto que mezcla géneros con acierto. El drama y el thriller. Una interesante cinta basada en hechos reales.


MEDEA, de Pier Paolo Pasolini.

Adaptación de la tragedia de Eurípides en la que es la única aparición de la gran Maria Callas en la gran pantalla.


MI NOCHE CON MAUD, de Éric Rohmer.

Uno de los cuentos morales de Rohmer. Inmersa en la Nouvelle Vague, es uno de los títulos de prestigio del gran director francés. Muy notable.




NOCHES EN LA CIUDAD, de Bob Fosse.

Es la primera cinta de Fosse, una adaptación libre de “Las Noches de Cabiria”. Un buen musical.


ODIO EN LAS ENTRAÑAS, de Martin Ritt.

Ritt toma unos hechos reales para plantear sus denuncias en este drama rural y comprometido ambientado en el siglo XIX con la explotación de inmigrantes irlandeses.


PASEO POR EL AMOR Y LA MUERTE, de John Huston.

Drama romántico en la Edad Media. Y dirigido por Huston. Evidentemente no es de los títulos más famosos y logrados del director, pero tiene su cosa.


PASIÓN, de Ingmar Bergman.

Bergman moviéndose en sus terrenos predilectos. Dramas intensos y psicológicos en los que indagar en sus obsesiones y sus personajes. Notable.




QUEIMADA, de Gillo Pontecorvo.

Marlon Brando en el siglo XIX con las luchas coloniales entre portugueses e ingleses. Un buen título poco conocido pero apreciable.


SATIRICÓN, de Federico Fellini.

Amoríos, sexo, muerte, la antigua Roma, lo fantástico y mitológico… Fellini desbocado en un título que no es ni mucho menos de lo más logrado de su filmografía.



SAYAT NOVA (EL COLOR DE LA GRANADA), de Sergei Parajanov.

No es, desde luego, una película para públicos mayoritarios, pero los cinéfilos más curiosos puede que disfruten de esta particular visión de Parajanov llena de alegorías y simbolismo.




THE WITNESS, de Péter Bacsó.

Espléndida sátira contra el comunismo que fue película de culto (prohibida en su país mucho tiempo) y tuvo gran repercusión. Merece la pena recuperarla.


TOMA EL DINERO Y CORRE, de Woody Allen.

Una de las primeras cintas de Woody Allen (la primera si obviamos “Woody Allen, el número uno”), una lograda sucesión de sketches planteados como un falso documental. Muy divertida.




TOPAZ, de Alfred Hitchcock.

Una de las últimas cintas de Hitchcock, lejos de sus grandes obras maestras, pero en un tono distinto correspondiente a la última etapa del director, lo que plantea aspectos de mucho interés cinéfilo.


UN TRABAJO EN ITALIA, de Peter Collinson.

Entretenida cinta de acción y robos con Michael Caine de protagonista y no exenta de humor. Para pasar un rato agradable.


UNA MUJER DULCE, de Robert Bresson.

Sobre un relato corto de Dostoievski, Bresson construye este drama psicológico sobre celos y traumas que llevan al suicidio.


VALOR DE LEY, de Henry Hathaway.

Estupendo y muy divertido Western de Hathaway que dio el Oscar al gran John Wayne, que encarna a Rooster Cogburn, un personaje inolvidable.


Z., de Costa-Gavras.

Excelente película del siempre comprometido Costa-Gavras. Un thriller político y criminal basado en hechos reales de gran complejidad y sin ambages.


1 comentario:

  1. que buena recopilación de un año que me interesa saber todo lo posible... Leonardo Favio!!! para mí el mejor director argentino de siempre por estilo y varias características...

    decís que es un año flojo pero yo lo veo bastante rico eh....

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