jueves, 2 de mayo de 2019

THE STONE ROSES - The Stone Roses (1989): Crítica review


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




30 años de The Stone Roses

Un 2 de mayo de 1989 vio la luz uno de los debuts más frescos de todos los tiempos. Como 30 años no son nada apetece rescatar, DeLorean mediante, esta joya de disco que es una dulce introducción al maravilloso caos musical que se vivió durante la década de los 90 en las islas británicas. 



Junto a muchos otros discos, entre los que destaco el ambicioso doble debut de los Manic Street Preachers y el primer trabajo en solateras de un Paul Weller que se reinventó nuevamente una vez más para no dejar ni una sola boca sin abrir, este LP marca una época y comparte con ellos una característica fundamental que muy pocas bandas consiguen en el indescifrable y complicado mundo de la música: aparecer en el momento y en el lugar exacto. 3 décadas después, la sensación es que la varita mágica con la que parecían estar tocados los de Manchester tras el lanzamiento de este disco se cansó muy rápido de su compañía: problemas legales con la discográfica, imposibilidad de sacar un segundo disco que se retrasó un lustro, mal rollo en el grupo (sin llegar a la escala de sus admiradores los hermanos Gallagher, eso sí)… todo ello dando como resultado que estén más cerca de la siempre peligrosa etiqueta de grupo de culto que de un éxito que tardó el mismo tiempo en llegar que en marcharse dando un portazo. Mejor quedarse en este disco, qué duda cabe.




Un LP con canciones como I Wanna Be Adored, que caminan por la delgada línea que delimita lo arrogante de lo pretencioso, con un riff inicial brillante marca de la casa de John Squire. Donde no faltan ritmos con aires de número uno construidos nuevamente sobre una soberbia guitarra en Waterfall, que si no consigue incitar a tus pies al movimiento será porque a lo tuyo ya no se le puede llamar vida. Tampoco faltan los estribillos más luminosos sin contemplar otro objetivo que no sea el de la inmortalidad en temas como Made Of Stone, donde Ian Brown sueña con calles repletas de la frialdad que da la soledad.




3 acordes son suficientes para conquistar el mundo cuando suena She Bangs The Drums, con una línea de bajo superlativa que engancha desde el primer momento, mientras que las ganas de corear ese “the way I feel” cada vez que suena la canción parecen no tener fin. Pero no todos los temas del disco van encaminados en esa dirección, ni mucho menos: ahí quedan los aires de grandeza de Sugar Spun Sister, con una transición instrumental cuya complejidad raya muy por encima de la media de lo que cualquier bicho humano podría atreverse a llamar hit.

Pero la corona del disco (god save the queen) se la lleva sin ningún tipo de debates I Am The Resurrection, con una letra y unos acordes por encima de la altura de tus expectativas. Más de ocho minutos de pop irresistible, incluyendo la parte de los bongos donde Ian Brown se lucía sentado en ese concierto con tanto mito como es el directo en Blackpool. Una de esas canciones destinadas a marcar una época, que no tuvo la fuerza suficiente para soplar en contra del viento de la mala suerte que salpicó al grupo después del lanzamiento de este gran disco. Después de todo, quién no quiere ser adorado…

Waterfall
https://www.youtube.com/watch?v=7NrLBlw9WZE

Made Of Stone
https://www.youtube.com/watch?v=sMnm8MsPDeM

I Am The Resurrection
https://www.youtube.com/watch?v=2BfnXX7EvhM 

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