domingo, 12 de octubre de 2014

Ted Nugent - Shutup & Jam (2014): Review Crítica del disco


por Sergio Vargas
(@zarrabeita)



Adoro el rock visceral sin adornos, artesano, donde el líder del grupo canta sobre el riff de la guitarra en cuestión. Obra cumbre sobre lo que hablo, a mi modo de ver, es el Paranoid de Black Sabbath, que siempre merece una mención y artículo aparte.Sin alejarnos del tema y volviendo a lo cavernario, a lo salvaje, el protagonista de esta reseña, Ted Nugent, experto en sacar fuego de su instrumento y de su garganta (incluso para temas nada musicales), vuelve tras 7 años con un álbum titulado Shutup & Jam (algo así como “calla y toca"), entretenido, que no deja hueco para el respiro y que viene, como si de un huevo kinder se tratara, con una grata sorpresa y es la colaboración en uno de los cortes (“She's gone") del gran Sammy Hagar (Van Halen, Montrose) fluyendo una gran química que nos da la idea de ¿por qué no? un disco juntos.


De sobra decir que no hay disco donde el ex-componente de los inmensos Damneed Yankees exhiba la guitarra a base de bien casi como si fuera la prolongación de su falo. Está claro que la humildad no es la característica del frontman y es el tono chulesco lo que le da energía y encanto a la obra, pegadiza de principio a fin y sin sus letras tan controvertidas, pero sí patrioteras (amor a las barbacoas yanquis con sus colegas en el porche trasero de su casa ), tal vez el músico ha madurado, y me entra la risa solo de pensarlo.

En resumidas cuentas, los que nos propone este “motherfuker", al cual le falta poco para pertenecer a la Asociación del Rifle (conocidas son sus cacerías) es que pasemos un rato divertido con sus canciones. Lo escucharemos de un tirón, siendo posible ya que la mayoría de las canciones no llegan a los tres minutos (¿homenaje al sello Motown?) salvo “Never stop Believing" que tiene una composición más compleja con cambios de tempo que no le sienta nada mal y por su aroma en muchas de ellas al Hendrix de principios. Como siempre bien acompañado por Derek St. Holmes, Mick Brown, etc.

Un maravilloso guiso que te dejará con ganas de pedir el postre y donde al “tío Ted" le queda mucha cuerda para rato.

©Sergio Vargas

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