sábado, 4 de octubre de 2014

Crítica de la película Godzilla (Gareth Edwards, 2014)


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Un nuevo remake que se ha hecho esperar poco, nada más y nada menos que de esa mediocridad de proporciones monstruosas que fue “Godzilla” (Roland Emmerich, 1998). En la actualidad se ha optado por dar seriedad y enjundia a los productos de entretenimiento, trascendencia, incluso en las nuevas versiones, para que parezcan más notables, algo que viene desde los Batman de Nolan.


Ahora todo pretende ser más realista y profundo, y en esa tendencia se insertaría esta nueva “Godzilla”. Muchos pecaron esperando una visión distinta, más seria, un producto de entretenimiento de envergadura, yo mismo pensé que podría serlo tras ver el tráiler, que resultaba bastante acertado… El golpe no ha podido ser más fuerte, no sabría decir cuál de las dos es peor, si la de Emmerich o esta soporífera nueva versión dirigida por Gareth Edwards.




Lo peor de esto, lo lamentable, es que la dirección es buena, en absoluto mediocre, con planos largos, seguros, muy sostenidos, una dirección sobria y depurada, nada apresurada y lejos del frenesí habitual de movimientos de cámara y montajes sincopados habituales de este tipo de cintas. Sofisticada. Pero más allá de la buena elección de encuadres y manejo de los planos, falta fuerza y originalidad en la puesta en escena, que además se ve lastrada por un guión paupérrimo, lleno de clichés, tópicos y lugares comunes, donde se acaba descubriendo que lo que tenemos entre manos es exactamente lo mismo de siempre. Aunque se pretenda ser más o menos fiel al Godzilla original. Dar un par de giros dramáticos de guión para oscurecer la trama no la convierte en buena o interesante, incluso a menudo ocurre lo contrario por pretenciosidad. La manera que tiene de alargar el director los planos generales de destrucción, su uso, es muy notable, lo mejor de la cinta y la realización. Lástima.




La teoría de la evolución darwiniana, los jugueteos con la bomba atómica, todo el clásico contexto para Godzilla, da inicio a la cinta.”Godzilla” nos cuenta la lucha de un ancestral y gigantesco monstruo anfibio, que luchará contra otras gigantescas criaturas ávidas de radiactividad y energía…

La cinta que dirige Gareth Edward es un cúmulo insufrible y soporífero de tópicos, tonterías e incoherencias. La primera hora es tremendamente aburrida, ni los supuestamente impactantes giros dramáticos logran captar el interés. Luego la cosa mejora más bien poco.

Todo resulta tremendamente convencional y manido, visto mil veces, no funciona ni la creación de tensión ni su desarrollo, el intento es loable pero los resultados calamitosos. Se usan recursos narrativos y dramáticos bochornosamente burdos, especialmente los que tienen a niños como protagonistas, pinceladas de guión que parecen improvisadas y escritas con prisas.




Resulta bastante lamentable que a estos científicos se les escapen hasta tres bichos más grandes que un rascacielos, es decir, que sutiles no son, teniéndolos aparentemente controlados, sin lograr matarlos. Es de traca… Más ridículo resulta ver a profesionales del ejército disparando con pistolas y metralletas a semejantes bichos, ¿qué pretenden? ¿Asustarlos y que se vayan? Lo del ejército tiene tela, otro tópico insoportable de estas realizaciones, donde todos los militares son medio tontos, torpes o fanáticos que lo único que quieren es tirar bombas y explotar muchas cosas. También vemos a aviones, como kamikazes, lanzarse contra los bichos, como si no se les viera o algo…

¿Por qué en las cintas mainstream cuando una pareja comienza a enrollarse siempre suena un inoportuno teléfono que interrumpe la cópula? ¿Qué clase de censura es esta? ¡Hagan una elipsis, pero dejen a los pobres muchachos aliviarse…!

Las parejas de los protagonistas, en un sorprendente tanto por ciento, son enfermeras… Más sorprendente aún resulta la capacidad de camuflaje y de discreción de esos bicharracos, estos animalicos se esconden en las narices de los humanos y estos ni se enteran, sólo faltó que les sorprendieran por la espalda. Digo yo, y es un suponer, que por muy de puntillas que vaya un bicho de estos, algo se oirá, lo mismo con la respiración, ¡será por pulmones…! También es cierto que a los soldados les sorprende hasta un tren en marcha, también sorprendentemente silencioso… Un disfrute…

Tenemos alguna referencia cinéfila, al menos desde el aspecto visual, como ese inicio con el descubrimiento de una cueva donde estaba uno de los monstruos, que nos remite a “Alien, el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979). Hay bromas, como el póster de Godzilla en la habitación del protagonista de niño. Del mismo modo, la idea de un lugar que se suponía contaminado, que en realidad no lo está, sino que se trataba de una tapadera para asuntos gubernamentales relacionado con criaturas extrañas, nos puede remitir a “Encuentros en la 3ª fase” (Steven Spielberg, 1977).




Se supone que a la vez se nos pretenden contar la historia de una recomposición familiar, dando como resultado una idea similar a la de “La guerra de los mundos” (2005) de Steven Spielberg, pero los personajes no están bien acabados ni desarrollados, y la idea en sí pierde sentido a la media hora de metraje. Los actores hacen lo que pueden, tanto Juliette Binoche en su escaso papel, como Bryan Cranston y Aaron Johnson, pero donde no hay mata, no hay patata. De hecho, el protagonista, Aaron Johnson, se pasa dos tercios del metraje viéndolas venir, encerrado en sitios, mirando con desconcierto y siendo zarandeado de un lado a otro. Un héroe antológico, desde luego.

Ken Watanabe interpreta a un brillante científico japonés, homenaje obligado a los creadores del icono, que siempre tiene cara de estar medio colocado o medio ido… Como si en el horizonte encontrara su angustia.
Hay un aspecto curioso en el guión, no sé hasta qué punto inconsciente, pero todo lo que va aconteciendo parece guiado por el subconsciente de los bichos, especialmente de Godzilla, para ayudar a los humanos, para que se capture a los bichos malos. Incluida la huida de estos últimos.

“Godzilla” es una película saltarina, iremos de un sitio a otro persiguiendo a los gigantescos monstruos constantemente.

Cuando acaba sólo falta preguntar a tu compañero de asiento, si es que lo hay, si él tiene idea de las motivaciones e impulsos de ese bicho, nuestro salvador, antisuperhéroe, Godzilla, pero tampoco vamos a traumatizarnos por esto viendo el percal…

Vean mejor cualquiera de los títulos japoneses, quizá sean más cutrecillos en cuanto a efectos especiales, pero con respecto a todo lo demás es difícil que sean peores.

Como conclusión, una basura aún más grande que los bichos que salen en ella.

©Jorge García

1 comentario:

  1. Queda claro que el director Edwards trabajó a Godzilla con el respeto por el personaje original y la pasión por el género, Inclusive el monstruo recuperó el aspecto tradicional de los filmes de los estudios Toho, a los que esta nueva propuesta homenajea en más de una escena.

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