ZEPPELIN ROCK: TIJUANA IN BLUE - En su punto (1991): Crítica review

sábado, 6 de junio de 2026

TIJUANA IN BLUE - En su punto (1991): Crítica review

 

por Rockología (@RockologiaTwit)
del blog Rockologia


Inmensa resulta la riqueza musical de "la España" de los años ochenta y, a veces, también desconcertante. Toda la basura y la gloria musical tuvo su oportunidad. Y entre toda esa gloria y esa basura creció una oleada de música indescriptible en ocasiones dentro del movimiento rock/punk. Y entre toda esa colección de canciones hoy traigo este recopilatorio (The best of...) que editó la compañía Oihuka en 1991 resumiendo los andares de Tijuana in Blue bajo su sello.



"Los Tijuana" formaron parte de aquello que se llamó segunda oleada de punk, tras el éxito de Kortatu, La Polla y demás colegas. Impulsados por su espíritu rebelde y las ganas de pasarlo bien, Eskroto y Jimmi formaron Tijuana in Blue en algún momento de 1985. Daban conciertos en lo alto de una mesa, hacían ruido hasta que aparecía la Guardia Civil, oficiaban misas negras en el escenario, repartían cazalla entre el público... Como dijo Eskroto: "Éramos libres e íbamos a nuestro pedo. Teníamos dos objetivos claros: ir contra el sistema al tiempo que nos divertíamos". Y eso hicieron. Tras dos maquetas, una de ella en directo (Directo en Barcelona) y otra colectiva (Iruña por Katakrak) en la que compartieron surcos con Barricada, entre otros), les ficha Mariano Goñi, responsable de Soñuala (luego llamada Oihuka). Su primera y desastrosa grabación la compartieron con Potato, otros novatos, en un disco que se tituló como las dos bandas: Potato - Tijuana in Blue (Soñuam, 1986). Su segunda obra, y primera en solitario, llegó en 1988 tras una ruptura de la banda y un reencuentro. Este disco, A bocajarro, ya suena más "profesional" y se dan un sonido más contundente. Al año siguiente graban un mini-LP titulado Sopla, sopla, acercándose al rollo sonoro de The Clash, y en 1990 el Sembrando el pánico, último con Oihuka, producido por Alfredo Piedrafita (Barricada).

Y hasta aquí llega este recopilatorio. Meses después Eskroto abandona la banda (y casi la vida) comenzando un viaje a México y el resto de la banda decide continuar, sustituyéndole.



La colección de canciones es un tanto irregular, sin mucho sentido respecto a sus singles y canciones más populares. Como la portada, es un collage poco estético. Quizá la compañía quiso vengarse de ellos por abandonarles o tenían intención de homenajear el espíritu ecléctico e irreverente de Jimmi y Eskroto. A saber.




La mayoría de canciones tienen ese rollo ska/punk básico, con algunas más guitarreras, y letras pasadas e irreverentes. En "Bebe y olvídalo (pero sin pasarte)" cantan: "desde pequeño has aprendido a tener miedo/es tu destino/¿y qué podemos hacer para sacudirnos el miedo?/Bebe y olvídalo". En "La vida sigue igual" afirman: "vamos creciendo a base de pedradas/la policía no puede faltar". En "Trip metal (patrimonio de escogidos)", una composición más elaborada, gritan: "objetivo la venganza/colocar doscientos kilos de goma dos/ en el palacio del Gobernador". En "La lucha final" animan al personal a juntarse para resistir "a los mandamás". La divertida "Sherpa. ¿dónde estás?" dice: "nosotros somos un grupo de rock/y llegando a la cima/el jodido Sherpa nos abandonó" porque "joder con toda esta nieve/se nos cae la moquita" y "no le haré caso al Yeti/vamos a buscar al Sherpa/que por ahí he visto al Custó". En "Sírvela de nuevo Patxi" piden "Oye, Patxi, sácame un txiquito/que hoy tengo muchas ganas de rajar "porque "destrozan todo nuestro verde" y la gente tendría que saltar. En la guitarrera "Licantropía" se quejan de lo que cuesta conseguir una loba y "lo que jode el sol".

En fin, una curiosidad en mi discografía, pero, al fin y al cabo, una joya de esa riqueza cultural que fue el rock (y compañías) en los años ochenta.

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