lunes, 6 de agosto de 2018

Tribulation - Down Below (2018): Crítica del disco (review)



por Marco Antón (@Antoncastle66)


Esta banda nos permite rememorar a las gloriosos grupos de mediados de los noventa que también fueron lanzados en sus publicaciones por Century Media. Eso es lo que tiene Tribulation una banda sueca fundada en el año 2001 bajo el nombre de Hazard, pero con un estilo Black Death Metal, en el año 2004 empiezan a ser conocidos con su nombre actual y cambiarían su estilo a lo que podemos nombrar como Gothic con Heavy Metal adhiriendo influencias del Black Metal, una mezcla que en su momento les funcionó a Moonspell y Tiamat además que los encumbró en la memoria de los fans de la época de los noventas.



La banda marcó un plus muy alto como agrupación ya que en el 2015 sacaron uno de los mejores discos de metal de ese año y ustedes pueden comprobar las listas de ese año y compararlas, verán que en ellas hay coincidencias de nombrar al álbum Children Of The Night como un gran trabajo del año mencionado. Ahora regresaron con su cuarta placa discográfica lanzada el 26 de enero de este año editado por Century Media, las cosas se pusieron un poco críticas en el sentido del abuso de ciertos instrumentos (teclados) demostrado en su EP del 2016 llamado Melancholia muchos mencionaron que fue innecesario ese disco y que lo hubieran dejado como un álbum completo o lanzamiento de un single. Lo mismo fue para el otro EP llamado “Lady Death” en el año 2017 en ambos mencionaron que el lado comercial de la banda se empezaba a mostrar dejando de lado las raíces de los primeros discos.



La agrupación formada por Johannes Andersson en el bajo y vocales, Adam Zaars y Jonathan Hultén en las guitarras y piano, en la batería se encuentra Oscar Leander demostraron que no iban a haber tales concesiones, me doy cuenta de que esto se da porque se crea un extraño anacronismo, y más aún cuando las guturales nihilistas (con ese tono entre las voces en Black y melódicas) de Johannes Andersson se extienden sobre los pasajes de guitarra rítmica más oscuros pero más cálidos, pero es solo uno de esos sonidos de muerte melódica que se siente instantáneamente distinto cuando se compara con las bandas escandinavas más frenéticas y vistosas que han dominado ese estilo hablando de más de una década atrás. De hecho, pude trazar paralelismos entre este álbum y el “Amok” un disco infravalorado de Sentenced en 1995, pero también con Alastis y Moonspell de aquella época, ya que también tenían una base romántica de heavy metal contrastada por los gruñidos extenuantes y carismáticos de Taneli Jarva o Fernando Ribeiro. O tal vez incluso sus compatriotas Tiamat en el tercer y cuarto álbum, donde se tejen en melodías similares inspiradas en el terror; solo que esto es mucho menos temerario y para nada emparentado con los sonidos del Black Metal o Death Metal. Canciones como “The Lament”, “Lady Death”, “Subterranea”, “Cries of The Underworld” son composiciones que mezclan perfectamente los tonos de guitarra que se tienen en el Heavy Metal pero que se transforman al siguiente instante en riffs melódicos del Gothic así como el Death melódico aderezados con pasajes instrumentales apoyados en el teclado son de gran belleza auditiva que te van a hipnotizar por su atmósfera.




Un gran disco de los suecos que seguramente vas a disfrutar de principio hasta el último segundo de la grabación. Uno de los mejores álbumes de éste 2018 ha llegado para ser un nuevo clásico.

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