miércoles, 29 de agosto de 2018

Cream - Wheels of Fire (1968): Crítica del disco (review) - 5 décadas de una obra maestra


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




Hablar de Wheels of Fire es hablar de una obra maestra, con todo lo que eso conlleva. Hace apenas unas semanas se han cumplido cinco décadas del LP, y apetecía hacerle un humilde homenaje. Aunque sin llegar a adquirir la misma fama que su predecesor Disraeli Gears, es sin duda una parada esencial en el (demasiado) breve viaje de la vida de Cream como banda: apenas tres años en los que nos dejaron algunos momentos memorables, y muchos de esos momentos aparecen en este maravilloso doble álbum, cuya grabación estuvo marcada por la mala relación en ese momento entre Jack Bruce y Ginger Baker, clásico choque de genios tan común en el mundo del rock. Vamos con lo que nos ocupa: degustemos este delicioso disco.




White Room puede parecer a primera escucha un tema pensado para las radiofórmulas, pero lo cierto es que ojalá todo lo que sonara en las emisoras alcanzase la mitad de los quilates de los que alcanza esta canción, que abre el disco de manera espectacular. Una de tantas colaboraciones entre Jack Bruce y Peter Brown, a la larga ha quedado como uno de los cortes más conocidos de la banda. Sitting On Top Of The World, versionado también por Grateful Dead o Bob Dylan recuerda una de las mayores fuentes de inspiración del grupo: el blues. En la cara b del primer disco la versión del Born Under A Bad Sign del bluesmen Albert King vuelve a evidenciar la importancia del género para Cream, verdaderos maestros en el tema. No obstante, en comparación con sus dos anteriores entregas, en especial la primera de ellas, en este disco el sonido está algo más orientado hacia toques progresivos. Es preciso puntualizar que de la noche a la mañana no se transformaron en King Crimson, pero sí experimentaron una evolución en su sonido que se puede comprobar en temas como Politician, clara evidencia de ese progreso. Tema que gana mucho en directo, es especialmente brillante la versión en el segundo volumen en directo de Cream, y para los más exquisitos, en el DVD de Jack Bruce en Rockpalast junto a Rory Gallagher, leyenda absoluta de las seis cuerdas.




El segundo disco, debilidad personal, recoge cuatro temas en directo en Fillmore. La primera cara muestra las espectaculares habilidades de Clapton a la guitarra. La versión de Crossroads es de un nivel superlativo, al alcance de pocos. No por nada aparecieron aquellas pintadas de Clapton is god. Pero en Spoonful, tema que cuando lo interpretó Howlin' Wolf en 1960 duraba menos de tres minutos, la cosa se alarga hasta casi los diecisiete minutos y constituye uno de los mejores momentos de toda la carrera del grupo, que se lleva la canción a su terreno y le dan un lavado de blues otorgándole una nueva dimensión como si de un tema propio se tratara. Casi sin la respiración que se ha llevado la guitarra de Eric Clapton, llegamos a la cara b del segundo disco. Traintime, compuesta por Jack Bruce, incluye un solo de armónica brillante a cargo del propio Bruce y supone otro de los momentos más celebrados del álbum. Para finalizar, Ginger Baker nos regala un solo de batería en Toad comparable a piezas legendarias como el Moby Dick de los Zeppelin, aunque en este corte queda bien patente la influencia que los baterías de jazz desempeñaron en él. Con todo, el solo lo deja claro y no admite dudas de por qué se denomina a Cream como el primer supergrupo. Todas las respuestas están aquí, en Wheels of Fire: el canto del cisne de un grupo de leyenda.




Politician

Crossroads

Toad



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