domingo, 29 de abril de 2018

Las mejores películas de 1942 - Lo mejor del cine de ese año


por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Venimos de un año excelso, o varios años excelsos, por lo que este puede parecer un bajón… con Casablanca, Ser o no ser, El cuarto mandamiento y “La mujer pantera”, por poner algunos ejemplos… Si es que en el cine clásico está todo… Vean lo que entregaban año a año… La comedia clásica ya es un género completamente maduro, depurado, especialmente la comedia sofisticada, pero el género negro va cogiendo velocidad de crucero, definiéndose y depurándose las estructuras básicas y las tres líneas esenciales de lo que será el Noir clásico. No hay año malo en la época dorada del cine, no hay año que no sea excelso.



Las mejores películas de 1942 
(lo mejor del cine de ese año)




BAMBI, de David Hand. 

Preciosa y “sentimentaloide” película, icono absoluto del cine de animación. Quizá una de las películas dentro de la animación más recordadas y referenciadas por la cruel e impactante muerte de la madre de Bambi, que traumatizó a no pocos niños. Más allá de que haya otras mejores, es imprescindible en la historia del cine.





CASABLANCA, de Michael Curtiz. 

Uno de los iconos más grandes del Séptimo Arte. El gran icono del cine, de hecho, junto a “Lo que el viento se llevó”. Película eterna, ejemplar, de desarrollo surrealista (no sabían lo que rodarían a la mañana siguiente porque no había ni guión escrito), y pura genialidad. Hice un análisis de 40 páginas con la cantidad de detalles, recovecos y matices que tiene. Legendaria, puro deleite. Aquí Bogart terminó de sellar su imagen iconográfica.


EL ASUNTO DEL DÍA, de George Stevens. 

Poco conocida película del gran George Stevens, un soberbio director que estaba muy cómodo en la comedia, con el imprescindible Cary Grant. Una mezcla entre comedia, drama y dosis de intriga que merece mucho la pena.


EL CUARTO MANDAMIENTO, de Orson Welles. 

Obra maestra de Welles que lo es incluso a pesar de haber sido desmembrada en la sala de montaje, no sólo quitando ingentes cantidades de material, sino incluyendo otras sin el conocimiento del genio Welles. Y aún así para muchos es casi tan buena como “Ciudadano Kane”. Un espectáculo. Impresionante.





EL CUERVO, de Frank Tuttle. 

Puro cine negro, estamos en la década, adaptando a Graham Greene. Una interesante película con una pareja que se convirtió en mítica: Veronica Lake y Alan Ladd. Atractiva cinta con un protagonista que es un asesino.


EL HOMBRE QUE VINO A CENAR, de William Keighley. 

Os traigo otra divertida comedia poco conocida y protagonizada por Bette Davis. Ahí es nada. Estupendos personajes y divertidas situaciones. Una gran apuesta.


EL MAYOR Y LA MENOR, de Billy Wilder. 

Simpática comedia de Wilder, aunque es de sus peores obras, de las más insustanciales. Fíjense cómo será su filmografía para que esta, que es bien divertida, sea de las más flojas. Ideal para pasar el rato.




EL ORGULLO DE LOS YANQUIS, de Sam Wood. 

Una de las grandes cintas deportivas clásicas, protagonizada por Gary Cooper y magníficamente narrada por Sam Wood. Un vigoroso biopic de una leyenda del beisbol: Lou Gehrig, que dio nombre a la Esclerosis Lateral Amiotrófica. Mítico jugador de larga carrera al que repentinamente le diagnosticaron una misteriosa enfermedad, la citada. Aquí encontraremos a Walter Brennan y a otro mito del beisbol como es Babe Ruth, entre otros.


GENTLEMAN JIM, de Raoul Walsh. 

Otro biopic deportivo, en esta ocasión del boxeador James J. Corbett, que se convirtió en el primer campeón del mundo de los pesos pesados… Errol Flynn ante las cámaras y el maestro Walsh y su ritmo sin igual detrás de ellas. Notable mezcla de géneros.


HUBO UNA LUNA DE MIEL, de Leo McCarey. 

Correcta película de Leo McCarey. Una comedia dramática con el nazismo como telón de fondo y todo el carisma de Cary Grant. Irregular en su mezcolanza de géneros (comedia, drama, intriga), una película indecisa y titubeante en su tono, pero también con buenos alicientes.





LA EXTRAÑA PASAJERA, de Irving Rapper. 

Repite Bette Davis en un papel protagónico este año. Un notable melodrama que saca lo mejor de una de las mejores actrices de la historia.


LA LLAVE DE CRISTAL, de Stuart Heisler. 

Correcta cinta de cine negro adaptando a Dashiell Hammett. Cine negro con bandas e intereses políticos, de nuevo con Veronica Lake y Alan Ladd. Un título atractivo, aunque no es, ni de lejos, emblemático dentro del género.


LA MUJER DEL AÑO, de George Stevens. 

Estupenda comedia romántica con pareja de lujo: Spencer Tracy y Katharine Hepburn. Stevens se deleita estirando las escenas de comedia, una de sus virtudes, como la que cierra la película. Excepcional.





LA MUJER PANTERA, de Jacques Tourneur. 

Obra maestra del cine de terror. La definición perfecta de poesía y sugerencia. Modelo expresionista, talento visual y virtud en la necesidad. Un puño delante de un foco para generar terror con su sombra, lo no mostrado… ¡Cuantos cineastas aprendieron los mejores fundamentos del género con esta película!


LA SEÑORA MINIVER, de William Wyler. 

William Wyler en otra magnífica obra de arte. Ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Una dirección majestuosa, como acostumbra, técnicamente impecable, con unas interpretaciones a la altura. Tenemos un drama de enjundia, un gran título sobre el tema.


NIEBLA EN EL PASADO, de Mervyn LeRoy. 

Fascinante película de sentimientos exacerbados, obra del siempre magnífico Mervyn LeRoy. Especialmente reseñables son los personajes femeninos, pero toda la narración, vertebrada por la amnesia del protagonista, es sencillamente espléndida.





SEIS DESTINOS, de Julien Duvivier. 

Buena película estructurada en forma de episodios siguiendo las andanzas de distintas personas que se relacionan con un traje y que vivirán una aventura relacionada con él. Reparto espectacular el de esta comedia.


SENDA PROHIBIDA, de Mervyn LeRoy. 

De nuevo LeRoy, que es un fijo. Increíblemente menospreciado este director impecable. Un particular y simpático acercamiento al cine de gángsters. Una de esas películas poco conocidas que tanto placer da descubrir, de las que el cine clásico es fuente inagotable.





SER O NO SER, de Ernst Lubitsch. 

Una de las comedias más destacadas del Séptimo Arte. Lubitsch volando lo más alto posible. Sátira sobre el nazismo, repleta de ironía, sugerencia, sarcasmo y ese toque casi indefinible que sólo se comprende a la perfección al verlo. Obra de obligado visionado e indiscutible diversión.


UN MARIDO RICO, de Preston Sturges.

La corta filmografía de Sturges como director es ciertamente magnífica. Rara vez decepciona, sobre todo en sus inicios en el género de la comedia. Aquí traigo una menos conocida, pero divertidísima. Enredos amorosos, reflexiones sociales, ironía y elegancia.

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