sábado, 19 de noviembre de 2016

Luback - Sala Moby Dick, Madrid, 18/11/2016: Crónica del concierto y reportaje fotográfico



por Alberto Iniesta (@A_Maqueda_8)
del blog Discos




LUBACK – DIRECTO SALA MOBY DICK 18/11

I. “La música siempre gana”

No pasa muchas veces, pero se agradece enormemente cuando sucede. Cuando te vuelan la cabeza musicalmente hablando buscas repetir esa sensación, pero pocos grupos son capaces. Luback lo son. Es gracias a grupos como este por lo que la música sigue adelante, y siempre saldrá ganando. Por muchas hostias que la den, la música es emoción, es una forma de vida. Y por conciertos como el de hoy que, en el momento en el que se escriben estas líneas, hace escasas horas que concluyó, siempre ganará. Que esto sirva para (intentar) explicar que en un concierto de Luback la música sale victoriosa, y con ella los que la disfrutamos.



II. “I wanna Rock N’ Roll All Nite”

Menos de tres minutos y se acaba el tema de los KISS, no llegó a las dos horas el concierto de Luback. Tienen en común que parecieron durar lo mismo. Después de dieciocho canciones se acabó el maravilloso espectáculo que nos ofrecieron, había músicos de mucha clase en el escenario de la sala Moby Dick y quedó demostrado con creces. Pero bueno, basta ya de parloteo. ¡LUBACK!




III. Cara A: Inside

Tras "Ser De Pie" y "Desierto De Papel", empezó la banda al completo con "Hate Won’t Save You". Forman un delicioso combo de músicos, y la combinación de las voces de Cristian y Raquel son un cóctel del que hay que beber alguna vez en la vida. Así lo demuestran temas como "White Horse", donde la cosa se va poniendo (cada vez) más seria en cuanto a calidad. Todo se remata con "Inside", uno de los momentazos de la noche. Comentaba Cristian que en un momento de la canción recibiríamos un bofetón en la cara. Y vaya que sí, empieza lenta para desatarse después y perder el control. Los solos de Marcus Wilson, que de haber nacido cuarenta años antes se habría llamado Duane Allman, te animan a emprender un viaje por cada uno de los trastes que recorren sus dedos a una velocidad salvaje. Abróchense los cinturones, porque vienen perfectamente acompañados de las brillantes teclas de Yago. Como ellos mismos comentarán después, esos solos de guitarra no son lo mismo sin ese muro de sonido que aporta esa atmósfera tan necesaria. Pero también hay lugar para el reposo: "Summer Storm" nos da otra de las claves de esta pedazo de banda: su gran versatilidad a la hora de componer. En este caso, nos regalan una balada impecable que demuestra que el acústico les sienta también de miedo. "Freaky", otro de los temas de su primer trabajo, deja el listón muy alto. Sin tiempo para más salta la aguja, fin de la cara A.





IV. Cara B: La vida sigue

En "We Are", al igual que sucede en el disco (Relative Keys For Vital Subjects) sale a cantar Kiko Meler con ellos en el que será uno de los momentos más rockeros de la noche. Pero la emotividad alcanza su cenit en "La vida sigue", en la que un amigo de la banda sale a tocar con ellos tras, como anuncia él mismo, diez años sin subir a un escenario. No importa: su dosis de emoción es mayor que cualquier posible nerviosismo dando como resultado una canción de las de verdad. Vuelve LA VOZ de Raquel (quien la haya escuchado cantar sabrá por qué va escrito en mayúsculas) en "My Revelation", enorme canción que se ejecuta a la perfección destacando esas baquetas que amartillan la sala de manera impecable. Después de esta canción abandonan el escenario todos menos Cristian y Manu, que durante todo el concierto se encarga con soltura del bajo y para tocar "Peñagrande 4" se hace dueño del violín y de la sala entera. Magnífica interpretación del tema donde una vez más Cristian ejerce un dominio absoluto sobre sus cuerdas vocales. Al acabar la canción vuelve casi todo el grupo a escena para tocar una gran versión del "Fisherman’s Blues", con el violín de Manu haciéndonos tocar el cielo y Marcus demostrando un control absoluto de la situación sustituyéndole al bajo. Todo concluye con "Worse Than You", single del disco muy pegadizo y efectivo con la presencia de Raquel, que debería producirse más a menudo porque viste las canciones de una manera que salen enriquecidas con creces.





V. This is the end, my only friend, the end

Según acaba el concierto se vienen muchas cosas a la cabeza. No cabe duda de que son un grupo que, como los buenos, mejoran en directo. Tienen en Marcus el rock, en Raquel el funk, y en Cristian el soul. Son una banda que bebe de muchas influencias y se nota en un sonido muy rico que supone que sean de esos grupos que no te recuerdan a nadie en particular, que despiden originalidad por todos los acordes. El (bendito) problema que tienen es, precisamente, que son demasiado buenos. ¿Estaremos preparados para ellos? Esperemos que la respuesta sea afirmativa, por el bien de nuestra música. Que, como ya dije antes, siempre gana con grupos como Luback. Larga vida!!!










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