jueves, 10 de noviembre de 2016

Crítica de "La jungla 4.0" (Len Wiseman, 2007): Film review



por Möbius el Crononauta




Como decían de Gandhi en un sketch del cómico Al Yankovic en su berrenda película UHF: "ha vuelto, y esta vez, ¡está loco!" Aunque más que McClane, creo que el loco era el director de esta entrega de La jungla de cristal.




Y no me entiendan mal, la película me gustó, disfruté como un niño en la sala del cine, me reí, me sorprendió, volví a adorar al detective neoyorquino, pero... verán, el problema de que a las primeras de cambio en una película un helicóptero sea destruido con un coche volando por los aires es que pone el listón muy alto. Y claro, a partir de ahí los golpes y las explosiones son cada vez más grandes, hasta llegar a la escena del camión y el... no diré más, pero realmente quien pergeñara esa escena no estaba en sus cabales.




Aunque, eso sí, verla en pantalla grande fue altamente recomendable. Las escenas espectaculares son muchas y merecen que uno se recree en ellas. Muy efectivas y por encima de la media, y un ritmo vertiginoso que se agradece. La jungla 4.0 es un buen film contemporáneo de acción (lo cual ya es un logro) con todas las ventajas e inconvenientes que ello supone. Pero cuenta con todo una tradición detrás de un personaje carismático con el que parece ser, paradójicamente, "el último Boy Scout".




Aquellos que hubieran seguido las aventuras de McClane en la pantalla, bien, básicamente lo que quedaba era el hombre de acción más invulnerable, y apenas si había retazos del héroe con problemas domésticos o el héroe humano al que le duelen los golpes. ¿Recuerdan esa escena en La jungla de cristal donde un McClane que se arrastra y apenas se tiene en pie se confiesa por radio a Reginald VelJohnson? Pues olvídenlo, porque aquí apenas sí hay una discusión con su hija y un tipo que sobrevive a todos los golpes inimaginables como si fuera un Terminator. Con todo, la esencia siguió ahí. McClane volvió más calvo, pero también más chulo y fiero que nunca. Lástima que estuviese rodeado de un reparto sin el más mínimo carisma. ¿Alguien recuerda en Hollywood que un buen villano es la clave para tener a un gran héroe?




Resumiendo, si son fans del cine palomitero con explosiones y un tour de force continuo o incondicionales de la saga, no se lo piensen y véanla. Si prefieren hacer como que esta película nunca ha existido, no pierdan el tiempo y siéntense en su butaca a congraciarse con John Ford. No se perderán nada. Hablando de pérdidas, ¿qué ha sido de la camiseta blanca de tirantes de McClane? ¿La tuvo que tirar? Es más que probable.

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