martes, 27 de octubre de 2015

Crítica de "Fahrenheit 451" (François Truffaut, 1966): Review


por Tony Soulman





"El tema de Fahrenheit 451 surgió cuando descubrí un documento de 1790 que exigía a los bomberos norteamericanos la quema de cualquier libro de influencia británica en las colonias. El firmante de esa orden era nada menos que Benjamín Franklin. El prócer en cuya memoria se instituyó un premio literario que me fue concedido por Fahrenheit 451 en 1953". Estas declaraciones pertenecen a Ray Bradbury, que escribió la novela Fahrenheit 451 tomando como idea principal la de un lugar en el tiempo en donde los bomberos ya no apagaban incendios, sino que los provocaban para destruir la fuerza que devastaba sin piedad los cerebros de la población: los libros. La genial adaptación de esta obra al cine estuvo a cargo, en 1966, de François Truffaut.

En Farenheit, la ley exige que todo libro debe quemarse por atentar contra la felicidad de las personas. Montag (Oskar Werner) es uno de los tantos bomberos encargados de la quema de libros. Su relación con Clarisse (Julie Chistie), una joven vecina que se opone a las leyes vigentes, será el punto de partida de la historia.




Fahrenheit 451, grado en la escala Fahrenheit en que el papel se quema, es uno de los más espectaculares filmes de ciencia ficción de los años 60. Realizada con pocos recursos económicos, esta dotada de una gran imaginación, aguda ironía y severa defensa del hombre y la cultura. Es posible que, carente de efectos especiales y otros trucos, algunos pasajes del film, o el vestuario, los evidentes cromas o algún que otro detalle de la ambientación, nos causen una sonrisa hoy en día. Francoise Trauffaut se atreve aquí con su primer film en colores y en inglés. Sin alterar la originalidad del tema y la esencia de su desarrollo, Truffaut realiza un original traspaso fílmico de la obra literaria, destacando la riqueza en la ambientación, uso del color, vestuarios y creación de atmósfera.

Bradbury se sintió complacido con el trabajo de Truffaut.




Algunos de los libros que son quemados: Jane Eyre, una ejemplar de la "Cahiers du Cinéma" pilar de la nouvelle vague francesa, Las Crónicas Marcianas y el mismo Fahenheit 451, de Bradbury, y otras obras de Sade, Dostoievski, Cocteau, Turgueniev y muchos otros. Según Bradbury, "la sola sospecha de que en el futuro el arte resultará devorado por la ciencia me angustia. Todos los días topamos con personas que desean la destrucción de la sabiduría humanista recogida por los hombres para poder manejar a éstos como máquinas. Hitler, sin ir mas lejos.




Se trata de una peli futurista de ciencia ficción de los 60, incluso previa a 2001 (Stanley Kubrick) y a THX (George Lucas), lo que ya representa una motivación en sí. Por otro lado, se trata de una obra de Francoise Truffaut, realizador sumamente sensible, y de quien mucho se puede aprender. Se puede decir que Fahrenheit 451 es un film necesario. De paso, me permito recomendar el libro, que se consigue a muy bajo precio en cualquier el rincón de una tienda de libros. Para todos los que la literatura significa algo, esta novela les va a despertar algún sentimiento.


Tony Soulman

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