miércoles, 14 de octubre de 2015

Crítica de "Arthur" (The Kinks, 1969): Review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)


Seguro que esto os va a interesar. Os cuento. The Kinks es un grupo al que comencé a conocer no hace demasiado. Por supuesto que los conocía, incluso tenía algún material de ellos: algún recopilata con lo más popular de su discografía, en especial sus temas de los años sesenta. Pero conocer su música a fondo, esa, amigos, es una labor en la que se puede decir que entré de forma reciente. Os sigo contando (antes de entrar de lleno en este Arthur (Or the Decline and Fall of the British Empire), que es su nombre completo.

Lo cierto es que entré en su mundo con un par de discos y rápidamente me engancharon. Aquellos discos me parecieron mejores de lo que yo me esperaba y descubrí una riqueza estilística con la que no contaba, unos álbumes con una interesante colección de canciones de diferentes palos estilísticos, que abarcaban desde el pop más melódico y lírico a temas comandados por poderosos riffs que podían sin complejos enfrentarse a las descargas guitarreras de The Who o incluso a los primeros riffs firmados por Richards.

Además tampoco faltaba en su obra inspiración literaria gracias a los eclécticos textos de Ray Davies, tremendo creador e inspirado letrista que constituye hoy por hoy para quien firma esta crónica un descomunal artista de innegable talento y osada genialidad a la hora de utilizar su fina y a veces afilada ironía en favor de unos textos incisivos que en ocasiones no dudaban en atacar realidades costumbristas intocables hasta entonces en las islas británicas.

Todas estas características entiendo que se dan mas que en ningún otro disco de la banda en este que cierra la década dorada: Arthur (Or The Decline and Fall of The British Empire).




El disco es una obra conceptual en la que se materializa la visión cínica e irónica que de Gran Bretaña tiene Ray Davis, plasmando esta visión en la personalidad de un personaje llamado Arthur, instalador de alfombras, que encarna al ciudadano medio británico y que es el vehículo argumental de todas las canciones. Esta original idea nació como un abortado proyecto televisivo de la productora Granada TV, consistente en elaborar una serie televisiva que tuviera como banda sonora las canciones de The Kinks y que además formasen todas juntas un nuevo disco de material inédito de la banda. Finalmente se publico el disco, con una fría acogida, pero la serie nunca llego a grabarse.

El disco comienza a grabarse el 1 de mayo de 1969 bajo la producción del propio Ray Davies, y lo hace en momentos poco dulces para la formación, ya que el abandono del bajista de la banda Pete Quaife y el lanzamiento del primer disco en solitario de Dave Davies, hermano de Ray y guitarrista del grupo, unido al escaso éxito de su anterior disco, el imprescindible "The Kinks are The Village Green Preservation Society", no suponían el mejor caldo de cultivo para trabajar en equipo en las nuevas composiciones que formarían el Lp.



Después de variadas dificultades el álbum vio la luz en octubre de ese mítico 1969, con un Ray Davies frustrado tras perder bajista y abortarse a última hora el proyecto televisivo por falta de presupuesto, en el lado positivo el disco supuso la vuelta a los escenarios americanos de The Kinks, escenarios que tenían vetados desde hacia varios años.

El disco es, en lo musical una auténtica exhibición de inspiración melódica y supone un tremendo esfuerzo de ironía y osadía por parte de Davies que rellena sus extraordinarias composiciones con unas punzantes y brillantes letras en las que refleja las características mas obvias de su patria de forma divertida y en ocasiones lapidaria.




"Victoria" abre el disco, un luminoso tema, con un pegadizo estribillo, de primorosos arreglos y perfecta melodía con la exacta guitarra de Dave Davies, mas pausada e irónica resulta "Yes Sir, No Sir", nuevamente con unos extraordinarios arreglos orquestales en el estribillo y una guitarra que subraya cada frase que canta Davies, que además cuenta con una parte tonal de tremenda expresividad. Tras la deliciosa melodía de "Some Mother's Son" con una interpretación vocal llena de matices nos encontramos con la irresistible y juguetona "Driving" que fue el primer single del disco y que paso desapercibida, a pesar de tratarse de un tema magnífico.

"Brainwashed" es un tema de The Kinks que juega a ser un tema de The Who, presidido por unas guitarras de poderosa sonoridad. Cambio de tercio con "Australia" canción victoriana con producción ambiciosa y elaborada, cargada de matices y voces que se entremezclan dotando al tema de una compleja red vocal de perfecta simbiosis, con teclados de deliciosa cadencia sónica, un gran tema un tanto pretencioso pero que puede permitirse el dispendio de serlo.

"Shangri La" es una canción de una belleza abrumadora, sobre unos cimientos construidos con una guitarra acústica, el tema va evolucionando, introduciendo voces, instrumentos de viento, metal y estallando en un estribillo de animoso efecto coral, una POM. "Mr. Churchills Says" es otra inspirada melodía, esta mucho mas Beatlemana en su estructura, se trata de un saltarín tema de transito hacia la lírica y preciosista "She's Brought A Hat Like Princess Maria", delicada balada nuevamente con inspiración de los de Liverpool, pero con el sello de Ray Davies en varios puntos de la canción como en el cabaretero final, con estrépito de turutas y percusión. Quizás el siguiente corte sea el que menos convence a quien redacta esta crónica "Young And Innocent Days", un rutinario tema de bella factura vocal en el que destaca el trabajo de un dulce sonido de teclado. Continúan los teclados, aquí es un piano entero y verdadero el que nos da la bienvenida al pasaje melódico de la fantástica y "americana" "Mothing To Say. El disco se cierra de forma brillante con el tema que da titulo al disco "Arthur" canción que coquetea desde una melodía puramente british con elementos americanos de inspiración country introduciendo sonidos de guitarras y banjos.




Tremendo disco, que avala la grandeza de una banda que injustamente vive su historia a la sombra de otros combos ingleses de la época y que en nada desmerecen a estos celebres compañeros de generación, completo disco, perfectamente producido, elegantemente arreglado, en el que la clase predomina en todos y cada uno de sus rincones sonoros, la audacia en cada una de sus frases y la tremenda inspiración compositiva en sus redondeados perfiles melódicos, un disco sublime, que merece la pena pinchar para recordar quien lo conozca y descubrir quien no se lo haya echado a las orejas.

Addison de Witt

2 comentarios:

  1. En Alemania son más importantes que los Rollings

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  2. Yo los considero al nivel de Beatles, Stones y Who. Unos genios incomprendidos, sin duda. Enorme disco, enorme reseña! Shangri La me parece personalmente la más bonita

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