jueves, 1 de enero de 2015

Neil Young & Crazy Horse - Greendale (2003): Crítica del disco Review


by Don Críspulo


En una entrada anterior hablaba yo por aquí del Are You Passionate? de Neil Young y decía, palabras textuales, que aquel trabajo era “un disco más en su carrera” y que “no será un disco definitivo”, convencido de que Neil Young ya había dado lo mejor de sí mismo y se preparaba para una buena jubilación sacando algún buen disco de vez en cuando. Pues no sabía cuán equivocado estaba, porque a finales del año 2003, el bueno del tito Neil nos dejó a todos con la boca abierta sacándose de la manga, de la entrepierna o del mismísimo corazón una auténtica obra maestra. 


Y no hablo de diez coplas más o menos inspiradas, sino de un trabajo colosal desde el primer hasta el último segundo. Una obra donde, a base de ese Rock profundo suyo, nos cuenta la historia (disco conceptual que dicen algunos) de una villarejo, “Greendale”, y de una saga familiar de esa América que él tanto ama. A lo largo y ancho del disco Young nos describe con maestría las vivencias, sentimientos y pensamientos de los moradores del Rancho “Double E”, de “Carmichael”, “Grandpa” o del diablo que habita en la cárcel, como sólo él sabe hacerlo.



En Greendale, con la vuelta de la Crazy Horse y sin moverse ni un ápice de su sonido y sus ideas, Neil Young da rienda suelta a lo que es, sin duda, la obra cumbre de su carrera. Una obra de artesanía musical con el letrero de “hecho a mano” escrito bien claro. Temas de larga duración, la mayoría sobrepasando los 7 minutos y algunos los 10, motivado más por la necesidad de espacio para contar la historia en si que por desarrollos en los pasajes musicales. De todas maneras el disco se hace corto e intenso, con un feeling, un sentimiento, inusual en los tiempos que corren. Son temas que ganan con las escuchas, que se te van grapando al pecho a medida que “Earl”, “Edith Green” o el resto de personajes van entrando en tu vida a través de las notas de Young que, a modo de moderno trovador, va rellenando la historia con su simplicidad y buen gusto.



Todo en el disco, como casi siempre pasa con este señor, va envuelto en un aire de melancolía, ya sea con el Rock And Roll de “Double E”, el medio tiempo de “Grandpa´s Interview”, la poderosa “Devil´s Sidewalk” o el cojonudo alegato ecologista de “Be The Rain” y es que la vida no es de color de rosas, por lo menos a los ojos de Neil Young.

Uno de los aspectos fundamentales de esta magna obra es el apartado letrístico, y es que “Greendale” está concebido como un trabajo donde la música juega a favor del mensaje, de la historia, sin tener que recurrir a exageradas dramatizaciones que tanto están de moda en estos años. Aquí el simple lamento de una armónica o el impulso de unos coros femeninos son más que suficientes para que se nos ponga la carne de gallina, incluso el uso de un megáfono le sirve a Young para transmitir más de lo que harían otros con una orquesta. Y es que podemos decir que está “sembrao”, tocado por la varita de su hada y como un rey Midas musical aquí todo lo que toca lo convierte en oro. Comentarios que son válidos, como no, para la Crazy Horse que aquí se ha reducido a los incombustibles Ralph Molina y Billy Talbot que están perfectos en cada surco del disco.

Desde luego ésta sí es la obra definitiva del canadiense e incluso me atrevería a pensar que es su mejor trabajo (y hablo de 40 años de rock and roll) porque es, sencillamente, insuperable.

Para los friquis que todavía se gastaban el dinero en discos, decir que este tuvo una presentación de lujo, acompañado de un DVD con un concierto de dos horas; “Live At Vicar St.” donde Neil, sólo con su guitarra, nos presenta el disco comentando cada una de los temas. Sin desperdicio.

SAVE THE PLANET FOR ANOTHER DAY!!!!!

©Don Críspulo

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