domingo, 23 de febrero de 2014

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (15): Espejo


Espejo

EN el espejo me vi cinco o seis años más viejo, quizá diez: mi cara era distinta, pero no lo suficiente como para mostrar aún signos de decadencia. El presente trataba de tender sus puentes, pero fracasaba, y ese rostro seguía ahí, revelándome que todo en mi vida había transcurrido como detrás de una puerta cerrada, como en mi ausencia. Ese rostro era el mío (o al menos así lo percibía desde esa distancia tan exigua, tan precaria), pero también cabía la posibilidad de que no fuese de nadie, porque los espejos se comportan a veces de manera confusa, adrede, como niños, para hacernos pensar o subyugarnos a su disciplina, sobre todo si tomamos la insana costumbre de revisitarlos de continuo.


Los espejos deberían estar lejos de las vidas de los hombres. Creo que solo están aquí para indicarnos que todo acabará diluido como en el agua de su propio brillo, esas aguas del tiempo que solo proyectan la sombra de algún liquen. No seas feliz, parecen decir, y no perderás nada. Es un susurro que intenta crecer y afianzarse. Busca tu sitio en ese vaho que se desliza hacia su centro para desaparecer, dejando sin más ese rostro en medio del espejo que nos devuelve casi nunca (pero ocasionalmente) el eco de unos pasos que cada vez se oyen más cerca.

©Ángel Carrasco Sotos

3 comentarios:

  1. Hola, Ángel.

    No te preocupes, les pasa a todos los hombres... Le llaman crisis de los cincuenta (aprox.).

    Unos besos.

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  2. Ah, no, noooo. No soy yo quien habla en este relato (por llamarlo de alguna manera), jajaja. Además, ya sabes que esa palabreja tan de moda (crisis), palabra comodín, carece ya de todo respetuoso sentido.

    Un par de ellos.

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    Respuestas
    1. Si ya lo sé, que no eres tú. Tú eres un dandy que gana con los años, como el buen vino y aún muy lejos de los cincuenta.

      Es cierto que la palabra crisis está ya demasiado sucia; la retiro.

      Besos.

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