domingo, 9 de febrero de 2014

Diez musicales del teatro que deberían llevarse al cine, por José Manuel Albelda



por José Manuel Albelda (@jmalbelda)




Hubo un tiempo en que yo no tenía la menor noticia de qué cosa eran las tablas de Broadway o Londres; un tiempo, el de mis primeros años de infancia, en que yo escapaba como alma que lleva el diablo cada vez que echaban en televisión una película en la que repente se ponían a bailar y a cantar sin venir a cuento. Pero la cosa empezó a cambiar cuando en el año 78 o 79 programaron en la segunda cadena de Televisión Española algunos musicales de los años 30 en que aparecía un inolvidable personaje de imposible delgadez: Fred Astaire


No me pregunten por qué, pero aquel tipo que parecía un muñeco de goma me fascinaba, y lo cierto es que su famoso estilo, su "clase", me condicionó respecto al musical, en este caso para bien. Años más tarde llegarían a mi vida, en tropel, y también en televisión, My Fair Lady, West side story, y Sonrisas y lágrimas y Hello Dolly. Después, Jesucristo Superstar, Godspell y Yentle. Y mucho, mucho más tarde, Bailar en la oscuridad, Los paraguas de Cherburgo, e incluso Holy Motors. Hoy no concibo mi vida sin el musical cinematográfico ni, por supuesto, sin el musical de teatro de Broadway o Londres. ¿Cuántas veces puedo haber visto en directo el Sweeney Todd de Sondheim? ¿Cinco, seis veces? ¿Y Los Miserables? ¿Siete veces? Por eso, sólo de pensar que algunos de mis musicales favoritos, Chess, Miss Saigon o Follies, puedan ser adaptados algún día a la gran pantalla... se me hace la boca agua.


Diez musicales de teatro que me gustaría ver en la gran pantalla:

“Miss Saigon”.
“Chess”.
“Blood Brothers”.
“Return to the forbbiden planet”.
“Jekyll & Hyde”.
“Cats”.
“Rent”.
“A little night music”.
“Follies”.
“Martin Guerre”.

©José Manuel Albelda

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