sábado, 22 de febrero de 2014

Crítica de la película Capitán Phillips (2013), de Paul Greengrass



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



El director de El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne llega con un nuevo thriller enérgico, potente, tenso y emocionante, que deja sin aliento al espectador desde que empieza hasta que acaba, adaptando el libro de Richard Philips y Stephan Talty, sobre la historia real ocurrida al primero. Un thriller que conserva el estilo inquieto de su director y que se relacionaría más con otro de los trabajos de Greengrass, United 93 (2006) por el componente de encierro y la atmósfera claustrofóbica que tienen ambas películas, de planteamientos similares.


Con Capitán Phillips tenemos emociones fuertes y buenas dosis de suspense y tensión, como las tuvimos con Argo (Ben Affleck, 2012) el año pasado, guardando las distancias. El último trabajo de Greengrass no pretende grandes profundidades, es una cinta pura de género, pero que mantiene en vilo al espectador, magníficamente narrada y con la tensión modulada de forma ejemplar.




El estilo de Paul Greengrass se fundamenta en encuadres imprecisos de una cámara inestable, que no para de moverse incluso en planos fijos, en planos ocultos o espía, en encuadres donde los rostros son tapados por objetos del decorado, en notables coreografías para escenificar la acción, un gran manejo de la tensión, algo que se beneficia del estilo nervioso de cámara al hombro e inestable mencionado, numerosos y asfixiantes primeros planos, un montaje muy sincopado y un ritmo frenético, incluso dentro del plano. Una estética realista que busca un mayor impacto en el espectador. Un estilo que sin ser de mi gusto se amolda a la perfección al género de acción y al thriller, con lo que Greengrass logra una gran fusión de su estilo con las tramas que trata. Un notable director de acción que suele contar con buenos guiones.

Capitán Phillips cuenta la historia real del primer secuestro a un barco norteamericano en 200 años. El carguero Maersk Alabama, comandado por el capitán Richard Phillips, es abordado por unos piratas somalíes para hacerse con todo el dinero y mercancías que pudieran conseguir.




La cinta está dividida en dos partes muy marcadas y Greengrass logra salvar los defectos de la evidente previsibilidad poniendo la lupa en el drama de Richard Phillips.

Hay dos claves esenciales donde la película triunfa, el preciso dibujo de los personajes con los mínimos ingredientes y la modulación de la tensión.

Tan solo dos personajes tendrán profundidad, el capitán Richard Phillips (Tom Hanks) y el líder de los piratas Muse (Barkhad Amdi). El resto de personajes son intrascendentes, aunque se dibujarán, como clichés, al resto de piratas, el irascible y violento, el sensible y empático, el ajeno e indiferente… Muse es el cerebral, el soñador, el idealista, y supone un contraste y un manotazo de realidad para el personaje que interpreta Hanks.

Greengrass retrata a Phillips como un preocupado padre de familia, la familia será clave en la cinta, en su ausencia, y con pequeños retazos se mostrará la vital importancia de esta en la vida de Phillips, cómo la familia lo motiva y guía sus pasos. Él es un hombre serio, disciplinado, responsable, inteligente, digno, que acaba convertido en un héroe real. Su preocupación por el futuro de sus hijos en el mundo moderno, con tanta competencia, su temor porque puedan salir adelante, tendrá en Muse el contrapunto, un joven sin futuro ni esperanza, que verdaderamente sí lo tiene difícil, viéndose obligado a la piratería para subsistir. Con la relación de ambos personajes se dota de profundidad al conjunto, incitando a una interesante reflexión social.




El otro punto fuerte es la modulación de la acción. Es notable el manejo que hace Greengrass de todos los elementos, como aumenta la amenaza de los piratas poco a poco, como muestra la inteligencia del capitán para salir de los apuros con ingenio, como las incidencias que amenazan la vida de Phillips van aumentando en intensidad, una amenaza, una pistola, un disparo, una agresión… Un perfecto manejo de los elementos del guion y cinematográficos en su globalidad, con un gran montaje.

Su mayor defecto lo tenemos en la previsibilidad de buena parte de su desarrollo y en ciertos momentos algo explícitos y torpes en el rescate del protagonista, donde los SEALS son poco sutiles y los piratas sumamente ingenuos y torpes.

Destacaré las escenas de los ataques piratas, muy bien rodadas y manejadas con absoluto virtuosismo, pero la que se hace inolvidable es la que cierra la cinta definitivamente. Un contraste, de la tensión al anticlímax. La labor de Tom Hanks en esa escena es sencillamente sublime. Un Tom Hanks que está notable durante toda la cinta y que bien podría haber estado nominado por este trabajo, pero que en la escena final tiene un momento de actor excepcional, excelso. El que sí está nominado es Barkhad Amdi como actor secundario, otro magnífico trabajo.

Una de las mejores propuestas para pasar un rato entretenido en el cine, una película muy sólida que te atrapará desde el mismo inicio, un thriller realista de altos vuelos.

©Jorge García

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