jueves, 17 de octubre de 2013

Motörhead - Aftershock (2013): Crítica del disco. Review




by Don Críspulo


Ni me quiero imaginar el sofocón si Lemmy llega a morirse. Y no sólo por Lemmy, sino porque todo se desmororaría: la sociedad, la civilización y hasta los principios de la física cuántica. Todo lo que conocemos y damos por establecido se desvanecería de un plumazo. Lemmy NO puede morir.


Desgraciadamente hoy en día ya puedas llamarte Lemmy, Deep Purple o hasta Bob Dylan, que un lanzamiento de coplas nuevas crea menos expectación que la carrera de actriz de Ana Obregón. Y es una lástima, porque, sobre todo en el caso de Motörhead, muchas bandas están sacando grandes discos que pasan desapercibidos. Toca fiebre de conciertos y los discos parecen que son sólo excusas para volver a salir de gira. Es verdad que hoy en día un disco nuevo de los de Lemmy no entusiasma (vaya, ya dije esto en la crítica de Pearl Jam) y que ya no es aquella banda peligrosa que se juntaba con Wendy O´Williams o las Girlschools, pero tampoco es aquella otra de finales de los 80 que deambulaba de discográfica en discográfica sacando discos mediocres. Sinceramente, así sin sacarla, para los despistados, Motörhead lleva lanzando buenos discos, muchas veces muy buenos, desde Bastards, desde que Mr. Dee entró en la banda y eso, amigos, fue hace más de veinte años y sin embargo nadie nombraría discos como Inferno (2004) o Overnight Sensation (1996) como clásicos. Y perdónenme si esto se está convirtiendo en un alegato a favor de la banda, pero les estoy hablando de diez discos de Motörhead realmente buenos y que han pasado, injustamente, desapercibidos.

A lo que vamos, que me lío. Tenemos un disco nuevo de Motörhead y no se para el mundo, muy bien, lo acepto. Entiendo que ya nadie va a salir corriendo a la tienda (si es que todavía quedan tiendas) a comprarse Aftershock, son los nuevos tiempos, pero por lo menos déjenme que les diga que es muy bueno. Innecesario, que no aporta ya nada a un mundo donde todo es manido y sobado. Que sólo son vueltas en círculos y que en verdad da lo mismo ponerse este nuevo disco o cualquiera de los anteriores. Que no hay nada que sorprenda, ni medios tiempos en clave de Blues como “Lost Woman Blues”, que eso ya lo hicieron antes aunque les haya vuelto a quedar de miedo, ni pedazos de puro Rock´N´Roll al más puro estilo AC/DC en el caso de “Keep Your Powder Dry” y ni ese “Dust And Glass” que suena limpio como el culo de un bebé y un Lemmy haciéndose el tierno. Que luego está lo que está, catorce coplas son muchas y, lo reconozco, muchos riffs son viejos como las verrugas del señor Kilminster, pero me la siguen poniendo como una morcilla de Burgos. Me sigo poniendo de pie con cosas como esa apertura con “Heartbreaker” y “Coup De Grace” (ignoro si es referencia al disco de Plasmatics) o cosas como el trilladísimo riff de “End Of Time” o el punk bastardo de “Queen Of The Damned” que podría haber salido de las sesiones de Bomber.

Arrepentíos, arrepentíos porque queda poco para que nunca más tengamos un disco nuevo de Motörhead y entonces, entonces sí que todo aquello en lo que creíamos, todo aquello en lo que sustentábamos nuestras vida se vendrá abajo para siempre y entonces no habrá piedad para los condenados (hola, Santa).

©Don Críspulo

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