martes, 12 de febrero de 2013

Saxon - Sacrifice (2013): crítica del disco


Hay ocasiones en las que una colonia de hombre se la juega. A veces esa colonia de hombre no es más que una renovada propuesta musical, como la que ofrece (salvadas las distancias y los suspicaces malentendidos) el grupo Saxon en este nuevo álbum titulado Sacrifice y que verá comercialmente la luz el próximo 22 de febrero. El último publicado, recordad, fue Call to Arms que, por esta casa, gustó en su justa medida, es decir, mucho.

El disco se abre con una ambientación india para esa procesión macabra que anticipa un sacrificio con un cambio brusco y de una potencia brutal. El álbum en general es un sacrificio de parte de la esencia de Saxon, en virtud de unas nuevas señas de identidad. Varias son las escuchas que le he dado antes de exponer un juicio justo (esto no sé si es bueno o malo, esto de escuchar muchas veces un disco, porque a los grupos no conocidos con una escucha solemos apañarlos y más aún si no nos entran a la primera). En todo caso, merecen la detenida atención y las escuchas necesarias, tanto por su esplendorosa trayectoria  como por lo que han significado para nosotros, la banda comandada por el señor Byfford.



A ritmo de banjo (pronto apartado de un plumazo para dejar paso a las guitarras) se presenta “Made in Belfast”. Los potentes riffs predominan a lo largo de todo el disco (hombre, es heavy metal, así que es lo normal), con una contundencia que en un pispás te pone las pilas. En general, y esto se repite en gran parte del disco, veo a unos Saxon más pesados; lo podréis comprobar.

Con la fuerza de “Motorcycle Man” se presenta “Warriors of the Road”, ritmos acelerados, rabiosos. Una sinfonía china (casi de caja de música) abre “Guardians of the Tomb”, colorinescos sonidos que pronto son sustituidos, de nuevo, por una vigorosa y machacona guitarra Accept y unos ritmos y melodías muy Maiden en ocasiones. Sí, creo que los Maiden cobran una especial importancia como influencia en este Sacrifice. Por cierto, me encanta ese punteo ochentero en mitad del tema.



No es Accept, no, sigue siendo la voz de Byfford la que suena en “Stand up and Fight”, pero, jolines, a veces me confundo; perdonad. Tampoco es AC/DC quien toca “Walking in the Steel”, pero se parecen en los primeros compases del tema. Luego, bueno, transcurre por otras sendas, ahora sí, algo más Saxon.

De todas formas voy a revelar algo para no reventar por dentro: este disco me parece poco Saxon (¿o ya lo he dicho?). Es el disco menos Saxon de los Saxon. Creo que han querido renovar, tocar estilos anejos, y les ha salido un disco que no suena mal, pero no suena a Saxon, a nuestro Saxon quiero decir. Es mi punto de vista, y no creo que vaya muy descaminado. ¿No os parece? Habrá a quien le parezca un discazo (como ya he podido leer por ahí sin que se explique por qué) y habrá quien lo considere algo plano. Es heavy metal y alguien podrá pensar que no podemos pedirle más de lo que nos ha dejado hasta ahora, pero me niego a pensar que sea un género muerto en el que solo percibimos ya influencias a puñados, ritmos que vienen a repetir lo ya conocido y poco más. Este es un gran disco de heavy metal, no os llaméis a engaño, pero no le pidáis a este vigoroso olmo ni una pera de oro. Pedidle rock, del duro, del metálico y de ese tendréis a porrillo. Así que poneos el cinturón antes de darle al play y no lo hagáis a horas intempestivas, cuando los demás duermen. Son Saxon, recordad (y no Enya, por ejemplo).

Por cierto, la nota me la reservo, porque voy a escucharlo una vez más y a ver si cambio todo lo que he escrito hasta ahora.



ÁCS

2 comentarios:

  1. No he oído ni un disco de Saxon este milenio (Killing Ground fue lo último)y oye, me he puesto con este y de momento me gusta mucho. Un poco embarullado el sonido y, como dices, unas guitarras muy de Wolf Hoffmann...
    Eso sí, Saxon ya cambiaron de sonido, y mucho, a mediados de los 80 para comerse los mocos en el mercado americano. Pa mí que desde entonces no se han recuperao.

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