Por Esteban Martínez (@EMartineC)
del blog Benditos Discos

Hablando de Dimmu Borgir, existe cierto consenso respecto a que lo mejor de la banda ha quedado muy atrás (período 1997-2007), que llevan veinte años deambulando entre la rotación constante de integrantes y desarrollando más bien una caricatura (inofensiva) de sí mismos. En ese camino está claro el que los noruegos han ido suavizando su sonido, desarrollando un black melódico/sinfónico característico que por momentos les acerca más al gótico que a sus raíces extremas, y bueno, este Grand Serpent Rising no llega para modificar el curso, otro disco sin arranques demasiado violentos y donde todo luce bastante controlado. Ahora, dicho lo anterior, el conjunto al menos les muestra más inspirados que en álbumes anteriores.
