ZEPPELIN ROCK: "PERDONEN SI MOLESTO" - Ganador premio del Primer certamen poético-musical de la UAM (Cuaderno Gris, 1992)

sábado, 25 de julio de 2026

"PERDONEN SI MOLESTO" - Ganador premio del Primer certamen poético-musical de la UAM (Cuaderno Gris, 1992)

 


©Ángel Carrasco Sotos

Acometía uno su último curso de carrera (1991-1992) y le dio ese año por presentarse a los concursos literarios que surgían por vez primera. El primero fue este: "Primer Certamen Poético-Musical de la U.A.M." Los premios no era millonarios, pero... ¡por probar! Yo era por aquel entonces un poeta emergente y muy bien considerado... Que nooo, que es broma, yo era un total desconocido que solo escribía poesía para uno mismo y no tenía aspiraciones ni ganas de que esos poemillas de tres al cuarto llegasen a oídos de nadie y mucho menos apareciesen impresos en libro alguno. Yo no venía (como otros jóvenes, según he escuchado por ahí) a llevarme la vida por delante. Yo solo quería terminar cuanto antes e intentar ganarme la vida con mi título y mi sabiduría adquirida, con la intención primordial de ir, poco a poco, recuperando el mucho dinero que mis padres habían dilapidado en mí entre gastos de libros, viajes y colegios mayores, más allá de 5 años seguidos de manutención en un Madrid. Se ve que era algo apocado para alcanzar altas metas: venía no programado para ello.


El caso es que me presenté y gané. Bueno, quedé el primero que no es lo mismo. Se ve que el nivel de los poemas presentados era más bien mediocre, al menos a los ojos del jurado, formado por Teodosio Fernández (profe de Hispanoamericana, de largo hablar), Mario Hernández (profe de Literatura contemporánea, muy relamido y exigente, aunque yo se lo puse difícil, ¡ejem!), Jesús Bergante, Ramón Trujillo y Antonia Castaño (una guapísima -creo que le otorgamos la nota más alta del grupo- y simpática compañera de estudios: con que te saludase con esa sonrisa te conformabas). Es el caso que al primer seleccionado, que fue quien esto escribe, le dieron un segundo premio, y dejaron desierto el primero, que ya hay que tener mala leche, jaja. En fin, que ni diploma ni nada; tan solo las cuatro perras que obtenías por ese segundo premio. Peor fue cuando me quedé finalista del concurso de cuentos (este de un nivel superior), porque no nos daban ni las gracias a los que estábamos fuera de los premios principales y los accésits: te ponían la etiqueta de finalista en la frente y ¡hala! a tu casa. Eso sí, en ambos casos fue gentileza de la casa que se publicaran en papel ambos textos (no había deferencia ninguna, sino tan solo dejar memoria del mérito que suponía convocar concursos). Del de cuentos ya os hablé en una publicación anterior; del poético he preferido quedar mudito hasta hoy en día, y lo traigo por aquí debido, más que nada, a ese inexorable afán recopilatorio de lo escrito (más allá de mis libros) durante mi desordenada y dudosa existencia.







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