Así, en el año 1985, con todo por hacer en su vida (Jon contaba 23 años, Richie, 25), con poco dinero y poco tiempo, con un productor desconocido para ellos, se metieron en los estudios Warehouse de Pensilvania en el invierno de 1985 para grabar este 7800º Fahrenheit. Junto a Jon Bon Jovi a la voz y la guitarra, tocan el colega Richie Sambora a las guitarras, Tico Torres a las baterías, David Bryan a los teclados y Alec John Such al bajo. El propio Jon reconoció años más tarde que "andábamos perdidos, sin un sonido, y nos fiamos de Lance (Quinn, productor); él tenía experiencia y había tocado la guitarra con Talking Heads, nos fiamos de todo lo que dijo". Tal como acabaron la obra, así la menospreció. Y es que nunca oiréis canciones de este álbum en los conciertos de Bon Jovi. De hecho, la única que apareció de vez en cuando, Tokyo roads, solo ha sido interpretada unas pocas veces desde los noventa, y, casi siempre, en Tokyo. Por otro lado, influye que Jon atravesaba una crisis personal de identidad y salía de una ruptura dolorosa. Malos tiempos para la lírica.
¿Tan malo es este disco? La verdad que no podría catalogarse de imprescindible, pero, desde luego, es un buen disco de hard rock. Las canciones más roqueras ganan por peso y calidad. La propia Tokyo road, Always run to you, The hardest part is the night, la inicial In and out of love, The price of love y To the fire pasan con nota. Sambora comienza a mostrar un buen estilo, fraseando bien y dejando algunos buenos solos.
El vinilo que yo tengo es una reedición de 2016. Bien acabada, con sus letras y sus créditos y un buen sonido.





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