ZEPPELIN ROCK: AMON AMARTH - THE ALLFATHER AWAKENS (2026): Crítica review

lunes, 2 de noviembre de 2026

AMON AMARTH - THE ALLFATHER AWAKENS (2026): Crítica review

 


Por Esteban Martínez (@EMartineC)




Que es hecho probado de que la música de Amon amarth ha ido perdiendo peso y frescura con el paso de los años a nadie se le escapa. Tras una tríada de álbumes publicados a fines de los años noventa en donde los suecos supieron desarrollar un death melódico de alto tonelaje (aunque algo monocorde, digámoslo) poco a poco la banda fue afinando la fórmula, acercándose a canciones más amenas que básicamente soltaron el componente death para acercarse a algo incluso más familiarizado con el powermetal. El antes/después claramente lo marcó la pasada por With oden on our side (2006) + Twilight of the thunder god (2008), álbumes que les convirtieron en una especie de Sabaton o Powerwolf de mayor peso. El problema es lo que vino después, una seguidilla de discos en exceso cómodos, carentes de ideas y completamente olvidables, álbumes cada vez menos inspirados que durante una década se dedicaron más que nada a reiterar un manual. Desde ahí, era poco lo que esperábamos de este álbum número trece para la banda, sin embargo, nobleza obliga: sin ser tampoco una maravilla (las cosas por su nombre), este The allfather awakens representa lo mejor que la banda ha grabado en casi quince años, digamos, al menos desde Surtur rising (2013).



Lo dicho entonces, que estas diez canciones muestran a unos Amon amarth bastante más inspirados que lo habitual. Y es que, si bien la banda abre los fuegos recurriendo al manual mediante una veloz 'Gjallarhorn', rápidamente comprobaremos que el asunto acá no solo apunta a algo mucho más diverso sino que además a canciones realmente interesantes en cuanto a arreglos. La cabalgata que propone 'Eight legs of thunder', por ejemplo, incluyendo ese trabajo de guitarras que acaba explotando en un exquisito solo ascendente o la oscura 'Kvasir's blood' (la mejor de todo el álbum con claridad, ojalá a futuro exploraran por acá), con un Johan Hegg yendo muy abajo con los guturales, hablan de que estos suecos al fin volvieron a encontrarse con la musa inspiradora. De hecho, es tanta la confianza que derrochan que se han atrevido a meter en el nudo del disco un tema acústico como 'Upphaf' así como cerrar el trabajo con los casi siete minutos de 'Ascending like an eagle'. 



Más allá de la otra mitad del álbum se dedique meramente a cumplir mediante sólidos lugares comunes, ya solo por las cinco antes mencionadas, sumadas al excelente medio tiempo 'Die with a war cry', este disco vale totalmente la pena y se enmarca como lo más destacado que Amon amarth han publicado en más de una década. 

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