sábado, 5 de marzo de 2016

"Cornudo predicador en el desierto" (Camilo José Cela, Rol de cornudos, 1976)


Hace unos días os presentaba por aquí a un primer cornudo. Se trataba del cornudo al ajedrez, una de las especies que acoge Cela en ese bestiario humano particularmente ingenioso.  El Nobel distinguía un total de 364 tipos de cornudo. Con su peculiar y distinguida pluma nos va describiendo uno a uno a estos cornudos del paisanaje humano, unas veces con más gracia y acierto y otras con menos, pero es que se conoce que no todos estos modelos precisan de una abundancia verbal caracterizadora. El que hoy he escogido, para que os vayáis haciendo una idea de por dónde transitan las claves de esta obra socarrona e impía, es el que don Camilo bautiza como cornudo predicador en el desierto. Veamos si sabemos identificarlo.



CORNUDO PREDICACDOR EN EL DESIERTO. El que, sobre cornificado, es desairado por la falta de atención que se le presta. Dícese que un marido, al sorprender a su esposa jodiendo por libre con su mejor amigo, les dijo:

-¿No os da vergüenza? ¡Tú, mujer por la que nunca reparé en sacrificios! ¡Y tú, mi mejor amigo, mi camarada! ¡Así mancilláis mi onra!

Al ver que no era escuchado, cambió el tono de voz para decir:

-¡Estaos quietos, coño! ¿No veis que os estoy hablando?

Es especie a la que afecta mucho la desconsideración.

ÁCS


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