domingo, 10 de mayo de 2015

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (79): Bragas



Bragas

LA ilusionada iniciativa de un antiguo compañero de clase hizo que todos se reencontrasen después de tantos años. La época de instituto quedaba ya muy lejana. Unos habían continuado estudios y otros no. Unos estaban calvos y otros tan solo tenían entradas (en ambos casos, en contrarréplica al pelo desaparecido, unos y otros se habían dejado barba o perilla). Las patas de gallo y las arrugas en el cuello se habían instalado en ellas como algo imperecedero; algún morro fruncido y fláccida piel apachuchada terminaban por barnizarlas de una pátina de elegancia. Todos habían cambiado y eran los mismos.

Luis habló de nuevo con Clara y la encontró de una belleza que sobresalía por encima de las otras (siempre había sido así, de hecho). La encontró, además, madura, noble y alegre en la conversación. Sus rizos rubios se posaban juguetonamente sobre sus hombros igual que en el pasado, su voz era la misma, también sus bromas y su aire picarón. La fiesta transcurrió entre bailes, risas, humo de petas y abundante alcohol. Al final todos se despidieron redundando en esa cantinela odiosa de que el año siguiente habrían de repetir el encuentro. No tuvo que insistir mucho para que Clara aceptase que la acercara a casa en su coche. Tampoco él se resistió a la invitación de ella para que subiera a tomar una última copa (los dos habían visto mucho cine). En realidad, Clara no tenía bebida alguna en su casa. Luis la cogió de la cintura y ella se dejó llevar por sus besos, se dejó desabrochar el luminoso vestido verde hasta que éste cayó al suelo como un despojo. Poco después, ante el espejo, con su lencería color carne, se debatía en comprender qué había podido pasar para que Luis la abandonara tan de repente y tirase de la puerta dando un portazo. ¿Era Luis tan raro como algunos amigos comentaban, o, en cambio, la más recta razón le asistía?

ÁCS

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada