domingo, 24 de mayo de 2015

Crítica de la película "Interstellar" (Christopher Nolan, 2014): Review



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC


Como todo nuevo título de Christopher Nolan esta Interstellar era muy esperada y fue recibida por los fans del director con alborozo y satisfacción, no tanta por parte de aquellos que no le soportan, claro. Lo cierto es que el último trabajo del británico, sin ser una película desdeñable, está lejos de sus mejores títulos. Una ambición loable siempre la de Nolan, un hombre listo, inteligente, pero que en este caso se queda a medias.




Nolan parece pretender encontrar un sentido matemático al alma, encontrar el alma a través de sus cerebrales laberintos lógicos, pero se queda a mitad de camino. Algo sí tiene esta Interstellar que no tiene el resto de la obra de Nolan, lo que le da un lugar especial en su filmografía, y es emoción, calidez, humanidad. Nolan es un director frío que tiene dificultades a la hora de plasmar y desarrollar los sentimientos de sus personajes, sus cintas son esos laberintos lógicos donde prima la trama, pero aquí vemos, por fin, sentir de verdad, romperse y expresarlo, a sus personajes. Y lo hace bien.

La vida en la Tierra se acaba. La única salida es un proyecto de la NASA. Unos exploradores deben viajar a los confines de la galaxia para encontrar un nuevo planeta habitable. Para ello deberán cruzar un agujero de gusano y entrar en otras dimensiones.

Estamos, aunque con sus diferencias, ante una película puramente de Christopher Nolan, con muchas de sus constantes más reconocibles y algunas satisfactorias novedades.




Nolan fascina por la inteligencia de sus tramas, los universos que plantea, los giros y la profundidad de los mismos, aunque no se ha destacado por ser un brillante narrador, recurriendo a las elipsis escapistas de forma desesperante e inadecuada cuando le interesa o no sabe por dónde salir. Aquí, en cambio, demuestra un pulso narrativo espléndido en la primera parte de la cinta, donde están las mejores virtudes, y que entronca en cierta medida a Interstellar con esa joya de la ciencia ficción que es Encuentros en la tercera fase (Steven Spielberg, 1977). Otra referencia ha sido la más citada, 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Si bien es cierto que tiene ciertos paralelismos en la trama, la concepción, desarrollo, ideas y conclusiones no tienen nada que ver entre una y otra, hay más relación entre ambas con el simpático robot que acompaña a los protagonistas que en el fondo de la historia en realidad.

Entre las constantes habituales de Nolan tenemos la fragmentación narrativa, flashbacks, viajes al futuro, el juego temporal, que además en esta película adquiere especial importancia, donde el pasado, el presente y el futuro convergen, dialogan y se dan la mano.




Esos juegos temporales, con la Teoría de la Relatividad de fondo, son un elemento clásico en el cine de Nolan y aquí vuelven a aparecer. Nos recordarán a los juegos con el tiempo en Origen (2010) según van pasando los niveles de sueño.

La muerte del cónyuge, otro clásico de la narrativa nolaniana. Un cónyuge que genera un sentimiento de pérdida y que impulsa, desde su ausencia, a los personajes, motores invisibles de alguna forma. Ese sentimiento de ausencia se multiplicará y lo padecerán varios personajes por distintos motivos, siendo su principal causa motivadora. La reunión familiar, su necesidad, es otra constante que aparece en Nolan habitualmente y que aquí volvemos a descubrir.

La influencia del pasado, a menudo traumático, también es importante en los personajes de Nolan, que aunque anclados en recuerdos se encuentran incómodos en el inmovilismo, siempre actúan hacia delante, buscando una salida o explicación… o huyendo… Esto le ocurre a Cooper, es ambicioso, se sabe valioso, y no se conforma ni resigna dejándose llevar, a esperar la lánguida muerte del planeta. Era alguien en un pasado olvidado, ahora no. De nuevo el pasado.




La vejez y la mentira son otros dos temas sobre los que se reflexiona en la cinta, el miedo al adiós, a la muerte que se acerca, así como la mentira como comportamiento humano, algo que nos hace únicos, la mentira mezquina, cobarde, que vemos en varios de los giros de la película.

La diversificación de mundos, los mundos paralelos, doblados, es un recurso muy de Nolan también. Así como los dobles, el desdoblamiento de personajes, que aquí volvemos a presenciar en esos juegos temporales.

El agua es un elemento que suele aparecer en el cine de Nolan, recordemos como el agua despertaba a los dormidos en Origen, aquí veremos un planeta completamente inundado, fascinante, de olas gigantescas.

La muerte, su presencia, siempre ronda los universos de Nolan, la muerte que se lleva al cónyuge o un ser querido, la muerte que se pretende evitar, la muerte irremediable, la vejez y la muerte…

El amor, el amor como vínculo irrompible, como utilidad social, como nueva dimensión, una dimensión casi intangible y capaz de superar a todas las demás. Sobre eso se reflexiona en Interstellar también. Amor casi científico. La idea de Dios, de amor.

“El amor es lo único que somos capaces de percibir, que trasciende las dimensiones del tiempo y del espacio”.

El instinto de supervivencia, manifestado de múltiples maneras, como ambición de saber, como mezquindad, como rebeldía o ira… es otro interesante tema que se aprecia en el film.




El retrato, dibujo y definición de la familia protagonista es perfecto. Si el padre, magníficamente interpretado por McConaughey, es la pura manifestación científica, el abuelo (John Lithgow) y el hijo son defensores de lo intangible, de la poesía, en contraposición a la ciencia. En medio de ese duelo está Murph (Mackenzie Foy de pequeña, Jessica Chastain de adulta y Ellen Burtyn de anciana). Ella lo engloba todo, cohesiona ese enfrentamiento, creerá en fantasmas y a la vez tendrá mentalidad científica, esa fusión y mente abierta la hace especial. Es una creyente, muy bien construido su personaje en los fogonazos iniciales, y a través de la fe y sus presentimientos se sumergirá en la ciencia para confirmarlos. El hijo es conformista, le gusta cuidar de la granja sin más miras, ella, en cambio, es ambiciosa, como su padre, quiere algo más.

La relación entre padre e hija, entre Cooper y Murph, es la relación más encantadora, emotiva y mejor elaborada del cine de Nolan. Tiene momentos de una gran belleza, como esa mirada del triste padre bajo la manta en su furgoneta, cuando se aleja de su casa hacia un viaje incierto, por si allí se escondía su querida hija, como la vimos hacer en otra ocasión. La escena de la despedida en su conjunto entre padre e hija es una de las mejores escenas dramática que Nolan ha ejecutado. Hay otra escena emotiva muy buena, es aquella en la que Cooper contempla vídeos de su familia. Un gran momento del actor, muy emotivo.

De alguna forma, esa fusión que personificaría Murph, de creencia y ciencia, también sobrevuela la trama, con numerosas referencias religiosas a las que se pretende dar sentido científico, lo que no implica negarlas, precisamente. Las menciones a Lázaro y su resurrección son un ejemplo.




Un futuro sin futuro, donde la preparación, la ciencia y los científicos no hacen falta, sólo los granjeros y los agricultores para surtir de comida, máxima necesidad en un mundo en declive. Ante esto se rebela el ingeniero Cooper (McConaughey). Para la historia se ha contado con el brillante científico Kip Thorne, una genialidad táctica al tratar temas con agujeros negros y agujeros de gusano. Un Thorne que comparte cartelera con otro genio científico y amigo suyo, Stephen Hawking, con La teoría del todo (James Marsh, 2014). Teniendo en cuenta la presencia de Thorne, el final de la película satisface aún menos…

La primera parte de la película es poco espectacular, pero está bien narrada, como he comentado, un estilo clásico muy bien manejado. A partir de aquí la cinta pierde pie en varias ocasiones, creando peripecias que se descubren como mero relleno, que dotan a la película de la espectacularidad esperada, pero que a nivel narrativo la hacen zozobrar.

Toda la parte con Matt Damon tiene fuerza y vigor al insertarse en uno de esos clímax largos tan característicos de Nolan, con predominancia de la música de Hans Zimmer, montajes paralelos y una sucesión de acontecimientos. Es una parte entretenida, pero que sobra a nivel narrativo, no aporta nada, alarga la película sin justificación, como si hubiera que insertar una parte de acción y aventura para saciar y complacer a todos. Como sorpresa puede funcionar, pero a nivel narrativo global, sobra.




La película abusa de los planos cortos, demasiado asfixiantes, en el espacio, el eterno espacio, algo que le ocurre a menudo a Nolan también.

Elogiar a Michael Caine ya casi está demás, siempre está glorioso. Con Nolan además tiene un rol como de sabio, pero es un deleite verlo siempre en pantalla.

El final de la cinta es decepcionante y absurdo, además de muy previsible, sus secretos o giros se ven venir desde el mismo inicio, al menos me pasó a mí, lo que le resta fuerza. Las ilógicas cuestiones del final, con elipsis escapistas que ahorran explicaciones, son otro problema añadido.

Nolan intenta integrar intelectualidad y espectáculo, pero no le sale del todo bien, consigue una cinta más humana, emotiva, pero no llega a satisfacer de pleno. Con todo, es un título ambicioso, algo siempre elogiable. Su exposición dramática es buena, aunque en conjunto resulta algo vacua conceptualmente, lástima que las buenas bases iniciales se pierdan en efectismos aventureros en el último tercio. Se exponen demasiados temas repentinamente, una película que quiere abarcar demasiado. Acaba dando la sensación de que haría falta aún más metraje para acabar de redondearlo todo, o más bien haberlo aprovechado mejor. El final resulta fallido, la sensación de fatum trágico y amenaza que no se confirma, tan clásico en Nolan, se aprecia, pero las conclusiones no convencen. También hay un exceso de verbalización ocasional, otro de los defectos habituales del cine de Nolan, redundancias, inseguridad narrativa, especialmente al final.
Es un buen título, una buena película, pero irregular. Seguro que Nolan nos regalará cosas mejores.

©Jorge García

3 comentarios:

  1. ¡Joder!, la he visto esta tarde y el domingo que viene publicaré la reseña (no tan completa como las que nos ofrece MrSAMBO, claro).
    Coincido en lo del final previsible. Pero es Nolan, y se lo perdonamos.

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  2. excelente reseña, de acuerdo en todo....

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  3. Pues espero leerla, King. Un abrazo!

    Muchas gracias JLO, me alegra que coincidamos:)

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