domingo, 4 de enero de 2015

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (61): Ya llegarán las escobas algún día


Ya llegarán las escobas algún día

La estrategia es sufrida, pero la sangre ayuda, y la costumbre. El Día Familiar llegó un año más, y en casa de los abuelos, cuando ya ellos nos dejaron hace tiempo, sale de nuevo el humo por la chimenea, a borbotones, y poco a poco los coches se acumulan a sus puertas. La costumbre, decía, de reunirnos y perpetuar el rito, una vez que se establecieron, en un tiempo ya que nadie recuerda, los preceptos y las normas. La casa está ya sola y la abrimos este día únicamente en todo el año.


En verdad, es raro el año en que no se introduzca alguna novedad, que si bien en principio suele ser mirada con malos ojos, al final termina por ser asumida y aplaudida por todos casi siempre. Los nuevos miembros familiares se van incorporando de forma natural y pronto el tío Ramón va distribuyendo los papeles con ecuanimidad y respetable orgullo de anfitrión. Mi prima Maite, con sus 37 años de servicio, se subió de nuevo este año sobre la mesa en la que todos degustábamos ya el postre con las ranas y se puso a tocar con la gaita la vieja romanza céltica que hizo llorar una vez más a todos. Luego Josefa, mi sobrina, hizo bailar sus rubios tirabuzones de un lado a otro de su cara hermosa mientras nos pasaba el canastillo en que todos depositaban, como lo marca el rito, un insecto besado. Y siguieron momentos como el de las pelucas, que a todos nos encanta, y también el odioso de repasar las fotos de la espalda y exponer las figuras en el jardín. Los serruchos entonaron su canto de nuevo en el trastero, sentamos a los cuadros junto al fuego, peinamos entre todos al mono Aurelio, disecado y triste, y pronto acudieron las voces del pasado, salidas de sus féretros, a saludarnos y dejarnos inmóviles, con los ojos fugados mientras las velas arden.

No cuento otros detalles secretos o aburridos, que también los hay, pero la ortodoxia y el formalismo son inamovibles, y todos lo acatamos para así llevarnos nuestros premios, que son lo más preciado al fin y al cabo: el oro, los caballos, las espigas de trigo, los caimanes, el viento en los bolsillos y los sueños.

ÁCS

2 comentarios:

  1. Hola, Ángel.

    Vaya un fiestón que se montan tus amigos...
    Hay una cosa que me hace pensar si no estarán todos muertos o mal de la cabeza por eso del "insecto besado". No lo sé, igual son solo familiares que acuden a una vieja casa por tradición, pero a mí me parecen todos muy sospechosos. O, sencillamente, sucios...
    En fin, que te veo ya mismo con un segundo libro y me alegraré muchísimo.

    Un besazo, rebonito, y que te traigan muchas cosas los Reyes.




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    1. Una vieja casa de la que nadie de ocupa de limpiar, ¿no has visto la foto de arriba? Está tomada en uno de esos días familiares. ¡Menuda pandilla de rarunos! En fin, las reglas son las reglas, y se respetan hasta el detalle en ese clan. Feliz día de Reyes para ti también, Tow. Imagino que habrás pedido deliciosas zanahorias dulces para la pequeña. Besos y abrazos.

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