miércoles, 28 de enero de 2015

Elliot Smith - XO (1998): Crítica del disco Review


por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




A menudo me he preguntado por qué nunca me he acercado a Elliott Smith en este mi rincón, siendo como es, uno de los cantautores que más consigue penetrar en mí de todos los que han torturado sus almas en busca de destilar su dolor supurando canciones por sus gargantas, corazones e incluso por sus poros, en los últimos lustros.


No voy a entrar en su truculenta y corta vida, sus adicciones y sus depresiones son conocidas y nos dejaron sin uno de los más talentosos creadores de canciones de las últimas décadas. Por supuesto omitiré comentar nada a propósito de su triste y extraño final.

Este final, no obstante, da la sensación de que se venía anunciando en todos y cada uno de los renglones que discurrían sobre la aterciopelada senda de sus armonías acústicas y la vaporosidad de sus melodías, que nos venía adelantando el terrible acontecimiento en sus canciones.




Siempre me ha dado la sensación de que las canciones de Elliott Smith eran el resultado de una batalla, un enfrentamiento invisible entre elementos, la confrontación entre el fuego de un corazón, el de este artista, que arde incapaz de ahogar el incendio que en él provoca toda la basura que le llega del exterior, toda la fealdad del mundo en general y, imagino que la del mundo de Elliott en particular, fuego que era combatido con el arma mas poderosa con que cuenta un ente sensible, con su alma, y el alma de Elliott Smith era de seda, seda fina, gaseosa y hermosa, yo me la imagino blanca pero cada cual...seda que el fuego no consigue convertir en cenizas aunque lo intenta una y otra vez, en cada trago, en cada dosis, pero el alma de un poeta es fuerte y lucha, de esa pelea, de ahí parten las canciones, vacunas contra el dolor que incendiaba su corazón, dosis de belleza que consiga disfrazar lo feo, lo doloroso, lo hipócrita...no le salvó pero dejó un legado de enorme belleza y definitiva emotividad.

Vale como muestra cualquier botón de su discografía, yo he escogido este XO como podría haber optado por otro, pero aquí encuentro el punto en el que Elliott Smith empezaba a librar la batalla definitiva, esa que mantuvo durante unos años mas, unos discos mas, unas bellas canciones mas.




Primer disco con el sello Dream Works y producido por él mismo junto a Rob Snachpf y Tom Rothrock, compuestos todos los temas por Smith y en el que no faltan sus habituales voces dobladas creando sublimes coros de frágil energía, sus melodías de perfecta formación, de artesana elaboración acústica, de poco intrincado organigrama sónico, la voz, la tenue orquestación, los coros referidos y la pasión, los restos de la batalla antes comentada son suficientes para dotar a sus composiciones de todo el fuego y toda la seda que necesitan para ser especiales, dolorosas, únicas.

Es por todo lo expuesto que el temario de este álbum no encierra demasiadas novedades con respecto al resto de su producción, cortes de gran belleza y sobrantes de emoción y pasión.

"Sweet Adeline" abre el disco y el camino que deben seguir los que con el de Nebraska quieran caminar por este sendero que es "XO".

Tras el estribillo de voces dobladas y golpeteos de teclas llega la celestial "Tomorrow Tomorrow" con similares credenciales pero mas folk. Bellísimo vals, compaginando voces y teclas, y el ritmo del vals deslizandose en una melodía irresistible, es la maravillosa: "Waltz #2 (XO)".

El pop puro, nítido y pétreo de "Baby Britain", preciosa y beatlemana, la sosegada y susurrada "Pitseleh", la mas rítmica y popera "Independence Day" y el pop mas suntuoso y ochentero de la ambiental "Bled White", se apuntan a la caminata sumando beldades sonoras y febriles textos.

Bella y onírica "Waltz #1" no deja lugar a dudas sobre la sensibilidad que se escondía en aquel joven de alma torturada.

Un poco mas de brío en la breve y densa "Amity" que da paso a una balada de cuerdas secas y tristes que bien podría haber parido John Lennon, hablo de "Well Okay", deliciosa. Ritmos y voces en falsete que rompen cuerdas de las que sujetan órganos internos, violines y celos que rugen y evocan, batería que acaricia pero con firmeza los parches, un tema fantástico este: "Bottle Up & Explode".

Mas eléctrica y oscura, rockera pero sin rugidos, no es "A Question Mark" de mis favoritas del disco. Tablas entre fuego y seda en la sugerente y refulgente orquestación de "Everybody Cares, Everybody Understands" que consigue no resultar empalagosa a pesar de la producción excesivamente aparatosa.

Y final de caminata con la sensitiva y delicada "I Didn't Understand", tema que cuenta con la multi-vocalidad de Smith meciéndose en una lastimera melodía, triste como el oyente ante el inminente final del recorrido.

Disco peleado por el interior déspota que agitaba la vida de aquel joven que tenía demasiadas cosas bellas que expresar envueltas en seda pero que no sabían como sortear el fuego que desde el exterior arrasaba un corazón que escondía la cabeza debajo de un ala de autodestrucción.

Piel de gallina y sospechas de pesares entre los pliegues de estos temas que destilan dolor y pasión, fuego y seda.

©Addison de Witt

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