sábado, 24 de enero de 2015

Crítica de la película "Whiplash" (Damien Chazelle, 2014)


por Savoy Truffle (@CarlosLorenteR)





Damien Chazelle dirige esta auténtica joya, Whisplash, que deslumbra y a la vez sobrecoge, y que parte de un excelente guión, una puesta en escena que sabe sacar el máximo partido de los recursos disponibles, de una historia aparentemente sencilla, y que basada en la descomunal actuación de sus dos intérpretes principales, Miles Teller y J.K. Simmons, alcanza la categoría de sublime.

El duelo interpretativo entre los dos actores principales llega a cotas gigantes, y os puedo asegurar que hacía tiempo que no veía un Tour de Force de este nivel.




Un joven estudiante de batería, Andrew Neiman (Miles Teller) de una prestigiosa escuela de música, cree que tiene la oportunidad de su vida cuando pasa a formar parte de un grupo de élite, una banda a cuyo frente está un profesor, Terence Fletcher (J.K. Simmons) que lleva a extremos insospechados las exigencias a sus alumnos. En pocos minutos de cinta, entramos de lleno en las inquietudes del chico, que quiere destacar y triunfar a cualquier precio en su verdadera vocación que tiene desde pequeño, pero lo que no imaginaba es que su reto sería tan duro. Pronto, todo adquiere una elevada intensidad, ya que el tremendo esfuerzo del protagonista y su empeño exagerado para poder estar a la altura que exige el maestro, sobrepasa límites incalculables, y así en cada ensayo deja al espectador tan exhausto como al protagonista.

Esa es la gran fuerza de este film, que te mete en la historia hasta el fondo y sufres con el protagonista al mismo nivel.



Por si fuera poco, a lo largo de la película van surgiendo lecturas muy interesantes sobre temas como la obsesión por la perfección, las privaciones y sacrificios que hay que hacer para conseguir metas; de hecho el chico lo deja con su novia porque cree que no podrá dedicarle todo el tiempo que merece (honesto por su parte, pero un error tremendo, desde mi punto de vista), y también ese eterno tema que nos afecta a todos, el del reconocimiento social en determinados campos (ninguneados) que en el entorno familiar duelen mucho más.

Lo mejor, es que sin contar con actores que sean estrellones, tenemos el descubrimiento de Miles Teller, con muy buenas hechuras, que está al nivel de J.K. Simmons, que es un veterano que da un auténtico recital, embutido en ese papel de sargento de hierro que exprime al máximo a sus pupilos.

Ya para remate, una excelente banda sonora con piezas excelsas de jazz, completan la joya.

©Savoy Truffle

1 comentario:

  1. Es una de las películas con temática de música que más he disfrutado, me gusto que mostraron a Miles Teller como un chico que busca la perfección, que tiene talento pero no es un prodigio en la música sino que debe de ensayar y aprender para ser grande.

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