jueves, 11 de diciembre de 2014

Neil Young en sus primeros discos (1969-1975): Discografía comentada



Inicia aquí nuestro compañero Don Críspulo una serie de entradas (basadas en viejos textos del maestro) sobre la discografía de Neil Young (otro Maestro, en distinto sentido), y se inicia esta primera entrega con sus discos desde sus inicios en solitario, después de pasar por Buffalo Springfield, hasta 1978. Como ya lo conocéis, no podíamos esperar que nuestro amigo fuese metódico en esto (no sería él, claro) y trabaja a salto de mata, centrándose en los álbumes que le interesan. Así que, sin más, os dejo con sus comentarios a discos como Neil Young, Everybody Knows This Is Nowhere, Harvest, Time Fade Away, On The Beach, Tonight´s The Night, Zuma, American Stars ´n Bars y Comes A Time. Una auténtica pasada de música con los mejores y más acertados comentarios (y ya me callo).

by Don Críspulo
NEIL YOUNG “Neil Young” (1968)




Cuando Neil Young publica su primer disco en solitario no es ningún desconocido. Aunque nacido en Canadá llevaba ya varios años viviendo en la Costa Oeste de Estados Unidos y ya tenía publicados varios discos como miembro de los exitosos “Buffalo Springfield” donde había coincidido con Stephen Stills con el que más tarde volvería a coincidir en la superbanda “Crosby Stills Nash & Young”.


Este primer disco como artista en solitario seguro que no está a la altura de los grandes clásicos que grabaría meses después pero sí que es una obra que brilla por si sola y donde Neil Young plasma con claridad el esbozo de lo que será su futura carrera. Quizás las coplas no estén pulidas del todo y haya demasiados altibajos entre unas y otras pero la calidad es palpable en piezas como “The Loner”. Producido por David Briggs, una relación que durará muchos años, y con la ayuda de amigos como Jack Nietzche este debut es una perfecta carta de presentación del genuino sonido de Neil Young.


NEIL YOUNG & CRAZY HORSE “Everybody Knows This Is Nowhere” (1969)



Editado sólo cuatro meses después de su debut y contando de nuevo con David Briggs en la producción, “Evereybody Knows…” es el primero de una extensa lista de discos magníficos que el canadiense encadenaría sin cesar a lo largo de toda la década de los setenta. Por primera vez aparece el nombre de la “Crazy Horse” en un disco de Neil Young y eso se nota. Se nota en el sonido, se nota en el empaque de las coplas porque nadie nunca arropó mejor a este hombre que “The Crazy Horse”. Siete coplas maravillosas que van desde el andanadas directas de menos de tres minutos como la bellísima “Cinnamon Girl”, un clásico, o la que da título la disco, otro clásico, hasta coplas extensas rebosantes de épica y sentimiento como la imprescindible “Down By The River” o “Cowgirl In The Sand” con sus más de diez minutos de lírica apabullante.

En sólo cuatro meses, los que van desde enero hasta mayo del ‘69 Neil Young ya había dado a la música rock mucho más de lo que muchos otros no iban a ser capaces en años y años de carrera.


NEIL YOUNG “Harvest” (1972)



Si “After The Gold Rush” puso a Neil Young en primera fila, “Harvest” lo llevo directamente a la gloria y a la fama. “Harvest” es un compendio de coplas sublimes que tocan palos como el Folk, el Country, el Rock o el Pop. Canciones que se presentan desnudas, con Neil acompañado por los Stray Gators (donde ya aparece Ben Keith con el Pedal Steel), caso de la que da título al disco o vestidas con los mejores ropajes con la London Symphony Orchestra caso de la épica “A Man Needs A Maid”. “Old Man”, con un Young demostrando que es un cantante excepcional, “Alabama” o “Are You Ready For The Country” pasaron rápidamente a engrosar la lista de clásicos aunque “Harvest” es un disco compacto, sin fisuras, donde todo se aprovecha. Años más tarde Neil young sacaría la continuación, otra maravilla llamada “Harvest Moon” pero eso forma parte de otra historia.


NEIL YOUNG “Times Fade Away” (1973)



En 1973 Neil Young lo tenía todo en su mano, fama, dinero y éxito pero él, al igual que Dylan, no es de los que le guste remar a favor, así que cuando lo más fácil hubiera sido vivir de las rentas de “Harvest”, saca al mercado “Time Fades Away” que era cualquier cosa menos lo que la gente esperaba. “Time Fades Away” es un disco crudo, un directo solo con coplas nuevas (que fácil hubiera sido uno con todos sus grandes éxitos, pero no, a contracorriente) donde un Neil Young oscuro y deprimido da rienda suelta a su paupérrimo estado de ánimo en aquellas fechas. Pero ahí está la gracia de este disco, en ser el fiel reflejo de lo que era Neil Young en aquella época. Como él mismo dice: cada disco es una autobiografía, una foto del momento.


NEIL YOUNG “On The Beach” (1974)



Cuando se editó “On the Beach” no tuvo una buena acogida ni entre el público ni entre la crítica. Neil Young seguía sumido en ese periodo oscuro, atormentado por la muerte de amigos suyos (Danny Whitten, miembro de la Crazy Horse, había muerto a finales de 1972 a causa de la droga), por una difícil relación amorosa con la actriz Carri Snodgrass (a la que dedica la canción “Motion Picture”) y posiblemente por la complicada aceptación de ser alguien famoso. La portada, bastante explicita con un Young de espaldas, es fiel reflejo de los sentimientos que inundan al canadiense esos años. Hoy, más de treinta años después de la publicación del disco, nadie duda de que “On The Beach” es uno de los pilares básicos de su discografía. Con tres productores distintos y una buena ristra de colaboraciones estelares, entre los que se encuentran Rick Danko y Levon Helm de The Band o el mismo Graham Nash de sus ¿amigos? de Crosby, Stills, Nash & Young, “On The Beach” es un disco inmenso, donde el artista abre su alma para dejar escapar todos los demonios y que muestran al verdadero Young de aquella época.


NEIL YOUNG "Tonight´s The Night” (1975)



Aunque este disco se publicó en 1975 fue grabado antes que “On The Beach”, pero fue rechazado en su momento por la discográfica y guardado en un cajón. Ese año Neil Young graba otro disco, “Homegrown” (que permanece inédito hasta la fecha) pero curiosamente presiona a Reprise, su Compañía Discográfica, para que edite “Tonight´s The Night”. Ésta finalmente accede al saber que Young entregará otro disco ese mismo año (“Zuma”) mucho más comercial y vitalista que “On The Beach” y “Tonight´s The Nigh” así que en junio de 1975 éste sale a la calle.

Dedicado a Danny Whitten, de cuya muerte se sentía en parte culpable Neil Young, y a Bruce Berry, rodie de la CSN&Y que también había muerto de sobredosis (que malo fue el paso del ácido y la hierba a la heroína, de los ‘60 a los ‘70), “A los que vivieron y murieron por el Rock & Roll” como puede leerse en el álbum, “Tonight´s The Night” es un disco denso, oscuro y deprimente donde Neil Young muchas veces canta desafinando a propósito como una especie de lamento o quejido que llega a poner los pelos de punta. Grabado en directo en dos noches rebosantes de tequila con los pedazos de la Crazy Horse: Nilfs Lofgren, Talbot, Molina y el pedal steel de Ben Keith, suena a gloria bendita, a puro Rock & Roll. En la versión definitiva que edita Reprise se añaden tres coplas, una de ellas en directo, en el Fillmore East, con el propio Danny Whitten.

Cuando Young grabó este disco el Folk, la parafernalia Hippy y la felicidad habían muerto ¿para siempre? para dejar paso al infierno del Rock & Roll. Sin duda un disco básico en la discografía del canadienses y uno de mis favoritos aunque su escucha pueda joderte alguno de los más recónditos rincones del alma.


NEIL YOUNG & CRAZY HORSE “Zuma” (1975)



Y tras la tempestad, llega la calma. Lo prometido es deuda y en noviembre de 1975 se edita “Zuma”, que desde la portada con ese blanco radiante ya anuncia que, aunque sólo sea un poquito, ha salido el sol en la vida de Neil Young. Curioso que si contamos el disco todavía inédito, en menos de dos años Neil Young grabó cuatro discos. Vuelve la Crazy Horse, con la incorporación de Poncho Sampedro, a unas canciones mucho más luminosas que las de anteriores discos, se ayuda de Crosby, Stills y Nash en un corte, el acústico “Through My Sails” y vuelve a contar con la ayuda de David Briggs en la producción. Muchos cambio aunque lo principal sigue intacto, la calidad y el regusto a obra maestra, otra más, que desprende este “Zuma”.

Sólo “Cortez The Killer” (nos pone a caer de un burro) ya vale por discografías enteras, casi ocho minutos de épica y poesía reivindicativa al más puro estilo Young. A ésta le acompañan piezas de profundo lirismo como “Don´t Cry No Tears” o “Pardon My Heart”, coplas calmadas, plácidas aunque en el paquete también van algunos “arreones” de puro éxtasis rockero como “Barstool Blues” o “Drive Back”.


NEIL YOUNG “American Stars ´n Bars” (1977)



Y Neil compró un sombrero y se fue al campo.

Puede que para muchos sea un disco menor dentro de la discografía de Mr. Young pero otros pensamos que, si bien no está a la altura del rosario ingente de obras maestras editadas en años anteriores, es un disco muy a tener en cuenta y que, además, presenta una de las coplas cumbre del canadiense, la imprescindible “Like A Hurricane”. Aunque era un terreno ya explorado anteriormente, aquí se sumerge de lleno en el Country saliendo bastante airoso. Arreglos de violín, coros vocales a cargo de Linda Rondstadt o Emmylou Harris y mucho pedal steel de, una vez más, Ben Keith, hacen que las coplas huelan a vaca en un sobresaliente ejercicio de artesanía country.

Quizás la inmensidad de “Like A Hurricane” ensombrezca al resto pero en mi opinión este un disco muy bueno, donde Neil Young da una nueva vuelta a la tuerca y vuelve a despistar y sorprender a la vez que anuncia hacía donde irán sus próximo pasos.


NEIL YOUNG “Comes A Time” (1978)



Otra masterpiece que dirían los snobs, otra obra maestra de este genio que andaba más que “sembrao” en aquella época. Sigue con el sombrero puesto, sigue con el pedal steel de Ben Keith, vuelve, en parte, a Harvest, y, sobre todo, avanza con mucha antelación “Harvest Moon” y “Prairie Wind”. Su disco country por excelencia, acústico casi en su totalidad, si exceptuamos un par de piezas, entre ellas la sublime “Motorcycle Mama” donde le da la réplica una estupenda Nicolette Larson. Melodías dignas de un genio y una maravillosa versión del “Four Strong Winds” de Ian Tyson ¿Se puede pedir más?

©Don Críspulo

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