domingo, 14 de diciembre de 2014

Microrrelatos - Cosas en los bolsillos (58): Divino tesoro



Divino tesoro


ARABA el ya anciano Braulio Araque Risueño, apodado el Cojo, en su tierrecilla de El Toconar con su muleja Candela, que tiraba del garabato con andar pausado y cansino (vamos, como siempre andan las mulas de los cuentos), cuando en esto que el arado tropezó con algo duro como un risco (que no era un risco, claro: si no, para qué contarlo) y se quedó clavado.

“¡Qué hostias pasa ahora!”, voceó el hermano Braulio, aunque estaba solo, espoleado por la cansera que sus huesos soportaban ya a esas horas en que al sol de la tarde le quedaba menos de un garrote para esconderse y tomar impulso para el nuevo día.

Una vez analizada la situación, a ojímetro, se acercó hasta el hato para coger la azada y extraer de la tierra lo que pensó sería una simple piedra gorda (gorda debía de ser para que la jodía Candela no pudiera arrastrarla). Pero cuál no fue su sorpresa cuando comprobó que aquello que impedía proseguir la labor de arada era ni más ni menos que el busto de piedra de una extraña señora que lo miraba con sus ojos ciegos de un silencio ¿de siglos?

Braulio metió aquello como pudo en un serón y, muy contento, volvió al pueblo, a su casa, pensando que lo que aquella “estauta” (es la palabra que bullía en su sesera) valdría un buen dinero. La escasa cultura del labriego era pretexto natural y excusable de su ignorancia sobre el arte ibero. Él, pobrecillo, nunca habría podido sospechar que lo que acababa de encontrar era la misma Dama de Elche.

Y, en fin, la verdad es que sí que el hallazgo tenía su precio; exactamente 100 pesetas de las de entonces. Al menos eso era lo que había marcado en su base, junto a la leyenda “Recuerdo de Alicante”.

Cómo llegó el dichoso souvenir hasta El Toconar es algo que ignora incluso el narrador de las líneas que conforman esta singular historia. No es de extrañar que algún cachondo cultureta estuviese detrás de este turbio a la vez que simpático asunto.

©Ángel Carrasco Sotos

8 comentarios:

  1. Hoy, que ha sido un pelín menos MICRO que otras veces, me ha gustado mucho su relato. Un abrazo, hermano. ;P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uf, ya estaba sudando a la espera de su veredicto. Me alegro, y siga con su cumple, ¿ya cayeron las costillas? Y salud, hermano King.

      Eliminar
  2. Cayeron, cayeron... y el morro, las bravas, los mejillones, las almejas, navajas, berberechos, banderillas del mercadona, el cava, el pastel de coco y mango, el cafelito y la copa de ron añejo colombiano. Entre esto y lo de ayer con la familia y amigos... la dieta a la puta mierda. Es lo que tienen los fastos monárquicos. Pero mi mujer lo merece ¿no? Feliz domingo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, claro, su mujer. ¿Pero usted no se ha dado cuenta aún que todo (TODO) lo hacemos por nuestro propio interés, hasta el más mínimo gesto, King. Vosotros lo que habéis hecho es adelantar las Navidades, chato.

      Eliminar
  3. Discrepo. Es lo que tiene haber nacido dos semanas antes de Navidad. Acéptalo, te corroe la envidia jajajaja

    ResponderEliminar
  4. Hola, Ángel.

    Me encanta Braulio, un poco porque mi abuelo se llamaba así, con esas palabrejas de hombre sabio del campo.
    Cuando iba leyendo pensé que se había encontrado con una zanahoria gigante petrificada por el paso del tiempo, pero no...

    Bueno, que me encanta tu estilo de narrar ya lo sabes, que me gusta esta historia más larga de lo habitual, también, al igual que el misterio que esconde esa Dama de Elche.

    Ángel, ¡felicidades! una historia para compartirla -si me permites- en mi face y por ahí.

    Un besazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oiga, pues muchas gracias, señá Towanda. ¡Qué palabras tan amables siempre! Es una historieja de nada, pero hasta a mí me hace gracia la situación. Lo de la zanahoria se me pasó por la cabeza, no te creas, pero pensé luego que la Dama de Elche llegaría a más lectores y lo de la zanahoria terminaría por ser un pelín críptico.

      Y claro que puedes compartirlo por donde quieras. Piensa que yo lo que quiero es ser famoso.

      Besazo, Tow.

      Eliminar
  5. Muchas felicidades. Me gusta mucho la gente de campo y como se expresan, son reliquias qque por desgracia se van acabando. Felicidades de nuevo por el bonito relato.
    Besicos muchosl.

    ResponderEliminar