viernes, 19 de diciembre de 2014

Buckcherry - Buckcherry (1999): Crítica del disco Review


por Sergio Vargas
(@zarrabeita)



Año 1999, la banda angelina Buckcherry debuta con su disco homónimo donde no da tregua al respiro, cada corte supone un latigazo de puro hard rock notándose que han bebido de maestros de la talla de Aerosmith (en sus conciertos suelen tocar fragmentos de “Walk this Way”) o Guns N´ Roses, con algún destello punk. De hecho el álbum está producido por el Sex Pistol Steve Jones y Terry Date que ha trabajado con Soundgarden, Pantera entre otros.



Su estilo conciso, directo sin dejar entrar al metal, canciones de rocanrol perfectamente envasadas que soportan el paso del tiempo, himnos muchas de ellas llenas de actitud vital donde el cantante Josh Todd las eleva con su voz aterciopelada y gruñona (marca de la casa) a la vez manejando las melodías a su antojo pero cuadrándolas hacia la perfección.Sin olvidar el buen hacer del ritmo de la guitarra a cargo Keith Nelson declarado ferviente seguidor (no hace falta que lo jure) de Angus Young de AC/DC.




El nombre de la banda que nos puede hacer pensar en un juego de palabras con el mítico Chuck Berry, según declaraciones del grupo, se debe a un amigo travesti que se llamaba así, que pena sonaba más bonita la primera historia para un futuro libro de memorias.

Este álbum que llegó a ser disco de oro, lo que les llevó a participar en el mítico Woodstock del 99, tiene dos himnos que los acompañaran siempre en su directos, como “Lit Up”(apertura enérgica ) y “For the Movies”. En la primera el cantante grita a los cuatro vientos su adicción a la cocaína acompañado por unos riffs descomunales de su guitarrista principal, con claras influencias ochenteras y la segunda donde se mezclan la rabia con medios tiempos bien manejados. También hay momentos para baladas, pero no son nada melosas como “Check Your Head” y “Borderline”. Cortes a velocidad supersónica adictivos un ejemplo en “Dead Again” donde les sale la vena “punkarra” incluso cortes con una intro original rítmica “Dirty Mind” y mucho más.




La banda californiana si lo quisiera podría ser una de las denominadas “eternas”, a ellos lo que les interesa es entretener, pasan de la experimentación, se dedican a los suyo, al rock duro de andar por casa, letras sobre sexo, es su estilo de vida; por decirlo de alguna manera, muchas de sus pistas podrían ser descartes de AC/DC tomándose esto último como un auténtico cumplido. Pienso que necesitamos bandas como esta que entienden de lo que va el rocanrol, a lo mejor se nos antojan simples pero en mi opinión es sorprendente ver el escaso número de grupos que pueden llevar a cabo esa simplicidad. Yo por lo menos busco energía en una banda, ellos la tienen a raudales, son fieles a su personaje, lo saben hacer bien, sin trucos, sin lujos.

Sigan a este grupo que vierte en cada una de sus canciones corazón, alma, nervios y actitud. Una lástima que no llegaran al mundo musical en los 80 porque su éxito sería abrumador.

©Sergio Vargas

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