sábado, 22 de marzo de 2014

Crítica de la película Thor: el mundo oscuro (2013), de Alan Taylor



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Nueva entrega de los superhéroes Marvel, Thor en está ocasión, que llega por segunda vez a la gran pantalla. Tras el estupendo entretenimiento que entregó el gran Kenneth Branagh, donde se presentaba y desarrollaba al personaje protagonista y sus relaciones, así como definía al superhéroe de Marvel más carismático y divertido tras el Iron Man de Robert Downey Jr., llega esta segunda parte que ha recibido el beneplácito del público aunque es claramente inferior.


Donde Branagh mostraba con sencillez, ligereza y un magnífico sentido del humor los conflictos familiares, las relaciones personales y el desarrollo de la personalidad del protagonista, divertidamente arrogante y chulo al inicio para ir madurando poco a poco, aquí se apuesta más por la pirotecnia y la acción, clave en la mejor consideración de algunos, así como algún pasaje más oscuro.




El Thor de esta segunda entrega sigue la insulsa línea que ya le vimos en Los Vengadores, donde aparecía completamente desdibujado y difuminado, tremendamente formal y alejado de la arrogancia de dios que tenía en la primera, por lo que ya no existe evolución alguna en el personaje. Ya no hay ni ironía ni sarcasmo. Eso sí, le veremos luchar más, aunque no siempre con éxito.

Thor es uno de los personajes de comic con más enjundia, en gran medida gracias a esos conflictos, odios y afinidades familiares.

Esta segunda parte pasa mucho más tiempo en Asgard y otros mundos que en la Tierra, al contrario que en la primera parte, pero esto ya no impacta ni sorprende, se le saca menos partido que a las elogiadas escenas iniciales de la cinta de Branagh. Por el contrario tenemos más batallas y acción, más pirotecnia, disparos y explosiones, algo lógico cuando los guionistas se ven liberados de desarrollar y crear personajes. Aquí las motivaciones del villano ni se tocan.




El problema de la película es sencillamente que está mal escrita, repleta de incoherencias, lagunas y tonterías. Todas estas batallas tienen planteamientos gratuitos, absurdos o inconsistentes, así como sus resoluciones. La invasión a Asgard es buen ejemplo de esto, sin explicación alguna, un simple camuflaje y mediante elipsis, un recurso vulgarmente utilizado durante toda la película, ya vemos a un poderoso villano dispuesto a liarla… Lo más gracioso es que cuando tienen a los asgardianos a su merced… se van.

El mencionado uso de la elipsis es lamentable, así como las apariciones repentinas sin sentido, como la de Algrim (Adewale Akinnuoye-Agbaje) ante Frigga (Rene Russo) cuando amenaza a Malekith (Christopher Eccleston). Las capacidades y poderes de los personajes varían sin ton ni son ni tienen en cuenta anteriores cintas; la tecnología de los villanos se muestra superior a la de nuestros protagonistas a pesar de haber estado inactivos unos cuantos añitos… Además la capacidad y velocidad de organización de estos villanos es francamente sorprendente… Thor, capaz de dar una buena tunda a Hulk y aguantar estoicamente los golpes de La Masa, resulta que al recibir un par de empujones de uno de los subalternos de Malekith casi no se tiene en pie, pero poco después y con el propio Malekith se le da bastante mejor la lucha…

La puesta en escena en muchos momentos de acción resulta bastante ridícula, como ese ejército que se dirige a evitar el despegue de una nave, pero se detiene, en pleno, a luchar con su único custodio, o los soldados malotes en Londres armados y con muy malas pulgas rodeando a la indefensa Jane (Natalie Portman) y a Erik y no acertando ni a dispararles ni a capturarles, les va más mirarles o esperar a que el director haga una de sus socorridas elipsis…




Más ejemplos, la nave de Thor es tiroteada por todo el ejercito de Asgard, pero se entretiene en mirar cómo está su angelical novia que se ha desmayado… De que se metan en una cueva al azar de un mundo que apenas conocen y resulte que es donde han ido a parar las llaves del coche de Jane ya ni hablo… Y así…

El sentido del humor vuelve a resultar eficaz, tiene momentos aceptables en este sentido con la becaria de Jane (Natalie Portman), Darcy (Kat Dennings) y Erick Selvig, interpretado por Stellan Skarsgard, como protagonistas principales.

El look de retro ciencia ficción, entre medieval y futurista, vuelve a ser un acierto. También hay momentos de belleza formal en el funeral vikingo, aunque las cámaras lentas y el audio disminuido para los momentos trágicos es un insoportable tópico del trabajo de dirección.

Otro de los momentos más destacados lo tenemos con el cameo del Capitán América.

Si bien es cierto que el guión es mediocre, la dirección no lo es en absoluto, muy sobria, sin movimientos de cámara gratuitos, con planos muy sostenidos tanto en la acción como en las simples conversaciones. Hay varios ejemplos del poder visual de Alan Taylor, habitual en grandes series de televisión (Juego de tronos, Boardwalk Empire, Mad Men, Deadwood o Los Soprano, por poner algún ejemplo). Uno es en la mencionada invasión a Asgard, con el ataque aéreo, una larga secuencia sin palabras y donde se saca buen partido a la acción, aunque falte bastante imaginación y nervio a la puesta en escena; otro en el funeral vikingo.




Curiosamente Loki (Tom Hiddleston), que en las anteriores películas me ha parecido un villano débil, se convierte en una de las mejores bazas con la que cuenta la película en esta ocasión.

El resultado acaba siendo una cinta amena que satisfará a los amantes del fantástico, con buenas dosis de pirotecnia y acción. Es una cinta amena, pero que a los más exigentes les resultará farragosa y absurda durante la mayor parte del metraje. Una completa decepción, más habiendo escuchado alabanzas que la defendían por encima del primer título y que han resultado ser poco fiables.

©Jorge García

1 comentario:

  1. Alan Taylor hizo una gran dirección en Thor, es de mis películas favoritas de fantasía y súper héroes.

    ResponderEliminar