sábado, 15 de marzo de 2014

Crítica de la película Mud, de Jeff Nichols (2012)



por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



El cine independiente siempre deja joyas. Su atrevimiento y el hecho de tocar temas que el cine más mainstream no se atreve a tratar le dota de un interés especial. Yo siempre he tenido afición por este tipo de cine al que se tiene menos acceso y cuesta más ver, y aunque a veces no se tiene la oportunidad de disfrutar de todos los títulos que a uno le gustaría o ver todas las cintas independientes que querría, siempre es un placer poder hacerlo de vez en cuando. Mud es uno de estos ejemplos, cine independiente que bien podría ser una película de un gran estudio, rodada con seguridad, sensibilidad y estilo sobrio, calmado y clásico.



Se ha mencionado mucho a Mark Twain, con justicia, como referencia indispensable de esta película. Un Tom Sawyer, un Huckleberry Finn, que navegan por un río intentado vivir aventuras y descubrir misterios que les libere, en cierta medida, de su monótona vida. Un barco encaramado a un árbol iniciará la aventura de Ellis y Neckbone. Dos chicos en edad de descubrir por lo que el retrato de esa infancia, preadolescente, estará repleta de misterios, fascinación e idealismo. Serán muchos los planos donde el director, Jeff Nichols, muestre a los chavales espiando, así lo vemos al inicio cuando nuestro protagonista , Ellis, un magnífico Tye Sheridan, espía una discusión de sus padres, o cuando junto a su amigo NeckBone (Jacob Lofland), hacen lo propio con el misterioso Mud (Matthew McConaughey).

Personajes de Twain, pero no sólo de él. Ellis es un personaje de Cervantes también, un pequeño Quijote. Nichols no retrata la infancia desde la perspectiva de la ingenuidad y la inocencia, que también al ser inherentes a ella, sino que se centra más en aspectos que derivan de estos, como el idealismo y el romanticismo. Nuestro joven protagonista es un enamoradizo y visceral justiciero, que defiende a las Dulcineas del mundo, como su “novia” o Reese Witherspoon, la dispersa novia de Mud, de villanos, chulos o molinos de viento. Ellis es un romántico irredento, irremediable…

Hablando de referencias, es obligado citar otra película, la hermosa Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986).



Como toda película de descubrimiento, misterios e infancia, la mirada será básica, la mirada sorprendida, fascinada o decepcionada de los chicos protagonistas. Como viaje de descubrimiento será también un viaje de madurez. Los ojos de Ellis no verán las cosas de la misma manera al comenzar que al finalizar la película, pero la magia y el tono positivo y esperanzado que da Nichols en su conclusión nos deja un personaje que no pierde su esencia y que finalmente puede reafirmarse en su idealismo, aunque sin excesos. Y otro personaje que se redime. Hay dos planos significativos a este respecto, el primero el viaje en la parte de atrás de la furgoneta de su padre mientras le ayuda a trabajar, un plano que se repite dos veces de manera calcada, pasando por los mismos sitios ante la mirada de Ellis, uno al inicio y otro al final, con lo que Nichols, precisamente, pretende escenificar cómo esa mirada ha cambiado. El segundo plano es al final, con otras dos miradas, la de Ellis a una nueva chica y la de Mud a una inmensidad.

Un rasgo curioso de la cinta es que aunque a Mud se le defina como un embustero, un cuentacuentos, lo cierto es que los personajes desprenden una completa honestidad los unos con los otros, no se mienten y suelen ser tremendamente francos incluso a la hora de contar sus más oscuros secretos, pueden callar o evadirse en un primer momento, pero acaba siendo radicalmente sinceros.




Mud cuenta la historia de fascinación y finalmente amistad entre dos chavales y un prófugo de la justicia, el oscarizado recientemente Matthew McConaughey, que vuelve a demostrar con esta película que está en el mejor momento de su carrera. Una relación muy hermosa y poética que deja momentos divertidos y conmovedores. McConaughey además ha declarado en varias ocasiones su orgullo por haber realizado esta película. En los últimos “Independent Spirit Awards” invitó a todos a verla diciendo que era el tipo de película que le hubiera gustado que su padre le llevara a ver de pequeño, al recoger su premio como mejor actor por Dallas buyers club (Jean-Marc Vallée, 2013).




La aventura y la familia, así como la intriga perfectamente modulada desde el guión y la dirección, son otros de los ingredientes de la cinta. Una familia en aparente descomposición, la de Ellis, otra descompuesta, la de Mud, que fue criado por Tom (Sam Shepard), un ex militar. El retrato del vínculo familiar es bueno, donde los lazos de amor y cariño se muestran sólidos y fuertes a pesar de los problemas y acaban siendo de alguna manera redentores, como con Mud.

Mud es una cinta templada, sobria, pausada y emotiva, de estilo clásico, donde su director Jeff Nichols demuestra pulso narrativo y nos ilusiona para posteriores trabajos. Esta es su tercera película y todas ellas resultan muy interesantes. Con todo, Mud no es perfecta, Nichols alarga en ocasiones los planos de forma injustificada y reitera contraplanos que podría ahorrarse, lo que produce ciertos problemas de ritmo en ocasiones. Esto no le hacía falta al director, que ya dota de un ritmo seguro y pausado en una buen narrativa que avanza perfectamente y que sólo puede producir la sensación mencionada, aunque es un mal menor para una obra que merece mucho la pena.

Apuesten por otro tipo de cine, cine de calidad que habla con autenticidad, la apuesta no les defraudará.


©Jorge García

2 comentarios:

  1. Pues habrá que hacerle caso al señor Sambo. Habéis conseguido despertar en mí el interés por esta película. Un abrazo a ambos.

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  2. Gracias amigo, espero no te defraude :))

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