domingo, 16 de marzo de 2014

300 Rise of an Empire (2014): Crítica de la película



por Savoy Truffle (@CarlosLorenteR)




300, la película de Zack Snyder de 2006, fue una perfecta traslación del cómic de Frank Miller al cine, con garra, energía, mucha adrenalina y testosterona, y también, por qué no decirlo, algún desbarre histórico. En esta secuela, primero cambia el director, que ahora es Noam Murro, pero además hay demasiados años entre una y otra cinta, 8 en concreto, y son diferentes en el manejo de la épica.



Pero tengamos en cuenta ante todo un tema fundamental, y es que 300 se centraba en la lucha de los espartanos elegidos por Leónidas en las Termópilas ante las ordas de Jerjes, mientras que aquí son unos cuantos griegos más a bordo de barcos haciendo frente a la innumerable armada persa. Antes de eso, el general griego Temístocles (dentro de las Guerras Médicas 500-479 a de C.) había intentado sin éxito conseguir la unidad de las polis griegas. Es por eso por lo que los espartanos marchan por su lado y los atenienses combaten por el otro, no unidos. Es, en definitiva, la recreación de algo que pasaba en paralelo y a la vez, dentro de la misma guerra, y aquí vemos otras batallas (como la de Maratón al principio, cuyas consecuencias se ven después) no menos importantes.




Esta cinta gana en espectacularidad, ya que las batallas marítimas así lo requieren, el despliegue es francamente abrumador, pero falla en cuanto a la épica, ya que aquí, a pesar de la gran actuación de Sullivan Stapleton, parece dirigir a un ejército al que debe arengar continuamente, mientras en 300, a parte del carisma de Gerard Butler, sus 300 soldados no necesitaban arengas ya que eran una extensión de él mismo.

Esto hace que el eje real del film sea la rivalidad entre Temístocles y Artemisia (una griega que fue defenestrada de pequeña y lucha como comandante de los ejércitos persas). El duelo entre ambos no deja a nadie indeferente.




Y aquí, quiero detenerme un momento. Lo de Eva Green, a la que ya conocía por otros trabajos, ayer me dejó impactado, no sólo por su gran actuación, ese papel de malvada pérfida y manipuladora (que ya dejó entrever en Casino Royale) aquí lo borda, pero es que además enseña su portentosa delantera en una escena realmente brutal, con momentos cumbre.

Precisamente por escenas como esa, y alguna más el film resulta entretenido y tiene su justa duración, eso si, la banda sonora me deja a medias, por momentos me gusta y por momentos no me gusta nada.




En cuanto a los fallos de la película, diría que los ritmos no están medidos, va dando tumbos con demasiados flashbacks montados unos sobre otros, y hay falta de diálogos normales en buena parte del mismo. Por otro lado, hay un par de voladas gigantescas, una la conversión de Jerges (Rodrigo Santoro) de simple mortal a divinidad con solo un baño, y la escena del caballo en la última batalla, donde el mismo atraviesa fuegos, nada y vuelve al otro barco, un "caballo volador". A parte también de exceso de sangre y cabezas cortadas, lógico porque es una guerra, pero a veces es excesiva tanta ostentación de cabezas colgantes. Eva Green que está muy bien, por momentos parece la reina de los góticos... de hecho me recordó a la cantante de Evanescence o Within Temptation y ahí se pasa un poco de revoluciones, pero claro con tanto músculo y testosterona a su alrededor no es de extrañar que estuviese como una gata en celo.




En definitiva, una película que, como secuela, no supera a su antecesora, pero que desde luego sí consigue una cosa, y es pasarte 1 hora y 40 minutos de diversión, cosa nada fácil a día de hoy en el cine. Con fallos, y cosas mejorables, es una película bastante amena de ver, y sobre todo si conoces la historia, quedarte con frases que son ya míticas.

©Savoy Truflle

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