jueves, 3 de octubre de 2013

Rosendo - Vergüenza Torera (2013): Crítica del disco (reseña)



por Tatiana Ramone
@TR3317



Al fin despierta España con una buena noticia. Desgraciadamente no se trata de un descenso en el número de parados, ni de que los políticos cesan en intentar seducirnos con viles engaños. Es otro el titular que nos atañe.


Si sois hombres y mujeres de bien sabréis a lo que me refiero. Damas y caballeros, Rosendo Mercado ha sacado nuevo trabajo. La criatura se llama Vergüenza torera y es su decimoquinto trabajo en solitario. Y no nos pilla por sorpresa puesto que desde hace meses nuestros insaciables conductos auditivos morían por ser bendecidos con esta dulce ambrosía.

Bienaventurados fueron aquellos a los que el de Carabanchel les reveló en un concierto estival sus dos primeras obras. Las elegidas fueron: "Al lodo brillo" y "Vergüenza torera".

Con este sabroso aperitivo pudimos confirmar que al igual que distinguimos un Sorolla de un Velázquez, el Vergüenza torera iba a ser un auténtico Rosendo Mercado. Amigos, por motivos como el presente, Rosendo es el único mercado fiable. Y lo digo porque vuelve al ruedo como siempre se espera de él: ácido, agresivo y peleón. Sin dejar de lado los momentos de autorreflexión (véase "Haciendo cábalas", "Cuándo", "Dubitando") nos hace una perfecta radiografía enrabietada de la situación social y política que vivimos. Y es que Rosendo no deja títere con cabeza. Solo él era capaz de transformar el hartazgo general para transformarlo en poesía, en filosofía, en actitud; al fin y al cabo eso es el alma del rock.

Al igual que Sócrates, con este disco Rosendo pretende, y consigue, ser el tábano que perturbe la poca calma imperante.

Percibimos perfectamente cómo su Stratocaster se muestra afilada desde las primeras notas de "Al lodo brillo", con ese estribillo bien engarzado a la altura de los mejores orfebres, y no decae en ninguno de los temas más guerreros. Aunque debo decir que "Autócratas" entraría dentro de este grupo, a pesar de que el ritmo se ralentiza y se torna más reflexivo. Para mí, esto le da un toque amargo que la hace perfecta. Algo similar ocurre con "Muela la muela", en la que se dirige al trabajador, al explotado… “Y si duele que duela… ¡viva la revolución!”.

Especial mención tiene la homónima "Vergüenza Torera", llena de sinceridad en la que Rosendo se marca unas notas de pasodoble que es para quitarse el sombrero.

No quiero que se me quede en el tintero señalar que "A remar" me ha parecido una obra con mayúsculas. Con una letra, escrita por su hijo, llena de sensibilidad y emoción.

El final no podría ser más Rosendo, humildemente nos dice hasta luego con "Ni fu ni fa". A pesar de haber hecho mucho ruido se empeña irse sin hacerse notar. El es así, sin florituras.

Pero antes lanzo una pregunta que creo que todos nos hacemos. ¿Cómo es posible que tras una carrera tan larga y fructífera, Rosendo siga enganchando a antiguas y nuevas generaciones?

Sencillamente, cuestión de principios.

** A modo de extras os dejo este enlace al magnífico reportaje fotográfico realizado del modo más artesanal por Juan Carlos Vázquez.

©Tatiana Ramone

3 comentarios:

  1. No puedo estar mas deacuerdo. Es un peazo trabajo.
    GRACIAS ROSENDO!!!

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  2. Sin duda alguna un disco que dejará huella en la discografía de Rosendo por la crítica social y madurez de sus letras. Sin duda alguna, uno de los mejores de sus últimos trabajos, al estilo de "Veo veo mamoneo" con el que nos sorprendió a todos. El incansable y pertinaz Rosendo vuelve pegando fuerte, algo que es de agradecer en este turbio y anodino panorama musical que nos está tocando vivir.
    Saludo y buenos alimentos.

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