miércoles, 23 de octubre de 2013

Paul Roland - Motel Bates (2013): Crítica del disco. Review



Pero, ¿Quien es Paul Roland?...

por Addison de Witt (@Addisondewitt70)





Creo que es una buena pregunta: ¿Quién es este tal Paul Roland?.

Intentaremos contestarla brevemente, cosa no demasiado sencilla dado el perfil personal y artístico del personaje, pero lo intentaremos, para ponernos en situación antes de comentar, también brevemente, su último disco.





Dice la biografía oficial de este tipo que nació en 1959, detrás del escenario de un pequeño teatro en el Reino Unido durante una representación de Hamlet en la que su madre interpretaba a Ofelia.

Madre, por tanto, actriz y padre escritor de guiones y relatos, parece ser que este último acostumbraba leer al joven Paul relatos fantásticos todas las noches, historias que flotaban en la mente del muchacho mientras caía presa de Morfeo entre ecos de leyendas medievales y seres mitológicos, dormía cada noche pues en una nebulosa de magia y misterio.

Este hecho, sumado a la influencia de su madre para acercarlo al mundo de la escena, el vestuario y la interpretación, hicieron de Roland un joven distinto, mal estudiante, solo pensaba en historias legendarias y fantasías imaginativas y épicas. Su interés por la música vino de la mano de Mark Bolan, encandilado por la obsesión del Rey del Glam por todo lo fantástico y mitológico.

Finalmente tras el visionado de El Exorcista en 1973, la afición de Roland por los mundos de fantasía y las letanías románticas y medievales empieza a mutar en una suerte de obsesión por lo sobrenatural, lo esotérico y lo relacionado con el mas allá.

A los catorce compró su primera guitarra. La influencia de Bolan sobre él es fuerte, y esto unido a su obsesión por todo lo fantasioso y esotérico crea en Paul Roland un caldo de cultivo que necesita ser evaporado de alguna manera, y la música tiene el fuego suficiente para provocar el hervor necesario para esta combustión.

Cierto que su fama es más como escritor, hoy en día se trata de uno de los más afamados escritores que sobre estos extraños temas escriben, contando en la actualidad con más de una treintena de libros sobre magia, ciencias ocultas, brujería, criminología...Además de ser autor de una interesante biografía sobre Mark Bolan.

Como músico cuenta también con una importante y extensa obra que comienza en la banda de juventud Weird String, poco después rebautizada como Midnight Rags. En esta época edita algunos sencillos que no llegan a ningún sitio, pasando desapercibidos.




Finalmente en 1980 Midnight Rags publica su primer disco, se une a la banda Robyn Hitchock e incorpora saxos y violines al sonido de los temas, dando lugar todo ello a la publicación de su primer larga duración: The Werewolf of London.

El disco, a pesar de contar con algunos buenos temas como "The Werewolf of London", "Blades of Battenburg" o "Lon Channey", no satisface a Paul y reniega de él. Han sido de hecho sus seguidores quienes finalmente por medio de una fuerte presión sobre el artista en la red, consiguieron salvar el disco del olvido, y de echo termino reeditado en 2007 con temas desestimados en su día.

Durante los próximos años continua grabando discos ya firmados como Paul Roland, nunca llegan al éxito de masas pero sí se crea a su alrededor un grupo interesante de seguidores que le son fieles y un importante sector de la crítica inglesa que se interesa y valora su música, etiquetada por el propio artista como "psych-pop", aunque justo es decir que en sus discos encontramos retazos rock, folk, glam y un tinte barroco y medieval que en los ochenta termina germinando en un sonido propio del artista, que ya asentado musicalmente y tras varias experiencias vitales como escritor y periodista, apartado temporadas de la música, decepcionado por el escaso éxito de sus trabajos, termina creando un muy buen disco titulado Burnt Orchids en 1985.




Tras este disco considerado por muchos como uno de los mejores del año, encadena un buen número de álbunes de contrastada y sincera calidad: "Danse Macabre", (1986) y dos acústicos realmente brillantes "A Gabinet of Curiosities", (1987) y "Confesions of a Opium Eater", (1988), discos aderezados con barrocas y medievalistas secciones de cuerda que dan provocan resultado ciertamente efectista a unos muy buenos temas, cimentando finalmente una reputada carrera musical siempre en la tercera linea de la parrilla. Sigue grabando discos durante las últimas décadas y escribiendo libros que comerciálmente siempre funcionaron mejor que sus discos, entre lo publicado en estos años destacan algunos discos, francamente notables como: "Duel", (1989), "Masque", (1990), "Roaring Boys", (1991) y varios directos que demuestran su destreza también sobre el escenario.



Tras siete años de descanso de la actividad musical vuelve en el nuevo siglo con discos realmente interesantes como Musette, (2004) o Re-Animator, (2005)... y así hasta este 2013 que nos trae a Paul Roland con su nuevo trabajo: Motel Bates.

Y se trata este "Motel Bates" de una nueva entrega de este peculiar artista, como siempre llena de misticismo pop aderezado con aires medievales, salpicaduras barrocas o góticas y un tono parcialmente rockero y parcialmente folk, todo ello realizado con elegancia sónica, construcciones melódicas firmes, seguras y competentes, en las que la perfección geométrica gana a la capacidad emotiva, pero que agrada la escucha, relajada y serena de unos temas correctos y que dotan al disco, debido a la diferencia de formato sonoro, de una variedad estilística muy de agradecer.



Así nos movemos del Rock con golpes glam de la magnífica "I Was A Teenage Zombie" que abre el disco a golpe de riff sonoro y poderoso, ritmo frenético y sonoridades glam en las guitarras.

Similares derroteros sónicos encontramos en las también eléctricas: "How I Escaped From Devil's Island" y la enigmática "Tortured By The Daughter of Fu Manchu".

Ritmos ligeros y nerviosos en disfrutables cortes de base acústica en temas como la susurrante "The Wailing Well" y la juguetona "Katmandu".

Atmosférica y misteriosa se presenta "Kali" la cual cuenta con la adición de sonidos psicodélicos y una turbadora interpretación vocal, un copcepto interesante de canción que merece la pena investigar en tiempos de ortodoxia como los actuales.

Rock melódico y de oscura sonoridad con acentos progresivos en la fantástica "Bates Motel" o la menos conseguida pero también meritoria "The Light of Life Drains Out of Me".




Digerible balada acústica de vocación folk, nuevamente con Bolan y sus T-Rex en el punto de mira, en la bonita: "Cain". Completan este interesante y diferente disco, además de diverso, la estimulante "Promised Land", con un más que interesante trabajo de órgano, y la rutinaria y aburrida, el peor tema del disco en mi opinión, "Crazy".

Nadie habla de Obra Maestra ni tópicos ultramanidos como este. Se trata de un disco diferente, con un concepto muy definido y personal, realizado gracias a la madurez de un artista que es eso, personal y definido, y también valiente.

El disco hay que entenderlo como lo que es, un disco de rock suave, con retazos folk y algún toque sinfónico en las teclas, con aires oníricos y barrocos en algún corte y con la sombra de Mark Bolan sobrevolando el conjunto, disfrutable y entretenido, y lo más importante, se sale un poco de los cánones establecidos en la actualidad, donde cada banda o artista juega un papel asignado a fuego como si de un juego de rol se tratase el mundillo musical actual; es por ello recomendable acercarse, sin expectativas demasiado sesudas ni pretenciosas, a este buen músico, y por qué no, empezando por este, su último trabajo.

Addison de Witt 

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