domingo, 27 de octubre de 2013

Las más altas cotas de la cultura universal - Lou Reed (a su recuerdo)



by Don Críspulo
No era aquel tipo de Lulú, donde muchos lo conocieron, era un genio y se ha muerto. Era aquel tipo con cara de estreñido que recitaba canciones con desdén. El que hizo Sunday Morning y muchas otras en aquella obra maestra que fue el primer disco de la Velvet, portada de Warhol incluida. Era aquel tipo serio que compartía noches con David Bowie o Iggy Pop, era el de Heroin, el de Walking On The Wild Side antes de que la chusma la usara para vender perfumes, el que grabó ese Transformer que empieza con “Vicious”.


El malhumorado, maricón declarado, drogadicto y el genio, el artista que nunca graba ni hace nada si no es para él mismo y el que nos deja ese Berlin duro y soberbio. El que crea Metal Machine Music sabiendo que lo van a hundir, el que se marcha de un concierto si las cosas no le gustan, el de Coney Island Baby y Blue Mask y el que se redime dando al mundo aquella obra maestra llamada New York cuando nadie esperaba nada. El que vuelve a verse con Cale para grabar Songs Form Drella. El que hace un disco doble dedicado a un poema de Poe y el que graba, claro, Lulú a medias con Metallica. Y ahora se ha muerto, como todos, como los que ya lo hicieron y los que lo haremos un día, pero de él nos queda la música. Su música que nunca fue nuestra, sólo de él.

©Don Críspulo

1 comentario:

  1. Por mucho que supiéramos lo mal que iba de salud a raíz de su trasplante, uno no se conciencia de una noticia así. Cuesta de digerir.

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