miércoles, 30 de octubre de 2013

Grant Lee Buffalo - Jubilee (1998): Review. Crítica del disco



por Addison de Witt (@Addisondewitt70)




Estos días todos andamos tristes y apenados por la desaparición física, que nunca artística ni emocional de Lou Reed, es normal, su música forma parte ya no solo de la historia de eso que tanto nos gusta que es el Rock & Roll, sino que ha contribuido decisivamente a que este sea más grande, más extenso, mas polifacético. Pero es que sus canciones han formado parte, además, de la vida de muchos de nosotros, quedando escarificadas en nuestro corazón e incrustadas en los pliegues de nuestro cerebro para siempre, y estas cosas terminan siendo tan importantes como lo realmente vivido.


Un grande Lou Reed que nunca ha caído en el olvido, nunca, y eso que ha tenido temporadas de bajón artístico y en especial mediático, su obra es demasiado grande, demasiado profunda, demasiado decisiva y contundente para caer en el olvido, justo y normal que el olvido nunca haya sido el lugar donde haya tenido que habitar Lou Reed, (parafraseando a Cortázar).




Otros artistas caen en el olvido de forma tan terca y silenciosa que uno no puede por menos que preguntarse si su obra fue tan mediocre, o rutinaria, o simplemente mala...para estar condenados a este amargo y desesperado final.

Si bien es, insisto, justo que Reed, y como él, otros que considero absurdo citar pues están en la mente y el corazón de todos, nunca y repito nunca caigan en el olvido, otros, aunque con obras más modestas, creo que tampoco es justo que de la noche a la mañana se instalen en la desmemoriada habitación del vacío y dejen una obra suspendida en el abismo, en un negro abismo que no lleva a ningún sitio, únicamente a una negrura densa y silenciosa, desde luego no a algún valle en el que esta obra pueda demostrar, entre fresca vegetación y dulce sonido de arroyos, sus bondades, para que sean esparcidas y alcancen un merecido reconocimiento, nunca tan elevado como el de talentos portentosos como el recientemente alejado de la corteza de la tierra, pero sí que en las condiciones receptivas adecuadas pueden hacer las delicias de muchos sensitivos melómanos dispuestos a entender que, como en la mesa, no solo de delicatessen de finas texturas y acariciador aroma puede vivir el hombre, y que en ocasiones un plato de cocido o unos humildes huevos con patatas pueden resultar tan disfrutables como el más delicado pescado bañado en deliciosas y sutiles salsas de embriagadores acentos que acarician el paladar. Lo mismo ocurre con la música, hay ocasiones donde un típico y tópico producto nos llena mas que las más consabidas y altarizadas POM.




Grant Lee Buffalo eran expertos en este tipo de obras, correctas, bien hechas, con momentos de elevada tensión que amenaza con abordar el barco del clasicismo y ocupar un camarote de lujo en la cubierta de los inmortales...pero siempre les falta algo, un toque indefinido, invisible e inexplicable que no consigue que la piel alcance el nivel de emoción necesario para encumbrar la obra en el dorado cetro de la corte de emociones incontrolables y elegidas de nuestros corazones de rock and roll.

¿Pero de ahí a caer en un olvido denso e incomodo, viscoso y perecedero como ocurre con muchos artistas responsables de muchos platos de alubias con sacramentos de la realidad común y proletaria de la música?...¡Que no!, que no es justo, leñe...

Intentaremos hacer un poco de justicia con una de estas bandas, con la mencionada Grant Lee Buffalo.




Banda fundada por el trabajador, meritorio y perféctamente correcto Grant Lee Phillips, quien mantiene una más que interesante y orgullosamente digna carrera en solitario con trabajos irreprochables y alguno, francamente soberbio (hablaremos de este gran artista en otra ocasión), a principios de los años 90 junto al bajista Paul Kimble y el baterista Joey Peters, reservándose él la guitarra y las voces.

Pocos secretos se ocultan en la música de este terceto proveniente de Los Angeles...en su música encontramos pistas sonoras del inefable Neil Young, plasmada esta influencia en los temas más combativos textualmente, proclamas políticas no faltan en sus canciones, aderezos folk en las acústicas y aires country en algunos temas más rabiosos y de mordiente mas americana, la construcción de los temas esta siempre cuidada y ejecutada con elegancia, clase y sin pretensiones artísticas que pretendan petar ningún bafle al personal, trabajo digno, profesional y bien hecho, obreros del rock, pero de esos obreros que además de maña y conocimiento del oficio ponen el cariño y amor necesario a su trabajo para que los acabados no solo sean perfectos sino que también tengan el sello de la distinción.




Pop-Rock en muchos temas de fluido caminar lírico que se miran al espejo de otros combos como REM, de quienes fueron teloneros en la gira de estos últimos correspondiente a su Monster Tour de 1995, o también, en menor medida de Smashing Pumpkies y otros orfebres poprockeros noventeros.

Cuatro discos dejaron para que el olvido se cebara con ellos desahogando su pérfida vilis de sadismo y crueldad en sus surcos y cerrándoles el paso a la memoria colectiva: Fuzzy, (1993), Mighty Joe Moon, (1994), Copperopolis, (1996) y Jubilee (1998), en este último se encuentra su mayor acercamiento al éxito mediático gracias al digerible tema de texturas folk "Truly Truly", que sonó bastante en especial en la soleada costa este.

Y de este disco final, el que marcó el adiós definitivo de la formación, que realmente en la gestación de este Jubilee se trataba ya de un dúo, pues tiempo atrás el bajista Paul Kimble ya había dejado el proyecto.



Un disco disfrutable, en el que nos encontramos un ramillete de bonitos temas finamente producidos y entregados al oyente con palpable ilusión e indiscutible competencia, recogiendo del folk y el country retazos de tradición y llevados en vehículos de elegante pop-rock pilotados por Grant Lee, quien poseedor de una preciosa voz, crea momentos de lirismo emotivo pero nunca empalagoso y enganchados siempre a unas pretensiones sónicas basadas en la vocación de acompañar las melodías y la voz, sin enriquecerlas ni edulcorarlas, sirviendo de eso, de elemento vertebrador de unos buenos temas que solo tienen que fluir libre y naturalmente para demostrar lo que valen.

Temas que, dentro de una mas que regular selección, interesa desmarcar la intensidad guitarrera de "APB" con un envolvente estribillo cantado en falsete, el recuerdo vocal al Bowie más acercado al folk de sus épocas mas de raíz en la aguerrida "Seconds" de interesante interacción entre guitarras eléctricas y acústicas.

Fluidez, estribillos dulces y de tonos poperos gracias a unos coros femeninos que dulcifican el producto en la interesante "Change Your Tune", interesantes guitarras como en el anterior corte, y en todo el disco, buen trabajo en las seis cuerdas...

Mas eléctrica y oscura en un interesante trabajo guitarrero en la excelente "Testimony" que da la entrada a "Truly Truly", principal éxito de los angelinos y que se trata de un agradable y vitamínico tema de texturas folk que entra con suavidad y deja un regustillo agradable.

Destacado uso del órgano en la experimental "Superslomotion", activa, rockera y sencilla con rearme emocional en el estribillo para la correcta y divertida "Fine How'd Ya Do" y vuelta a folk, típico sin sorpresas pero de inmaculada interpretación, con ajustadas cuerdas en las acústicas y las slides, para un muy buen tema como "Come To Mama, She Said", mas folk con ataques rockeros en las guitarras del estribillo en "8 Miles Road".

Tras la rutinaria y poco acertada balada "Everybody Needs a Little Sanctuary" viene la guitarrera y rabiosa "My My My", entretenida con su ortodoxia de guitarras, coros, estribillos y armónicas, predecible pero disfrutable. "Crooked Dice" es un tema de experimental uso de instrumentación pero que melódicamente no deja al tema progresar no consiguiendo ningún resultado destacable, y "Jubilee" es un aire pop-folk de estribillo un tanto amanerado y que estropea una buena canción de rica instrumentación, pero ese estribillo...

Y finiquitamos este disfrutable y respetable disco con la aburrida y excesivamente lenta y autocomplaciente letanía pop-folk que es "The Sallow End", tema que parece sonar para si mismo.

Buen y recomendable disco, que hace las veces de la tortilla de patata, aportando sus dosis de felicidad y equilibrio emociocultural que precisamos, entiendo yo, y cuyo abono perpetuo en el cuartel de los olvidados entiendo injusto e injustificable. Doy una oportunidad a esta banda claramente noventera que puso su granito de arena en la transición musical que en aquella década se dio, y dudo mucho que sin la aportación de artistas como estos se hubiera alcanzado el auge que en la actualidad vive el southern, con su amalgama de folk, coutry, blues etc...

Igualmente recomendables me parecen sus anteriores trabajos, si os apetece sería interesante y creo que para muchos sorpresivo echarles un oído...Desde la pena y el dolor por la desaparición del juglar de la gran manzana, el poeta de los bajos fondos...reivindico a bandas como Grant Lee Buffalo porque no solo de genios vive el hombre...







©Addison de Witt

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