ZEPPELIN ROCK: Microrrelatos - Basura Espacial 44: Viaje de ida y vuelta

sábado, 15 de septiembre de 2012

Microrrelatos - Basura Espacial 44: Viaje de ida y vuelta



Viaje de ida y vuelta

ACERCÓ al principio sólo la punta ufana de su poderío al telamen de la camisa inmaculada, yendo a introducirse con vileza a través del bolsillo, en el que efectuó un círculo de ceniza y destrozó una billetera antes de alcanzar la piel por la que pasó fugaz entre la pelambrera del pecho sin apenas percibir cómo esa piel se desvaneció con presteza en su contorno ahora retostado. Franqueó unos milímetros de carne y buscó el intersticio cartilaginoso entre dos costillas a las que abandonó quebradas al instante. No resistieron unas telas blandas ni el músculo que protegía la aurícula, en cuyo fondo depositó un veneno de inmovilidad inicua. Desgarró algunas otras costuras frágiles hasta terminar fatigada de su primer ímpetu a las puertas de otra costilla, viniendo a reposar ya para siempre en el cuerpo vencido del transeúnte.

... y al despegarse definitivamente de la camisa, la bala lo devolvió a la vida. Continuó el transeúnte en su tarea eterna de caminar hacia su casa.


Ángel Carrasco Sotos

4 comentarios:

  1. Ostras, Ángel...
    Es lo primero que se me ocurre.
    Ahora, me tiro a la piscina porque es más divertido. Allá voy porque no es sencillo.

    ¿Una vida perdida y recuperada en fracciones de segundo? o ¿perdida definitivamente?
    Una bala que atraviesa un cuerpo de un hombre peludo y confiado (lo digo por lo de la billetera en el bolsillo). ¿Quién lleva hoy en día la cartera en ese sitio? Pocos, muy pocos.

    Pasa a través de las costillas y de un montón de sitios, convirtiéndole en un trozo de churrasco humano y luego, lo devuelve a la vida. Creo que será en sentido figurado por eso lo de su "tarea eterna de caminar hacia su casa".

    ¿He acertado en algo?
    ¿No?
    ¿Me podrías dar una pista?
    ¿La bala era una zanahoria congelada?

    Un beso muy grande y me quedo en ascuas.


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  2. Es el poder del narrador, que devuelve la vida a ese personaje de nuevo, y lo pone a pasear de nuevo (eternamente porque el relato acaba ahí y lo dejamos paralizado en ese acto).

    Has estado magnífica (¿una zanahoria congelada? La zanahoria de la discordia va a ser esta, jaja).

    Besote (y ya van unos cuantos).

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  3. Leido a las seis de la mañana le despierta a uno este relato lleno de tensión y misterio. Vemos cómo la bala va entrando a cámara lenta en el cuerpo de un hombre y desgarraando sus tejidos y cuando ya es irremediable su muerte rompe contra todo pronóstico esa barrera y vulve a vivir la inmensidad de una vida eterna.

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    1. Gracias por tus palabras. Me alegro de que te haya gustado: aunque esa vida eterna sea solo ficticia pues forma parte solo del relato.
      Un saludo.

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