ZEPPELIN ROCK: THE RODS - Biografía y discografía comentadas

jueves, 5 de marzo de 2026

THE RODS - Biografía y discografía comentadas

 

 






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VISIÓN GENERAL DEL ARTÍCULO

 

The Rods es un trío de heavy metal estadounidense formado en Cortland, Nueva York, en 1980. Su líder es David “Rock” Feinstein, exguitarrista de Elf y primo de Ronnie James Dio, junto al batería Carl Canedy. En sus inicios tocaban covers en bares locales y poco a poco compusieron temas propios.

 

La banda debutó con un álbum autoproducido, Rock Hard (1980), grabado en sesiones esporádicas y editado en sólo 1.000 ejemplares. Este disco, de sonido “estridente y enérgico” –al que un periodista británico calificó como el “Motörhead estadounidense”–, les dio visibilidad suficiente como para fichar con la discográfica Arista al año siguiente. Sus miembros fundadores fueron Feinstein (guitarra y voz), Carl Canedy (batería) y el bajista original Steve Starmer (reemplazado pronto por Garry Bordonaro). Las influencias iniciales incluían el hard rock y blues rock clásico (Feinstein citó a Hendrix, Beck o Blackmore), pero la coincidencia histórica con la New Wave of British Heavy Metal (NWOBHM) y la emergencia del thrash en EE.UU. marcó su estilo: “The Rods surgió justo en el inicio de la New Wave of Heavy Metal… éramos amigos de Metallica, Megadeth, Anthrax… fuimos abriendo camino para esas otras bandas”.

 

Cronología detallada de su carrera

A continuación se detallan los hitos principales de The Rods en orden cronológico:

      • 1980: Publicación de su primer LP Rock Hard (inicialmente por el sello Primal). El éxito del disco, grabado de manera casera, les valió el interés de discográficas.
      • 1981: Firma con Arista Records, que reeditó Rock Hard bajo el título The Rods (contenía las mismas canciones, mezcladas de nuevo). Lanzan además el EP Full Throttle. El álbum obtuvo buenas críticas como “un soplo de aire fresco” en la escena metalera.
      • 1982: Publicación del segundo disco, Wild Dogs, producido por el propio grupo. El tema homónimo y canciones como “Too Hot to Stop” se convirtieron en himnos en sus conciertos. El disco, al igual que el debut, encaja en el heavy metal crudo de los primeros ochenta.
      • 1983: Salen In the Raw (sus propios conciertos, pero con estudio; con el sello Combat en EE.UU.) y The Rods Live, un álbum en directo editado al final de año. Este periodo les consolida como banda activa, girando por EE.UU. y Europa como teloneros de grupos grandes. De hecho, Metallica abrió conciertos para ellos a principios de los 80.
      • 1984: Lanzan Let Them Eat Metal, su cuarto LP de estudio. El disco reafirma su estilo “old school” sin concesiones comerciales. Ese mismo año colaboran con otros artistas: Canedy y Bordonaro participan en el álbum Out of the Darkness de Jack Starr (con Rhett Forrester).
      • 1986: Publican dos discos inusuales en la trayectoria de The Rods. Primero editan Heavier Than Thou, y luego lanzan Hollywood (bajo el nombre Canedy–Feinstein–Bordonaro & Caudle) con Rick Caudle como cantante principal, relegando a Feinstein sólo a la guitarra. Ambos álbumes tuvieron escasa repercusión comercial y crítica. Al acabar 1986, tras cinco discos y constantes giras, la banda decide separarse debido a “malas gestiones de negocio”, no por conflictos internos.
      • 1987–2007: Hiato. Feinstein, Canedy y Bordonaro siguen vidas separadas. Canedy se hace reputado productor (trabajando con Anthrax, Overkill, Exciter…); Feinstein ocasionalmente toca en proyectos relacionados con Dio; el legado de los discos queda latente, con un grupo de seguidores fiel.
      • 2008: The Rods se reúnen con la formación clásica Feinstein–Bordonaro–Canedy. Actúan en festivales europeos (por ejemplo, el Metal Rock Fest de Lillehammer en Noruega) y en giras selectas en EE.UU. Su sonido sigue fiel al heavy metal puro de sus orígenes.
      • 2011: Publican el álbum Vengeance (en el sello de Wendy Dio, Niji Entertainment), su primer disco en 25 años. Vengeance recupera el estilo ochentero; la crítica señaló que “suena tan crudo y poderoso como en 1981”. Destaca además la colaboración póstuma de Ronnie James Dio en la canción “El Código”.
      • 2019: Sale The Brotherhood of Metal (SPV/Steamhammer), octavo LP de estudio. El disco reafirma su heavy metal directo (“canción tras canción sin baladas”, según Carl Canedy) y es celebrado por mantener viva su esencia clásica.
      • 2022: Tras una breve pausa (su última gira fue en Tokio en 2017), reanudan los conciertos con nueva alineación: Garry Bordonaro se jubila en 2019 y entra el bajista Freddy Villano (Quiet Riot). Tocan en shows benéficos y festivales locales en Cortland (su ciudad natal) y planean volver a girar en EE.UU. y Europa.
      • 2024: Publicación de Rattle the Cage (Massacre Records, enero de 2024), décimo disco de The Rods. Feinstein y Canedy aseguran que el álbum, firmado con Massacre, es “uno de los mejores” del grupo. Sus letras rescatan la temática de justicia social al estilo de Dio, y el sonido es descrito como más potente que nunca. Para celebrar sus 45 años, preparan giras especiales durante 2024.

Impacto cultural 

The Rods es considerado un referente del heavy metal “clásico” americano de los 80. Han sido descritos como un “trío de metal de la clase obrera de Nueva York cuyo ataque sin adornos anticipó el auge del thrash”, una etiqueta que resalta su sonido duro y directo. Bandas de thrash y heavy posteriores reconocieron su influencia; se comenta que, en efecto, tocaban junto a futuros nombres grandes (Metallica, Anthrax, Megadeth) cuando estos aún debutaban, convirtiéndolos en precursores de esa segunda ola del metal.

A nivel internacional, su reputación se ve reforzada por la prensa: The Rods fueron apodados “el Motorhead americano” en Reino Unido, y abrieron giras de megabandas (Judas Priest, Ozzy, Iron Maiden…) durante los 80. Su imagen de trío leal a raíces rockeras ―“hard rock/heavy con tintes punk” según Canedy― los distingue de corrientes comerciales. En su resurrección reciente, mantienen esa identidad de old school: como declaró Feinstein, han evitado toda “tendencia”, componiendo siempre «metal poderoso y sin concesiones».

La cultura del heavy metal también les rinde tributo a través de las generaciones: colegas como Mark Tornillo (Accept) o Jeff Plate (Trans-Siberian Orchestra) han elogiado históricamente a Carl Canedy y The Rods por su potencia y autenticidad. En suma, aunque nunca fueron superestrellas masivas, The Rods dejaron un legado sólido dentro del rock pesado. Su insistencia en un sonido “de la vieja escuela” ayudó a definir el metal underground de los 80 y sirvió de inspiración a bandas posteriores, afirmando la imagen del heavy metal clásico americano.

ANATOMÍA DEL POWER TRIO: LOS TRES PILARES

David “Rock” Feinstein – El Guardián del Riff Eterno

 

David "Rock" Feinstein (nacido en 1947) es el guitarrista, vocalista y miembro fundador de The Rods. Su impronta musical ha sido fundamental en el sonido y la dirección del grupo desde sus inicios. Antes de formar The Rods, Feinstein ganó notoriedad al tocar en la banda Elf junto a su primo, el legendario vocalista Ronnie James Dio. En Elf, Feinstein experimentó con un rock de tintes boogie/blues, muy diferente al metal tradicional que adoptaría posteriormente The Rods. De hecho, el propio Feinstein reconoce que sus raíces están en el blues-rock clásico: creció influenciado por guitarristas como Jimi Hendrix, Jeff Beck y Ritchie Blackmore, desarrollando un estilo basado en el feeling bluesero más que en la técnica virtuosa. Esta formación previa dotó a Feinstein de un estilo guitarrístico directo y pasional, que al fundar The Rods convirtió hacia un ataque más crudo y contundente acorde con la naciente ola del heavy metal de los 80. En consecuencia, The Rods adoptó un sonido “metalero” tradicional, alejado del boogie-rock de Elf, con riffs sencillos pero efectivos y una energía “sin adornos” que incluso anticipó el ascenso del thrash metal. No en vano, la prensa y los fans comparaban a The Rods con Motörhead por su formato de power trío y su agresividad directa sobre el escenario, reflejo en gran parte del estilo de guitarra de Feinstein. 

En el seno de la banda, Feinstein asumió desde el principio el doble rol de guitarrista principal y cantante. Curiosamente, esta no era la intención original: en los inicios buscaron un vocalista líder, pero ante la falta de candidatos adecuados Feinstein tomó el micrófono por necesidad. Con el tiempo, su voz se convirtió en parte integral de la identidad de The Rods. Aunque él mismo se consideraba más guitarrista que cantante, logró imprimir carácter a las canciones con un timbre potente y rudo, acorde al espíritu del heavy metal ochentero. Feinstein se consolidó como el principal compositor de la banda, escribiendo la mayor parte del material tanto en los primeros álbumes como en los más recientes. Por ejemplo, en el disco Rattle the Cage (2024), Feinstein compuso la mayoría de los temas, con aportes puntuales de sus compañeros. Esta faceta de compositor principal ya venía de lejos: clásicos del grupo como “Crank It Up” o “Power Lover” llevan su sello creativo. Su habilidad para escribir riffs pegadizos y himnos de rock pesado permitió a The Rods ganarse un público fiel y hasta influir en bandas emergentes de la época. Grupos como Metallica llegaron a telonear a The Rods en los primeros 80, aprendiendo de su energía escénica y de su repertorio contundente. La propia banda de Feinstein se enorgullece de haber inspirado a la ola de heavy metal estadounidense de los 80, funcionando casi como pioneros que “abrieron camino” a nombres como Metallica, Megadeth o Anthrax.

 

El rol de Feinstein dentro de The Rods va más allá de tocar y cantar: se le considera el líder natural del grupo. No necesariamente un líder autoritario, sino el eje alrededor del cual gira la propuesta musical. Sus compañeros reconocen que su voz y presencia han sido la “identidad de la banda” por más de 40 años. Durante los años de actividad continua (1980-1986), Feinstein fue la cara visible en los medios y conciertos, en parte por su parentesco con Dio que atraía atención, pero sobre todo por su carisma escénico. En directo, su actuación era enérgica: guitarra en mano, lideraba un show trepidante donde él, el bajista y el baterista llenaban el escenario como si fuesen cinco. Según Feinstein, en los 80 sus conciertos eran como un “circo de tres pistas” con todos los miembros saltando y alborotando, producto de la juventud y la química compartida. Esa entrega escénica recaía en buena medida en Feinstein como frontman. También en estudio su liderazgo se notaba, llevando la dirección artística de los álbumes.

A pesar de ser la figura central, Feinstein nunca mostró ego desmedido; supo ceder protagonismo cuando fue beneficioso para la música. Un ejemplo notable fue en 1986, cuando la banda experimentó brevemente con dejarlo como solo guitarrista: en el álbum Hollywood ese año, Feinstein no cantó, delegando las voces en el vocalista invitado Rick Caudle. Aunque fue un cambio efímero, demuestra la disposición de Feinstein a poner el sonido colectivo por encima del lucimiento personal. De hecho, a lo largo de los años colaboró con otros artistas si ello sumaba a la música: en 2011 invitó a su primo Ronnie James Dio a cantar en “The Code”, tema del disco Vengeance que resultó ser una de las últimas grabaciones en vida de Dio. Esta colaboración, emotiva y simbólica, reflejó la profunda conexión familiar y musical de Feinstein, y añadió un capítulo memorable al legado de The Rods.

 

En cuanto a la evolución del sonido, Feinstein ha sido guardián de la esencia del grupo. Su visión siempre fue mantener a The Rods como un power trio honesto y potente. Cuando en 2020 se planteó la posibilidad de sumar un cantante y tecladista extra (Michael San Ciro) para modificar la fórmula, Feinstein finalmente se opuso, argumentando que cambiar esa estructura traicionaría lo que The Rods siempre fue. En sus palabras, después de 40 años el público identifica a The Rods como un trío al límite, y alterar eso a estas alturas “no era necesario, si no está roto no lo arregles”. Esta postura conservadora muestra cuánto valora Feinstein la química original con Carl Canedy (y durante muchos años con Garry Bordonaro). Gracias a ello, The Rods ha conservado su sonido tradicional de heavy metal clásico a pesar de los cambios de época. En resumen, David “Rock” Feinstein aportó a The Rods su talento compositivo, su estilo de guitarra feroz de raíces blueseras, una voz aguerrida y un liderazgo artístico fundamental. Su presencia marcó cada etapa de la banda, desde los bares locales hasta giras con Iron Maiden y Judas Priest, y su dedicación a la identidad del grupo mantuvo viva la esencia de The Rods a través de las décadas.

Carl Canedy – El Arquitecto del Trueno

Carl Canedy, baterista y cofundador de The Rods, es el otro pilar imprescindible en la historia de la banda. Su rol trasciende la batería: Canedy ha sido también productor, compositor ocasional y una voz estratégica en la dirección musical del grupo. Antes de The Rods, Canedy ya tenía cierto recorrido en la escena del rock pesado como músico local en Nueva York, pero destacaría sobre todo por su faceta posterior de productor de heavy metal. A principios de los 80, en paralelo a su trabajo con The Rods, comenzó a producir álbumes para otras bandas emergentes del género. Sus créditos incluyen discos fundamentales del thrash y speed metal como Armed and Dangerous (EP) y Spreading the Disease de Anthrax, Violence & Force de Exciter, Feel the Fire de Overkill, e incluso trabajos de Megadeth y Possessed, entre otros. Esta experiencia externa le otorgó a Canedy un oído muy afinado en estudio y un conocimiento técnico que benefició directamente a The Rods. De hecho, buena parte del sonido potente y bien definido de los álbumes clásicos de The Rods puede atribuirse a la mano de Canedy en la producción y mezcla. Era común que él participara en las decisiones de sonido, aplicando lo aprendido en sus colaboraciones con otros grupos.

En cuanto a su estilo instrumental, Carl Canedy es un baterista sólido y energético. Sus influencias provienen del hard rock y el proto-metal de los 70, lo que se traduce en ritmos contundentes pero con groove. No busca lucimientos excesivos, sino construir una base rítmica poderosa que impulse los riffs de Feinstein. En vivo, su pegada en la batería contribuyó al impacto arrollador de The Rods como trío. La prensa describía sus actuaciones como una máquina de ritmo imparable que junto al bajo cimentaba el “ataque obrero” de la banda, un estilo sin florituras que hacía cabecear al público. Además de la batería, Canedy ocasionalmente aportó coros e incluso se animó a cantar. Un dato curioso: en el álbum Heavier Than Thou (1986), Carl interpretó la voz principal en la canción “She’s Trouble”, mostrando su disposición a contribuir más allá de su instrumento cuando la situación lo requería.

Dentro del grupo, Canedy desempeñó un rol organizativo y creativo importante. Era, en cierto modo, el “ingeniero” de The Rods: se encargaba de aspectos logísticos, tomaba la iniciativa en el estudio y fue coautor de algunos temas. Por ejemplo, coescribió canciones en discos recientes como Rattle the Cage (2024) junto a Feinstein y Freddy Villano. Históricamente también contribuyó en los inicios, pues Feinstein recuerda que “fue Carl quien empezó a escribir canciones cuando aún tocaban covers en bares, lo que impulsó a la banda a grabar un demo y buscar un contrato”. Esto indica que Canedy tuvo visión para llevar a The Rods de ser un simple grupo de bar a convertirse en una banda profesional con material original. Su papel de compositor secundario complementó al de Feinstein, añadiendo variedad al repertorio. De hecho, uno de los temas más peculiares del catálogo reciente, “The Code” (2011, con la participación de Dio), fue compuesto por Canedy en un estilo inusual para la banda, señal de que sus ideas podían salirse del molde típico y aun así enriquecer la propuesta cuando se materializaban.

 

Canedy también ha actuado como portavoz y visionario en momentos clave de la trayectoria de The Rods. Un ejemplo claro es su intento de evolucionar la formación de la banda en 2020: tras la retirada del bajista Garry Bordonaro, Canedy propuso convertir a The Rods en un cuarteto, incorporando un vocalista/teclista dedicado (Michael San Ciro, quien provenía de la banda solista de Canedy) y así permitir que Feinstein se concentrara solo en la guitarra. Esta iniciativa mostraba su deseo de explorar nuevos matices sonoros (por ejemplo, el añadido de teclados y la voz de un frontman joven) y de aliviar la carga de su compañero Feinstein en vivo. Según explicó, San Ciro “hubiera sido una gran adición” que les permitiría escribir canciones de estilo distinto. Sin embargo, tras pensarlo, él mismo y Feinstein concluyeron que tal cambio podría diluir la esencia de la banda, por lo que dieron marcha atrás a la idea antes de hacerla realidad en directo. Esta anécdota evidencia a un Carl Canedy siempre preocupado por el rumbo musical del grupo y dispuesto a tomar decisiones audaces, aunque también lo suficientemente sensato para reconocer cuándo es mejor mantenerse fiel a la fórmula que les había funcionado por décadas.

La contribución de Canedy al sonido de The Rods es igualmente tangible en la química musical con Feinstein. Tras tantos años tocando juntos, ambos músicos desarrollaron una compenetración casi instintiva. Canedy relata que cuando Feinstein compone nuevos temas, suele “dejar huecos” pensando en rellenos de batería específicos, confiando plenamente en el instinto de Carl para completarlos[. A su vez, en el estudio, Canedy sabe exactamente cómo complementar los riffs de Feinstein con el tempo adecuado, ya sea acelerando o frenando sutilmente según la energía que requiera la canción. Esta sincronía se traduce en grabaciones con feeling “en vivo”, donde la base rítmica no suena mecánica sino orgánica y llena de vida. No sorprende entonces que nuevos miembros como el bajista Freddy Villano encajaran casi de inmediato bajo la batuta rítmica de Canedy: el propio Carl comenta que con Freddy “hicieron click de inmediato, sincronizándose a la perfección en la base rítmica” desde los primeros ensayos. La capacidad de Canedy para lock-in con el bajista (sea Bordonaro en el pasado o Villano en la actualidad) ha sido fundamental para sostener el poder de trío de The Rods.

En lo interpersonal, Carl Canedy ha sido descrito como el miembro más activo tras bambalinas. Era quien a menudo daba entrevistas, producía los discos y ejercía de portavoz ante sellos y promotores. Su experiencia en la industria (como productor de otras bandas) le permitió manejar con más soltura los aspectos de negocio y técnicos. Lamentablemente, The Rods enfrentó numerosos problemas con sellos discográficos y mánagers en los años 80. Esas malas gestiones empresariales fueron, según Feinstein, la causa principal de la separación del grupo en 1986, más que cualquier conflicto interno. De hecho, Feinstein enfatiza que no hubo tensiones personales graves: él, Canedy y sus compañeros seguían siendo amigos, pero terminaron “cansados del negocio” y decidieron parar. En ese sentido, Canedy seguramente compartió esa frustración tras haber lidiado de cerca con la industria. Aun así, fue también de los primeros en impulsar la reunión de 2008: cuando surgió la oportunidad de retomar The Rods, Carl estuvo dispuesto a volver al ruedo, combinando la nostalgia por la vieja camaradería con la profesionalidad de un productor veterano.

En síntesis, Carl Canedy aportó a The Rods no solo la pegada demoledora de su batería, sino también una visión estratégica del sonido, una ética de trabajo incansable y un bagaje técnico que elevó la calidad de la banda. Como productor-artesano, moldeó la forma en que The Rods sonaba en vinilo y sobre el escenario; como compositor y líder, guio al grupo en decisiones creativas cruciales; y como amigo, mantuvo unida la química que definió el éxito underground del trío. Sin su aporte, The Rods difícilmente habrían alcanzado el estatus de culto que ostentan entre los conocedores del heavy metal ochentero.

Garry Bordonaro – El Pulso de la Bestia

Garry Bordonaro es ampliamente recordado como el bajista clásico de The Rods. Ingresó a la banda a principios de 1981, tras la marcha de Steven Starmer, y permaneció en ella de forma casi ininterrumpida hasta 2019. Su llegada marcó el comienzo de la etapa más exitosa y prolífica de The Rods, consolidando la química del trío junto a Feinstein y Canedy. De hecho, la alineación Feinstein-Canedy-Bordonaro es considerada la formación “más reconocida” y clásica del grupo, responsable de cinco álbumes de estudio en la década de 1980. Bordonaro aportó al bajo una combinación de solidez técnica, potencia y showmanship en vivo, que encajó a la perfección con la visión musical de sus compañeros.

La carrera previa de Garry Bordonaro antes de unirse a The Rods no fue particularmente mediática; era un músico del circuito local del estado de Nueva York, conocido por Feinstein y Canedy. Según relata Feinstein, “había un tipo local que conocía, que era bajista, y lo reclutamos: Garry Bordonaro”. Garry también poseía habilidades vocales, al menos para coros, lo cual mantenía la tradición de todos los miembros aportando voces cuando era necesario. Su estilo personal estaba en sintonía con el heavy metal/hard rock de la época: líneas de bajo robustas, a menudo siguiendo los riffs de guitarra pero añadiendo fills melódicos aquí y allá, y una presencia escénica enérgica. Bordonaro no se limitaba a “acompañar”; él atacaba las cuatro cuerdas con la misma intensidad con que Feinstein rasgaba la guitarra o Canedy golpeaba la batería. Este enfoque hizo que canciones como “Wild Dogs” o “Too Hot to Stop” brillaran en la sección rítmica, con un bajo audiblemente poderoso. En estudio, Bordonaro se convirtió en la columna vertebral rítmica, dando profundidad y pegada al sonido de The Rods. Su primera grabación con el grupo fue el álbum Wild Dogs (1982), donde sus líneas de bajo ya demostraron un avance respecto al disco anterior, dotando a la banda de un peso heavy metal más marcado.

 

El rol de Garry Bordonaro dentro de la banda fue el de un miembro leal y constante, que dejó que su instrumento hablara por él. A diferencia de Feinstein y Canedy, Garry no buscó el protagonismo público ni lideró decisiones de negocio, pero su influencia se sintió en la música y en la puesta en escena. En los conciertos de los 80, se le veía animando al público, moviéndose por el escenario con desenfado y contribuyendo al ambiente eléctrico. Feinstein recordó que en la formación clásica los tres músicos actuaban casi como en un “circo de tres pistas”, con mucho salto y movimiento, y Bordonaro era parte integral de esa vibra: saltaba, corría de un lado a otro con el bajo, empujaba el ritmo de la actuación. Su química con Carl Canedy era particularmente fuerte, formando una base rítmica compacta y perfectamente sincronizada que es clave en un trío. Con años de giras juntos, Garry y Carl desarrollaron esa sincronía rítmica que define a las grandes secciones bases del rock; ambos sabían exactamente cómo reaccionar al toque del otro. En palabras de Canedy, al cabo de tanto tiempo “cuando (Feinstein) toca algo, es instintivo para mí (en la batería)”, y con Garry ocurría igual: bajista y baterista estaban siempre en la misma página. Esa cohesión rítmica sostenida por Bordonaro fue un factor que The Rods capitalizó para presentarse en vivo casi como una fuerza imparable.

Bordonaro también contribuyó en lo creativo, aunque en menor medida que Feinstein o Canedy. Figura acreditado en algunas composiciones y arreglos, e incluso llegó a grabar partes vocales en ciertos temas. Un ejemplo de su aporte compositivo es la canción “Angel Eyes” (la única balada del catálogo clásico), donde Bordonaro coescribió la música, aportando sensibilidad melódica al agresivo repertorio del grupo. Hacia mediados de los 80, la banda empezó a experimentar con incorporar otros miembros y sonidos: en 1986 grabaron el álbum Heavier Than Thou con un vocalista líder externo, lo cual alteró un poco las dinámicas internas. Para entonces, Bordonaro ya se encontraba parcialmente ausente, pues solo participó en una canción de Heavier Than Thou. En su lugar, el veterano bajista Craig Gruber cubrió la mayoría del bajo en ese disco, indicando que Garry había decidido apartarse temporalmente o que la banda probaba otras opciones. Sin embargo, en ese mismo periodo Bordonaro sí colaboró en el proyecto paralelo Hollywood (1986), donde figuró nuevamente como bajista junto a Feinstein, Canedy y el cantante Rick Caudle. La portada de Hollywood acreditaba los apellidos Canedy, Feinstein, Bordonaro & Caudle, reflejando que Garry seguía siendo considerado miembro oficial para ese lanzamiento. A pesar de estos experimentos, las pobres ventas de los dos álbumes de 1986 precipitaron la separación del grupo, y cada miembro tomó caminos separados por un tiempo. 

Tras más de dos décadas inactivos, The Rods se reunieron en 2008 con su formación clásica: Feinstein, Canedy y Bordonaro. Esta reunión revitalizó al grupo, que lanzó un aclamado álbum de regreso (Vengeance, 2011) y volvió a girar. Bordonaro retomó su puesto con la misma entrega que en los 80, disfrutando especialmente del estatus de culto que The Rods había ganado con los años. En Vengeance, Garry contribuyó tanto en la ejecución robusta de nuevos temas como en los coros; además, vivió un momento especial al participar en “The Code” junto a Ronnie James Dio, cerrando el círculo histórico de la banda. Seguidamente, The Rods publicaron Brotherhood of Metal (2019), de nuevo con Bordonaro al bajo, consolidando más de 35 años de historia compartida. Fue tras este lanzamiento cuando Garry Bordonaro decidió retirarse en 2019, poniendo fin a una larguísima etapa como bajista de la banda. Su salida marcó otro punto de inflexión: The Rods perdían a un miembro fundador de su sonido clásico. La respuesta de Feinstein y Canedy fue honrar la trayectoria de Garry pero seguir adelante, sabiendo que llenar sus zapatos no sería sencillo.

El impacto de la partida de Bordonaro se sintió tanto en lo musical como en lo emocional. Durante un tiempo, Feinstein y Canedy incluso contemplaron transformar la banda (como se discutió con la idea del cuarteto con vocalista) ante la ausencia de su bajista de confianza. Finalmente, decidieron mantener la esencia de trío e incorporar un nuevo bajista, pero conscientes de que la dinámica en el escenario cambiaría. Feinstein comentó que con Garry “teníamos cierta cosa, era más como un circo de tres pistas con mucho alboroto… eso nos salía natural; claro, éramos mucho más jóvenes entonces”. Es decir, la química escénica con Bordonaro era única y probablemente irrepetible en las mismas condiciones, tanto por la edad como por la compenetración de décadas. No obstante, la incorporación de un sustituto ha resultado exitosa (como veremos a continuación con Freddy Villano), lo que habla bien del legado que Garry dejó: estableció un estándar de calidad y energía que sirvió de referente para el siguiente bajista.

 

En términos personales, Garry Bordonaro fue siempre considerado el “miembro tranquilo” de The Rods. Su nombre quizás no resonó en la prensa tanto como el de Feinstein o Canedy, pero entre los fans de la banda es venerado por su entrega humilde pero imprescindible. Nunca hubo reportes de tensiones internas notables relacionadas con Bordonaro; más bien, sus compañeros siempre lo valoraron como un colega confiable y un amigo. Su largo recorrido juntos, sin abandonar el barco durante tantos años, demuestra su compromiso y buena relación con Feinstein y Canedy. Incluso cuando la industria los golpeó en los 80, ellos se mantuvieron unidos en amistad aunque decidieran parar. Por eso, al reactivarse la banda en 2008, Garry no dudó en volver con entusiasmo. Su permanencia hasta 2019 es testimonio de su amor por la música y la hermandad construida en The Rods (muy acorde al título Brotherhood of Metal del álbum de ese año). En resumen, Garry Bordonaro fue el bajista emblemático de The Rods: con su bajo robusto, sus coros puntuales y su espíritu enérgico, cimentó el sonido contundente del trío y mantuvo unida a la banda en sus épocas doradas y en su resurrección moderna. Su huella perdura en cada riff pesado respaldado por un bajo rotundo en la discografía de The Rods.

Legado e influencia de The Rods: el “metal de tres piezas” como escuela (1980-hoy)

Hablar del legado de The Rods exige apartarse del relato cómodo de “los grandes nombres” y mirar el metal como un ecosistema: bandas-núcleo que monopolizan foco y mercado, y bandas-bisagra que fijan idioma, musculatura y ética de escena. The Rods pertenecen a este segundo grupo. Su influencia no se explica por una cifra de ventas, sino por algo más durable: un modelo. Modelo de sonido (power-trio de metal duro, seco, sin ornamentos), de práctica (carretera, directo, catálogo) y de comunidad (culto intergeneracional, especialmente visible en el circuito europeo de festivales “keeper” del heavy clásico).

Lo notable es que su huella aparece tanto de forma explícita —bandas que los citan como referencia— como por vías indirectas: el papel de Carl Canedy como productor en discos fundacionales de thrash y heavy estadounidense crea una línea de transmisión real entre el “metal de club” de principios de los 80 y la formalización del metal extremo en la primera mitad de la década. 

1) ¿Qué dejaron exactamente? Un idioma: urgencia, pegada y economía de medios

El metal de The Rods se sostiene en tres rasgos que, con el tiempo, han funcionado como plantilla para el heavy de base:

    1. Formato power-trio como “prueba de verdad”
      La banda se presenta (y es recibida) como una unidad de tres: guitarra/voz, bajo, batería. Ese formato obliga a que el riff, el groove y el estribillo “paguen” por sí mismos: no hay capas que escondan carencias. En una entrevista, Feinstein lo formula de modo pragmático: el público espera verlos como power-trio y así se preserva el sello. 
    2. Riff-metal fronterizo con hard rock
      The Rods operan en la franja donde el heavy todavía dialoga con el hard rock, pero ya adopta una agresividad rítmica y un ataque de púa que anticipan el speed/thrash sin pertenecer plenamente a ellos. Feinstein describe ese periodo como una “primera fase” donde el metal y la NWOBHM conviven con una energía heredada del punk. 
    3. Producción y ejecución orientadas a directo
      Su “sonido” histórico —seco, frontal, con batería que manda— no es solo estética: es una función del circuito. En el metal de clubes y salas medianas, lo que sobrevive es lo que corta en mezcla y mueve a la gente sin necesidad de artificio.

Ese triángulo (formato + riff + directo) es el núcleo de su legado musical. Lo que cambia con las décadas no es el núcleo, sino el contexto que lo revaloriza.

2) Impacto en otras bandas: influencias declaradas y transmisión por escena

2.1 Influencia explícita: bandas que los citan como referencia

Aunque no abundan los “grandes titulares” de superestrellas declarando influencia, sí existe un patrón muy claro: bandas de heavy tradicional y speed/metal revival los incluyen en su ADN de forma explícita.

        • Iron Driver (Suecia) los sitúa directamente en su matriz de referencias (junto a Tank, Raven, Angel Witch, etc.), en una respuesta de “influencias” sin ambigüedad. La foto es elocuente: The Rods se leen como parte del canon operativo del heavy callejero europeo que se reactivó desde los 2000. 
        • Ambition (Países Bajos) vuelve a colocarlos en un paquete de referencias de heavy clásico/rock duro, mencionándolos dentro de una lista de influencias que define su estética y energía. De nuevo: The Rods aparecen como patrón de pegada y no como rareza arqueológica. 
        • Skeletorn (Italia) utiliza una formulación especialmente útil para entender el legado: habla de un New York gang sound y en esa etiqueta mete a The Rods, Twisted Sister y Riot. Es decir, los reconoce como parte de un sonido regional (Costa Este/NY) con identidad propia: directo, sudoroso, de calle, antes que “épico” o “glam”.
        • Iron Curtain (España) los menciona dentro del imaginario que inspira una portada y un concepto visual, junto a Judas Priest y Black Sabbath: cuando una banda los invoca como referente iconográfico, el legado ya no es solo musical; es cultural (códigos, actitud, simbología). 

Que se hereda, concretamente en estas bandas:

      • El riff de tracción (más motor que ornamento).
      • El estribillo simple que funciona en sala.
      • El tempo “de puño”: suficientemente rápido para excitar, suficientemente pesado para no volverse ligero.
      • La estética de “banda real”: pocas capas, mucha presencia.

2.2 Influencia indirecta: Carl Canedy como puente hacia el thrash (y más)

Una segunda vía de influencia —menos comentada, pero histórica— es la figura de Carl Canedy. En un texto autobiográfico publicado en Modern Drummer, Canedy enumera créditos de producción que incluyen álbumes tempranos de Anthrax (por ejemplo Fistful of Metal, Armed and Dangerous, Spreading the Disease) y Overkill (Feel the Fire), entre muchos otros. 

Esto importa por dos razones:

        1. Transmisión de estándares: producción, tempos, arreglos y disciplina de estudio pasan de una cultura (heavy callejero, directo, “de tres”) a otra (thrash emergente con ambición de velocidad y precisión).
        2. Continuidad de escena: The Rods no quedan aislados como “banda ochentera”; su batería/producción participa en la cristalización del metal estadounidense de primera mitad de los 80.

Dicho de forma estricta: no es necesario afirmar que “The Rods inventaron el thrash” (no sería serio). Pero sí es razonable sostener que su ecosistema humano y técnico —por Canedy— tocó la ingeniería de discos clave del thrash inicial, y eso forma parte de su legado real. 

2.3 Influencia por convivencia: carteles y circuitos compartidos

La influencia también se da por fricción: tocar con otras bandas, abrir fechas, giras compartidas. En una entrevista, Carl Canedy menciona giras y convivencia con nombres mayores, y además subraya el papel de la prensa europea (por ejemplo, Kerrang!) en su visibilidad.

Incluso cuando la influencia no se formaliza en una cita, el metal funciona así: escenas que se miran, se copian, se empujan.

3) Presencia en festivales: cómo el “circuito de culto” los convirtió en patrimonio vivo

Los festivales son un termómetro excelente para medir relevancia sostenida. No porque certifiquen éxito masivo, sino porque certifican demanda: promotores que programan para audiencias especializadas y exigentes.

 

3.1 Headbangers Open Air (Alemania, 2009): la validación del “culto europeo”

En 2008 se confirma la presencia del line-up original en el Headbangers Open Air (23-25 julio 2009, Brande-Hörnerkirchen). Lo interesante no es solo el booking, sino el contexto del cartel: conviven nombres de heavy tradicional, thrash y revival (Angel Witch, Manilla Road, Razor, Tankard, Enforcer…). The Rods aparecen como una pieza coherente en ese mosaico.

El setlist documentado de esa actuación (con clásicos como “Hurricane”, “Let Them Eat Metal”, “Violation”, “Wild Dogs”) muestra algo clave: su repertorio “histórico” sigue funcionando como canon de directo décadas después. 

3.2 Sweden Rock Festival (Suecia, 2014): entrada en un festival masivo

En el registro de conciertos aparece que The Rods tocaron en Sweden Rock Festival 2014, un evento de escala mayor y público amplio dentro del rock/metal. Que una banda de “culto” sea programada ahí habla de dos cosas: memoria activa del público y capacidad de la banda para operar fuera del nicho más pequeño. 

3.3 Ragnarökkr Metal Apocalypse (Chicago, 2015): diálogo con la NWOTHM

El Ragnarökkr Metal Apocalypse (Reggies, Chicago; 1-2 mayo 2015) es un caso paradigmático de cómo The Rods encajan en el renacimiento del heavy tradicional. En el cartel figuran bandas asociadas a la NWOTHM (p. ej., Savage Master, High Spirits) y nombres con pedigree (Attacker, Nuclear Assault). The Rods cierran una franja horaria de “headline” en el escenario principal. 

El setlist documentado es corto pero simbólico (“Burned by Love”, “Hurricane”, “Wild Dogs”): la banda se presenta como piedra de toque. 

 

3.4 Keep It True XIX (Alemania, 2016): el templo del heavy clásico como “museo en vivo”

Keep It True funciona casi como un archivo viviente del heavy/power/speed clásico. En la programación de Keep It True XIX (29-30 abril 2016) aparece The Rods, y la crónica describe una actuación orientada a clásicos, con un énfasis explícito en el valor de “canciones que la gente quería oír”. 

Conclusión de esta sección:

La presencia en estos festivales no es anecdótica. Define su estatus actual: patrimonio funcional del heavy. No “reliquia”, sino herramienta viva que el público usa para reconectar con una idea de metal (directo, físico, sin marketing excesivo).

 

4) Impacto cultural y relevancia internacional: del Upstate neoyorquino al mapa transatlántico del culto

4.1 Estados Unidos: identidad “de carretera”, no de industria

The Rods encarnan un tipo de banda estadounidense de comienzos de los 80 que no encaja del todo en los compartimentos que dominaron el relato: no son LA glam-machine, no son thrash puro, no son AOR. Son, por así decirlo, metal de trabajo: riffs, sudor, repertorio.

Esa posición intermedia explica por qué su impacto cultural opera más por comunidad que por mainstream. Su nombre circula como contraseña entre oyentes que valoran la crudeza y el “músculo” frente al acabado perfecto.

4.2 Europa: prensa, festivales y la canonización tardía

Canedy menciona que Kerrang! fue importante para su exposición en Europa, y su trayectoria posterior confirma que el viejo continente —especialmente Alemania y el circuito de festivales— ha sido un espacio de recanonización. 

El patrón es claro:

        • En los 80, parte del heavy estadounidense “de segunda línea” queda eclipsado por otras olas.
        • Desde finales de los 2000, Europa (y luego la NWOTHM global) reabre el archivo.
        • The Rods entran como clásico de circuito, con setlists basados en material temprano que el público trata como himnos. 

4.3 Cultura popular del metal: el linaje Dio/Feinstein como “marca de origen” (sin reducir la banda a ello)

Blabbermouth y otras piezas de prensa recuerdan el vínculo familiar de David “Rock” Feinstein con Ronnie James Dio. Culturalmente, ese dato opera como “sello de procedencia” dentro del metal clásico, pero su peso real es otro: sirve de puerta de entrada narrativa a una banda que se sostiene por catálogo y directo. 

5) Relación con el fanbase: lealtad, reediciones y “propiedad” del catálogo

La relación de The Rods con su base de seguidores se entiende mejor como una economía moral:

      • El fan espera autenticidad (power-trio, repertorio, actitud).
      • La banda responde preservando el núcleo identitario.
      • El vínculo se refuerza con gestos materiales: reediciones oficiales, mejora de fuentes, bonus, arte correcto.

En 2020 se anuncia la colaboración con High Roller Records para reediciones del catálogo por el 40.º aniversario, y Canedy lo formula en clave de reparación histórica: reediciones oficiales “desde fuentes originales”, con buen arte y bonus; “finalmente” los fans pueden comprar la música “como fue pensada”, tras años de bootlegs y ediciones de baja fidelidad. 

Este punto es crucial para el fanbase metalero: el heavy clásico no es solo música; es objeto, colección, edición correcta, respeto por el archivo.

Nuevas generaciones: ¿cómo se produce el relevo?

El relevo generacional no depende tanto de radio o plataformas, sino de:

      • Festivales-archivo (Keep It True, Headbangers Open Air, etc.) donde conviven veteranos y público joven. 
      • Bandas revival que los citan y, al citarlos, los convierten en referente contemporáneo (no sólo histórico). 

6) Relevancia a lo largo del tiempo: cómo se mantiene un “culto” sin convertirse en parodia

Mantener relevancia durante décadas en el metal no exige cambiar de piel cada dos años. A veces exige lo contrario: coherencia y capacidad de re-insertarse en circuitos adecuados.

The Rods lo han hecho mediante cinco estrategias (algunas deliberadas, otras emergentes):

    1. Conservar el núcleo (power-trío, repertorio fuerte, directo). 
    2. Aceptar el rol patrimonial sin volverse museo: tocar clásicos, pero seguir activos.
    3. Aprovechar la “segunda vida” del heavy clásico: festivales que funcionan como curadores de canon. 
    4. Re-editar y ordenar el catálogo como política de relación con fans (contra bootlegs, a favor de ediciones definitivas).
    5. Expandir la huella por vía de oficios: Canedy productor, es decir, influencia que no depende de que The Rods estén en portada; depende de que su gente esté en la sala de control. 

En suma: su relevancia no se basa en “actualizarse” al mercado, sino en ocupar un lugar estable dentro del metal como cultura —un lugar que, desde finales de los 2000, ha vuelto a ser central para una parte muy activa del público.

 

Cierre: The Rods como “banda-bisagra” del heavy real

El legado de The Rods se percibe con nitidez cuando se mira el metal como una red:

    • Influencia directa en bandas de heavy tradicional que los citan sin complejos. 
    • Influencia indirecta por continuidad de escena y por el trabajo de Canedy como productor en discos cruciales del metal estadounidense. 
    • Canonización festivalera: de Headbangers Open Air a Keep It True, pasando por circuitos estadounidenses como Ragnarökkr, y apariciones en eventos de mayor escala como Sweden Rock. 
    • Relación con fans basada en fidelidad identitaria y en el cuidado del catálogo. 

Si hubiera que resumir su influencia en una línea: The Rods enseñan que el metal puede sobrevivir sin el “sistema” si tiene canciones, directo y comunidad. Y, a largo plazo, eso es una forma de victoria. 


 

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