ZEPPELIN ROCK: BLACKFOOT - No Reservations (2020): CRÍTICA Review

martes, 8 de septiembre de 2020

BLACKFOOT - No Reservations (2020): CRÍTICA Review


por JLBM


Corría el otoño del año 1969 cuando Greg T. Walker como bajista, Rickey Medlocke como voz y percusión, Jakson Spires como batería, DeWitt Gibbs como teclista y Charlie Hargrett como guitarra, formaban en Jacksonville una banda llamada Hammer, cuya primera aparición estelar tenía lugar en el Miami International Rock Festival de Diciembre de 1969.




Pues bien, en marzo de 1970 la banda pasaba a denominarse Blackfoot, y tras trasladarse a New Jersey comenzaban a girar en los círculos universitarios. DeWitt Gibbs dejaba la banda y Rickey Medlocke se hacía cargo de la guitarra, hasta que en junio de 1971 Ronnie Van Zant de Lynyrd Skynyrd marchó en busca de un batería para su banda. Medlocke aceptaba la oferta y Greg T. Walker se unía a ellos, así que Blackfoot se disolvía momentáneamente.

Hacia agosto de 1972 Charlie Hargrett decidía volver a poner Blackfoot en marcha. Para ello habló con Medlocke, decidiendo entre ambos que Lenny Stadler de los Blackberry Hill sería el bajista y Jakson Spires el baterista. Danny Johnson, de Axis, sería empleado brevemente como guitarrista rítmico. En verano de 1973 Stadler abandonaba la banda y Greg T. Walker volvía de nuevo a Blackfoot.

Medlocke y T. Walker enviaron algunas demos a los productores David Hood y Jimmy Johnson, ambos fundadores de los estudios Muscle Shoals de Alabama. Aquellos temas gustaron y Hood y Johnson producirían "No Reservations", el primer álbum de estudio de Blackfoot, para Islands Records en 1975.



"No Reservations" no es en absoluto el mejor trabajo de Blackfoot, pero muestra sin duda el potencial que la banda adquiriría incluso en esta época en la que los valores de producción y composición se muestran aún un tanto básicos. Pese a esos aspectos "No Reservations" presenta una interesante variedad musical que le torna verdaderamente interesante. Grandes momentos de rock, excelentes baladas y temas de raíz blues que serían emblema de una de las mejores bandas de rock sureño de la historia.

Puede que la energía demostrada en muchos de los temas este algo capada debido a las labores de producción. Una lástima si tenemos en cuenta que "No Reservations" sí cuenta con algunos momentos verdaderamente llenos de pasión e intensidad, unos momentos que si hubiesen copado todo el disco le habrían otorgado una importancia mayor de la que ya tiene.

"No Reservations" se grababa años antes de los fabulosos "Strikes" y "Tomcattin'", pero muestra sin fisuras cual es el sonido que haría absolutamente inconfundible a Blackfoot. Un southern rock de un tipo más duro que el de otras bandas contemporáneas. Es posible que el término southern hard rock se acuñase tras este primer esfuerzo de los Blackfoot.

El batería Jakson Spires comienza a dar muestras de su potencial compositivo en "No Reservations", álbum en el que compone todos los cortes salvo la brutal "Railroad Man", compuesta por Shorty Medlocke, el abuelo de Rickey.

Trallazos de rock duro como "Born To Rock N' Roll" o "Take A Train" sirven de presentación al sonido que Blackfoot haría suyo, ese rock duro sureño que aún perdura en bandas potentes de la actualidad como Black Stone Cherry. Destacan por supuesto la excelente balada "Stars", forjada en ese cuña sureña llamada "Simple Man", tal vez basada en los ex compañeros de Medlocke y T. Walker en Lynyrd Skynyrd, o el trepidante bluegrass de "Railroad Man", el tema que abre y cierra el álbum. "Indian World" hace de confusa presentación de la banda mientras "I Stand Alone" es el auténtico prototipo de tema de carretera, adelanto de uno de los himnos de la banda, el "Highway Song" de su álbum "Strikes".

Excelentes guitarras de Medlocke y Hargrett y dúo rítmico de altura en el bajo de Greg T. Walker y la batería del genial Jakson Spires.

Por supuesto "No Reservations" no está a la altura de la trilogía mágica de Blackfoot que forman "Flyin' High" de 1976, "Strikes" de 1979 o "Tomcattin'" de 1980, de los que por supuesto hablaremos más adelante, pero fue un álbum de debut absolutamente fundamental a la hora de comprender un sonido y una actitud que llevarían a Blackfoot a la cima del rock duro sureño, abanderados de esa extraña fusión cultural entre los indios, el sur y el hard rock. Grandes, muy grandes.

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