ZEPPELIN ROCK: TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO - Triángulo de amor bizarro (2020): CRÍTICA Review

lunes, 29 de junio de 2020

TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO - Triángulo de amor bizarro (2020): CRÍTICA Review


Por Esteban Martínez (@EMartineC)
del blog Benditos Discos



Ya sabréis que andan de vuelta Triángulo de amor bizarro, ni más ni menos que una de las esperanzas de la escena alternativa española. Y regresan en este 2020 con un quinto álbum de estudio, homónimo, de la mano de un sonido a estas alturas ya patentado y del que todo parece no pretender salir, aunque si expandirlo hacia nuevas dimensiones. Lo de la banda son las guitarras, el post punk y producciones que tienden a colocar a la instrumentación por sobre todo, aspecto que en esta ocasión se ha exacerbado al límite. En este sentido, este nuevo álbum instala un muro infranqueable que de entrada impacta al auditor (y donde si no estás familiarizado con el sonido de la banda seguro querrás escapar al minuto), sin embargo, la invitación es a quedarse, que hay magia en la propuesta, dispuesta para quien esté dispuesto a escarbar un tanto más.



Doce canciones en cuarenta y dos minutos (en realidad diez más dos interludios breves) componen esta entrega, acá se alternarán piezas agresivas y rabiosas con otras algo más dulces, las primeras estarán interpretadas por un furioso Rodrigo Caamaño mientras que en las segundas Isabel Cea tomará las riendas. El factor común serán siempre los murallones de ruido y los aires punkoides, en ocasiones el asunto se desbordará, la instrumentalización rozará la histeria y Caamaño vociferará como si se acabase el mundo, encontrando potentes momentos en la apertura a cargo de la industrial 'Ruptura' (más honesta imposible con esa voz robótica y distorsionada que exclama un furibundo "¡No quiero nada de ti!") o bastante más adentro en el disco en 'Calígula 2025', una descarga de rock rabioso disparada literalmente "a tu puta cara". En otros momentos el asunto irá algo más contenido, como en 'Vigilantes del espejo', una buena canción pop electro acústica muy The Cure y con dedicatoria de amor a un cuarentón incluida ("Déjalo todo y ven conmigo/ Déjate llevar una noche más/ Déjalo el trabajo y a los niños...") o 'Canción de la fama', dos temas marcados por la velocidad e igual de directas aunque menos estridentes.




El complemento llegará con las interpretaciones de Isabel Cea, habitualmente en canciones más centradas en las atmósferas etéreas como 'Fukushima' (que en sus estrofas me ha traído a Sigur ros a la cabeza), en los murallones de sonido que cubren por completo canciones bastante tiernas como 'Asmr para ti' ("Porque tú lo fuiste todo / Cuando lo demás es nada / Por eso vives para siempre...") o 'No eres tú' (de lo poco que suena a ratos desnudo en el disco) y en las aceleraciones cargadas a las guitarras de 'Acosadores' o 'Folia de las apariciones'. Cuando Isabel interpreta, claro, resulta inevitable sentir que la producción acaba por comerse a las melodías e incluso lamentamos no poder subir el volumen a canciones tan evidentemente buenas a causa de ese exceso de ruido.

Nunca Triángulo de amor bizarro ha sido una banda de sonido limpio, sin embargo, jamás sonaron tan sucios como acá. Las canciones están, la propuesta potente y osada también. La dualidad que se vive con ambos vocalistas ayuda, luego la producción es un "lo tomas o lo dejas", la banda lo sabe y apuesta por ello, como debe ser el arte: puro y duro.

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