jueves, 31 de octubre de 2019

QUIQUE GONZÁLEZ y LUIS GARCÍA MONTERO - Las palabras vividas (2019): Crítica del disco


por Alberto Iniesta (@Radiorock70)
del blog Discos




“Corazones sencillos o barrocos, aquí cabe cualquiera”

Antes de que Quique González debutase con Personal, para felicidad de los que amamos la música, en el último de los capítulos de la década que actuó como epílogo del siglo pasado, ya se había basado en un poema de Luis García Montero cuando compuso ese himno llamado Aunque Tú No Lo Sepas para Enrique Urquijo. Eran los comienzos de una historia que ha terminado escribiéndose en todos los portales donde su música se ha quedado a vivir, incluso con la vigente necesidad de madrugar los lunes. En esta ocasión, además, acompañada de una pluma tan brillante como la de Luis.




Después de dos décadas de carrera, no resulta complicado imaginar la necesidad de encontrar nuevos retos en un horizonte que siempre se tiñe de color canción. Máxime, si cabe, cuando hablamos de un admirador de la obra de Dylan, uno de esos genios sin dos discos iguales. Por mil motivos, y porque al fin a la conversación tan recurrente entre artistas de “a ver cuándo hacemos algo juntos” no se la llevó el viento, nos encontramos ante este precioso artefacto salvavidas en forma de vinilo que nos ocupa, Las palabras vividas.

Si es costumbre habitual bucear en la obra de Quique sin el menor atisbo de superficialidad en las letras de sus canciones, creo que sobra explicar que aplicar en este disco el “no es lo que canta, sino el cómo” es tan necesario como respirar. Como la música, o la vida, misma, si así lo prefieren ustedes.




El arrebatador comienzo con La Nave de los Locos, canción donde se buscan voluntarios para utopías, cuando es difícil resistir delante de los focos, en momentos tan humanos que aparecen la vulnerabilidad y las ilusiones cuando el amor sale a flote, constituye un buen preámbulo de lo que nos vamos a encontrar en los surcos de este disco. Si hablamos de Bienvenida, es preciso hacerlo sobre emociones con tormenta en las miradas, ante lo imposible de dominar ciertos sentimientos ante el mejor de los regalos que se le pueden hacer a una recién nacida: una canción, que como comentaba Quique entre risas, mejor que sea con una letra que no ha escrito él. Con todo, también conviene hacer alusiones a la música. Sin tratarse de un disco al uso, alejado de la línea más rockera que venía persiguiendo especialmente en Delantera Mítica y en algunos pasajes de Me Mata Si Me Necesitas, en temas como en Canción Con Orquesta es gozoso cerrar los ojos y disfrutar de pasajes instrumentales de tanta calidad. Tan sencillo entender por qué es la favorita de Luis como tentador imaginar ser el desconocido que baila con la luna. El Pasajero actúa removiendo sensaciones profundas al evocar al que “no tiene llaves de mi casa, pero forma parte de mí”. Una de las canciones más poderosas del disco.




Mi Todavía abre la cara B con una dosis extra de electricidad en forma de guitarra eléctrica que se deja escuchar en los momentos precisos, y evoca momentos de rebelión al evitar “el amor de los prudentes” o “las rosas obedientes”. En no pocas ocasiones, es necesario desviarse del rebaño. En el siguiente tema, Canción del Pistolero Muerto, ese anhelo de romper con el orden establecido va más allá al imaginar un escenario típico de un western a lo Centauros del Desierto, en un lugar “donde las dan las toman si parece oportuno”. Qué demonios, después de escucharla yo también confiaría mi destino a los ojos de ese pistolero. Las Nuevas Palabras llega en ese momento de caos para poner paz en forma de lírica inmortal, efectuando una llamada al abordaje a golpe de verso con esas palabras que “a mí me enseñaron a sentir y soñar”, de manera que no resulta complicado imaginar “el amanecer que esperan las ciudades, donde brindan conmigo los sueños sin futuro”. Todo Se Acaba es una declaración lírica de guerra con y sin todas las de la ley, cuando el final y todo “me duele a puerta cerrada”, cuando “la historia más bella da la vuelta en la esquina” y la culpa recae, quizá con total merecimiento, en “este corazón que nunca me perdona”.




Probablemente, de todos los discos que ha sacado Quique hasta la fecha, se trate del que apunta más hacia esa sensación de encontrarse en casa, de dejar que suenen estas canciones en tardes de lluvia, quizá sin memoria de días que tiempo atrás fueron grises, y dejar vía libre para que los versos se metan por cada uno de los poros de la piel. El creciente deseo de escuchar esto en directo conforma un universo en constante expansión, donde las palabras y la música son solo una.

Canción Con Orquesta
https://www.youtube.com/watch?v=fsameiB5YH8 

El Pasajero
https://www.youtube.com/watch?v=VcywMqojpL0

Las Nuevas Palabras
https://www.youtube.com/watch?v=F3-vFZ4cB3E 

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