martes, 29 de octubre de 2019

OPETH - In Cauda Venenum (2019): Crítica review


Por Esteban Martínez (@EMartineC)



Después del sabido apadrinamiento de Steven Wilson, el cual produjo una serie de discos de Opeth más de una década atrás y ayudó a encauzar de cierta forma las inquietudes musicales de Michael Akerfeldt, tocaba ver si el sueco era capaz de volar con alas propias. Es así como tras una seguidilla de álbumes continuistas como Ghost reveries (2005) y Watershed (2008) llegó el punto de quiebre con Heritage (2011), donde la banda reinventó su sonido abandonando de plano el metal, los guturales de antaño y abrazando de lleno la influencia de diversos próceres del progresivo setentero, asunto que se vio reforzado en un notable Pale communion (2014) más un correcto Sorceress (2016). Ahora, ya sin el factor sorpresa presente únicamente queda por constatar en este 2019 hacia donde quiere Akerfeldt llevar este asunto y que elementos desea seguir incorporando a su robusto sonido. Y es que, polémicas fuera, hablamos de una de las bandas más importante del rock progresivo actual.




De esta manera, los afanes inquietos del compositor siguen estando presentes en In cauda venenum, un álbum que llega a nosotros en dos versiones, una interpretada en sueco (y que es la original) más otra que ha sido traducida (de manera seria e impecable) al inglés, en una evidente búsqueda de que el disco sea apreciado por todos. En lo musical, el trabajo se muestra, comenzando por su portada, más oscuro y pesado que su antecesor, con un giro importante hacia las guitarras y la estridencia durante importantes pasajes aunque claro, nunca dejando de lado la belleza instrumental que la banda viene trabajando y puliendo desde hace años. Casi como si Akerfeldt hubiese intentado entregar una especie de compendio de lo trabajado hasta ahora por Opeth.




Nos encontraremos así con varios temas con vocación rock, el tridente inicial ‘Dignity’ + ‘Heart in hand’ + ‘Next of kin’ es un claro ejemplo, que combinarán tremendas explosiones de guitarras + arreglos orquestales con delicados acústicos, dando muestras de una contundencia que no puede sino ser motivo de aplausos. Mucho más calmada, aunque preciosa en toda su extensión, resultará ‘Lovelorn crime’ (Wilson presente aquí claramente) mientras que ‘Charlatan’ traerá de regreso ese sonido 100% progresivo clásico con sus teclados y ritmo golpeado. De pronto llegamos a la recta final del disco, y aquí el trabajo mostrará sus principales ripios, perdiendo nivel en relación a lo todo que antes habíamos oído. Ahí ‘Universal truth’ con sus constantes volteretas calma/intenso deja en el aire la sensación de “esto ya lo he oído” mientras que ‘The garroter’ con sus aires jazz sorprende y se anota como una verdadera curiosidad del álbum con ese piano + vientos que marcan constantemente el paso, sin embargo, más allá de la excentricidad no llega. ‘Continuum’ huele a refrito durante todo su inicio y es recién pasados sus tres minutos iniciales cuando despertamos gracias a la soberbia explosión que la banda regala para finalizar el viaje con (nuevamente) el ir y venir de ‘All thing will pass’, otra canción que combina acústicos delicados con golpes estridentes durante su extensión.




Nadie podría atreverse a calificar a In cauda venenum como un mal álbum, que su calidad interpretativa es enorme. Sin embargo, la sensación de que sus momentos mejor logrados se encuentran en su primera mitad es evidente, aunque ya solo por la enormidad de sus primeras cuatro canciones el viaje vale absolutamente la pena. Se agradece el que recuperen la fuerza de las guitarras pero el que la propuesta con el pasar de los temas vaya diluyéndose entre temas más típicos, resta.

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