domingo, 6 de octubre de 2019

LAS MEJORES PELÍCULAS DE 1995 - Lo mejor del cine de ese año

Sospechosos habituales.

por MrSambo (@Mrsambo92)
del blog CINEMELODIC



Excepcional año con un nutrido número de obras maestras y referenciales dentro de lo que fue la década, con el nacimiento de Pixar y la revolución del cine de animación, la depuración del thriller con nuevos nombres y títulos más allá de Tarantino, el drama de época sublimando aún y grandes maestros entregando títulos imperecederos o, cuando menos, notables. Eclecticismo al por mayor. Otro de los grandes años de la historia del cine.


Seven.


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Las mejores películas de 1995
(lo mejor del cine de ese año)


12 MONOS, de Terry Gilliam. 

Una estupenda muestra de Ciencia Ficción en su vertiente de viajes en el tiempo. Extraña, excéntrica, inquietante, donde la locura, la realidad y su cuestionamiento forman un todo fascinante. Es, además, uno de los mejores trabajos de Brad Pitt.




ÁNGELES CAÍDOS, de Wong Kar-Wai. 

Otro fascinante y extraño título de Kar-Wai, que juega con los códigos del melodrama y el thriller, mezclándolos a voluntad. Estructuras complejas y particulares, un esteticismo muy cuidado. Elegancia, en suma. Arriesgada, desde luego.


ANTES DE AMANECER, de Richard Linklater. 

Inicio a una trilogía que es un testamento sobre las relaciones de pareja. Una obra excepcional que nos permite ver un enamoramiento ante la pantalla casi en tiempo real. Habrá a quien no le guste o le aburran tantos diálogos y conversaciones versando sobre todo tipo de cosas, pero esta película exquisita, como las otras dos que la siguen, es puro encanto, magia y autenticidad.


ANTONIA, de Marleen Gorris. 

Un buen título para aquellos a los que les interesen proyectos con el feminismo de fondo. Entrañable cinta, que tiene algo de cuento comprometido, donde vemos las evoluciones de una familia, la de la protagonista, durante 50 años.


APOLO 13, de Ron Howard. 

Un buen espectáculo el que ofrece Howard, bien interpretado y con el manejo de la tensión y el dramatismo como sólo saben hacer en Hollywood. Un producto tan prototípico como eficaz.


BIENVENIDOS A LA CASA DE LAS MUÑECAS, de Todd Solondz. 

Comenzó como un auténtico enfant terrible, el bueno de Solondz. Aquí, uno de sus primeros trabajos, logra un excelente y provocador retrato adolescente, duro, descarnado y realista, siempre barnizado desde la comedia y la comedia negra, con esa protagonista fea, descuidada, ingenua, donde todo lo que tiene alrededor parece estar en su contra.


BRAVEHEART, de Mel Gibson. 

Un desastre histórico, un espectáculo brutal, una narración excepcional. Puro pulso y vigor visual y narrativo que encumbró a Mel Gibson como realizador. Otra figura mesiánica en la filmografía del realizador australiano, del que sólo hay que desear se prodigue más tras la cámara.




CABALLOS SALVAJES, de Marcelo Piñeyro. 

Peculiar y particular película argentina, donde desde los retratos generaciones y las faltas de expectativa juveniles, se extrae una filosofía de vida fascinante y atractiva, valores que elevan la cinta.


CARRINGTON, de Christopher Hampton. 

Una desatada Emma Thompson, de lo más pasional, en este drama romántico y artístico de correcta factura.


CASINO, de Martin Scorsese. 

Obra maestra de Scorsese. Otra más. En la línea estilística y conceptual de “Uno de los nuestros”, el genio ítalo-americano se marca otra catarata visual y narrativa, con elementos casi documentales y un retrato vertiginoso y frenético de las mafias, el juego y la política. Una obra maestra apabullante con interpretaciones excelsas. Indispensable.




CIUDADANO X, de Chris Gerolmo. 

Es un telefilm, pero de la máxima calidad. La historia, varias veces contada, del mayor asesino en serie, de niños, de la Unión Soviética, basada en hechos reales, que sirve para desgranar el criminal y viciado sistema político tras el que se ocultaba. Merece la pena.


CÓMO CONQUISTAR HOLLYWOOD, de Barry Sonnenfeld. 

Muy tarantiniana, esta adaptación de Elmore Leonard, al que también acudirá Tarantino para su Jackie Brown, es un simpático thriller con mucha comedia que entretiene con suficiencia gracias al carisma de su reparto.


COPYCAT, de Jon Amiel. 

Otro thriller con serial-killer en la década donde se depuraron y pusieron de moda. No está a la altura de “Seven” o “El silencio de los corderos”, los grandes referentes de este subgénero, pero cumple muy bien.


COSAS QUE HACER EN DENVER CUANDO ESTÁS MUERTO, de Gary Fleder. 

Tarantino vuelve a la cabeza con este estupendo thriller por el que siento predilección. Protagonizado por Andy García liderando un estupendo reparto, tiene ideas realmente conseguidas y grandes momentos. No se la valoró en su justa medida. Grata sorpresa.




CYCLO, de Tran Anh Hung. 

No es una cinta fácil, con una estética muy llamativa e impactante desde una trama que recuerda a “Ladrón de bicicletas”, si bien la cosa irá por lugares más sórdidos y efectistas. Interesante, en cualquier caso.


DEAD MAN, de Jim Jarmusch. 

Jasmusch facturando otra de esas cintas de culto junto a Johnny Depp. Un peculiar y personal Western moderno que no deja indiferente. O te resulta fascinante y atractivo o soporífero e insufrible.


DIARIO DE UN REBELDE, de Scott Kalvert. 

Ideal para que la disfruten aquellos que ninguneaban a Leonardo DiCaprio tras Titanic. Un actorazo excepcional, de los mejores de su generación, mucho antes de aquella, que ha tenido que sudar sangre para que, ahora, se le reconozca. Duro drama sobre la autobiografía del escritor Jim Carroll. Todo tipo de adicciones y excesos acuden a la pantalla.




DÍAS EXTRAÑOS, de Kathryn Bigelow. 

Buen thriller de Ciencia Ficción este de Bigelow, donde se cuidan tanto los elementos de acción como a los personajes en liza. Protagonizada por Ralph Fiennes, toca temas interesantes en un futuro que casi parece presente. Aceptable.


ECLIPSE TOTAL, de Taylor Hackford. 

Basada en la novela de Stephen King, de nuevo con una ejemplar Kathy Bates como protagonista, tenemos un escalofriante drama familiar de pasados muy oscuros. Muy buen trabajo también de Jennifer Jason Leigh. Eficaz.


EL DÍA DE LA BESTÍA, de Álex de la Iglesia. 

Comedia negrísima y demoniaca que fue toda una revolución en nuestro cine, nos descubrió una personal voz esperpéntica y excesiva así como supuso la irrupción de Santiago Segura. Uno de los grandes éxitos de nuestro cine en esta década. Fenomenal Álex Angulo.




EL GLOBO BLANCO, de Jafar Panahi. 

 Otro bello drama costumbrista, cotidiano y minimalista, en la onda Kiarostami, autor del guión además, sobre una niña que busca cumplir su sencillo sueño: Comprar un pez dorado.


EL INGLÉS QUE SUBIÓ UNA COLINA PERO BAJÓ UNA MONTAÑA, de Christopher Monger.

Encantadora comedia protagonizada por Hugh Grant con todo el sabor británico. Debo reconocer que la vi hace tiempo, pero me resultó deliciosa y entrañable.


EL ODIO, de Mathieu Kassovitz. 

Disturbios, lucha entre bandas, la juventud underground. Un mundo perfectamente expuesto por Kassovitz, en blanco y negro, con poderosas imágenes, hondura y buenas interpretaciones.




EN LO MÁS CRUDO DEL CRUDO INVIERNO, de Kenneth Branagh. 

Sensacional título con guión y dirección de Branagh. Comedia brillante de grandes diálogos y puro amor al teatro y su creación. Una delicia con un reparto estupendo, como de costumbre.


FOUR ROOMS, de Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino. 

Cinta por episodios donde los directores citados se encargan de uno cada uno. El de Tarantino está basado en un relato corto de Roald Dahl. Irregular.


GHOST IN THE SHELL, de Mamoru Oshii. 

Un clásico del anime que expone ideas francamente complejas. De gran carga filosófica y potentes imágenes, es algo densa.


GOLDENEYE, de Martin Campbell. 

El estreno de Brosnan como Bond. Un buen título, fiel a la saga, con buena banda sonora y un eficaz resultado. Un buen Bond fue Brosnan.


HEAT, de Michael Mann. 

Thriller que no muchos recibieron con entusiasmo aunque parece convertido en un pequeño clásico del género. El duelo entre De Niro y Pacino, que no coinciden mucho en pantalla, ayudó a su impacto y fama. Para la antología, el tiroteo callejero. Un gran trabajo del personal Mann.




HOMICIDIO EN PRIMER GRADO, de Marc Rocco. 

Con un espléndido reparto y un Kevin Bacon tan inquietante como conmovedor, Rocco dirige este drama carcelario sobre la degradación del ser humano y su dignidad. Basado en hechos reales. Buena y eficaz película.


JUMANJI, de Joe Johnston. 

Tremendo éxito el de esta cinta de género fantástico. Llamaron la atención sus efectos visuales. Otro pequeño clásico del cine infantil y juvenil donde destaca Robin Williams. Entretenida.


JUNGLA DE CRISTAL III, de John McTiernan. 

Tercera entrega de la saga, muy reivindicada por los fans, aunque con grandes lagunas de guión. Un entretenimiento puro y duro con Bruce Willis haciendo lo que mejor sabe.


KIDS, de Larry Clark. 

Clark con sus polémicos retratos adolescentes, que pretenden ser realistas, si bien acaban siendo más morbosos que otra cosa. Explícita, sórdida, oscura, denigrante, te repelerá o valorarás su “atrevimiento”.




LA CEREMONIA, de Claude Chabrol. 

Una película inquietante, sugerente, viciada, ambigua, atmosférica, adjetivos que valen para los personajes y sus relaciones, gracias al magnífico trabajo del maestro Chabrol y ese aliento hitchcockiano que tiene su cine. Sensacionales Isabelle Huppert y Sandrine Bonnaire.


LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS, de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. 

Con su personal estética, los cineastas franceses logran otro de sus grandes éxitos, un título entre el Fantástico y la Ciencia Ficción, donde lo esperpéntico se mezcla con interesante reflexiones, la poética imaginativa y una fascinante amalgama de influencias.


LA FLOR DE MI SECRETO, de Pedro Almodóvar. 

Melodrama puramente almodovariano, donde de nuevo vida y arte se mezclan e influyen sin que lo uno se entienda sin lo otro. Gran trabajo de Marisa Paredes para un título correcto.




LA JOYA DE SHANGHAI, de Zhang Yimou. 

No es una de las grandes obras de Yimou, pero este drama esteticista en la China de los años 30 de tintes negros es hipnótico y embriagador. Elegante.


LA MIRADA DE ULISES, de Theodoros Angelopoulos. 

Eterna cinta de tres horas, una de las más prestigiosas del cineasta griego, que realiza un viaje por el pasado de un alter ego, otro director interpretado por Harvey Keitel, y de los Balcanes. Merece la pena, pero, ya saben, no es para todos.


LA PRINCESITA, de Alfonso Cuarón. 

Un cuento de toques dickensianos (Cuarón lo adaptaría en su siguiente cinta, Grandes Esperanzas), magia, la infancia y el espíritu del cine infantil y familiar. Un drama con encanto.


LEAVING LAS VEGAS, de Mike Figgis. 

Oscar para Nicolas Cage por su excepcional trabajo como alcohólico. Desolador retrato de las adiciones donde también destaca Elisabeth Shue. Fatalidad, perdedores, dependencias… conmovedora, dolorosa.




LOS HERMANOS McMULLEN, de Edward Burns. 

La opera primera de Burns, un cineasta con poco público, que apuntó alto de inicio desde el cine independiente, pero que me gusta. Llamó la atención con esta fresca comedia de magníficos diálogos y hermanos de origen irlandés.


LOS PUENTES DE MADISON, de Clint Eastwood. 

Conmovedora cinta que hoy día sigue despertando lágrimas. Amores maduros, la dirección clásica de Eastwood, la responsabilidad atenuando las pasiones, la Streep… Una joya del melodrama moderno con ese semáforo y esa puerta que no termina de abrirse.




MALLRATS, de Kevin Smith. 

Quiso repetir éxito tras su magnífica Clerks, referente del movimiento friki, pero sus logros no llegan tan lejos. Con todo, tienen momentos divertidos y defensores.


MAREA ROJA, de Tony Scott. 

Una de submarinos con Tony Scott. Buen reparto, interpretaciones, una narración fluida… un estupendo espectáculo hollywoodiense.


NADIE HABLARÁ DE NOSOTRAS CUANDO HAYAMOS MUERTO, de Agustín Díaz Yanes. 

Magnífica película de Díaz Yanes, su mejor trabajo con diferencia. Un thriller violento, vigoroso, potente y cotidiano, donde destaca una espléndida Victoria Abril.




NELLY Y EL SR. ARNAUD, de Claude Sautet. 

Exquisito drama con una bellísima Emmanuelle Béart y una relación tan nostálgica como melancólica y entrañable con un maduro magistrado que la contrata como mecanógrafa. La amistad, el cariño floreciente, la amistad difuminada en amor… Preciosa cinta.


NIXON, de Oliver Stone. 

Stone poniendo toda su fuerza para retratar a Nixon en un título que no brilla, precisamente, por su sutileza. Correcta.


OTHELLO, de Oliver Parker. 

Branagh esta vez se queda sólo delante de la cámara para facturar un sensacional Yago en esa correcta versión de la tragedia shakespeariana a la que le falta la fuerza y el vigor del Branagh director. Correcta también.


PENA DE MUERTE, de Tim Robbins. 

Brillante cinta y reflexión sobre un tema candente. Una película francamente inteligente y conmovedora con unos sensacionales Sean Penn y Susan Sarandon, que llevan la narración en volandas.




POCAHONTAS, de Mike Gabriel y Eric Goldberg. 

Exitosa cinta Disney de aventuras, choque cultural, la América colonizada, el romance… Con sus irregularidades, es un producto eficaz.


PODEROSA AFRODITA, de Woody Allen. 

Encantadora comedia de Allen que contiene hasta guiños a los recursos de la tragedia griega. No es una de las obras maestras que iba haciendo el director como churros año tras año, pero no deja de resultar estupenda.




RICARDO III, de Richard Loncraine. 

Adaptación shakespeariana llevada a los años 30 del siglo XX. Una versión correcta y aceptable, de buena puesta en escena y un espectacular trabajo de Ian McKellen.


ROB ROY, LA PASIÓN DE UN REBELDE, de Michael Caton-Jones. 

Poco complaciente drama aventurero. Duro, violento y brutal, bastante atípico dentro del cine estadounidense. La historia es, por lo demás, bastante convencional, pero Tim Roth deja un villano absolutamente despreciable… y acertado.


SENTIDO Y SENSIBILIDAD, de Ang Lee. 

Obra maestra de Ang Lee. La mejor versión sobre un texto de Jane Austen que le dio un Oscar a Emma Thompson por su adaptación. Las interpretaciones son sublimes, la mezcla entre drama y comedia perfecta, la sensibilidad de la dirección sin igual y tiene escenas que se graban para siempre. Una absoluta debilidad que recomiendo a todos.




SEVEN, de David Fincher. 

Referente absoluto del thriller con serial-killer, junto a “El Silencio de los Corderos”, pero aún más potente con un final inolvidable. Kevin Spacey se come la pantalla en los pocos minutos que tiene de presencia. Morgan Freeman está perfecto y Brad Pitt repite en otro éxito. Una joya de Fincher absolutamente adictiva y perturbadora.


SMOKE, de Wayne Wang. 

Obra maestra de Wang que sigue un guión de Paul Auster. Una narración formada por pequeñas historias y relatos que forman un todo, donde cada una de ellas es una obra de arte en sí misma. Podría estar citando escenas hasta contar la película entera. Exquisita.




SOSPECHOSOS HABITUALES, de Bryan Singer. 

Otro thriller de impactante final con Kevin Spacey de protagonista, en el que fue el año que lo llevó al estrellato. El mejor trabajo de Singer con diferencia, un thriller moderno con un reparto en estado de gracia y una narración compleja y sugerente que no te dejará indiferente.


SUSURROS DEL CORAZÓN, de Yoshifumi Kondô. 

Correcta pero fallida cinta, de una sensibilidad algo cargante y tendente en exceso al simplismo en casi todo. No es un mal trabajo pero lo cierto es que la cosa prometía bastante más con la historia de esta niña que va dando sus primeros pasos hacia la madurez.


TIERRA Y LIBERTAD, de Ken Loach. 

La Guerra Civil española vista por un inglés. Para muchos la mejor sobre el tema (algo que no es en exceso meritorio visto el nivel), si bien, en general, con la misma perspectiva, a la que se añade una posición crítica hacia bando republicano y sus luchas internas. Para otros un nuevo ejemplo de título tendencioso. Cinematográficamente es correcta.




TODO POR UN SUEÑO, de Gus Van Sant. 

Es una película vigente y actual, quizá no lo fuera tanto en su estreno, quizá sí, cuando ahora vemos a los chavales con el único objetivo de alcanzar la fama metiéndose en televisión como colaboradores o youtubers. Correcta sátira sobre el fascinante y obsesivo influjo seductor de la fama con una Nicole Kidman tan sensual como frívola. No es para tirar cohetes en su obviedad.




TOY STORY, de John Lasseter. 

Obra maestra del cine de animación, presentación estelar de Pixar, que más allá del alarde técnico que supuso, es pura magia conceptual. Un clásico absoluto que define la infancia como pocos. De obligado visionado.




UNDERGROUND, de Emir Kusturica. 

Tremenda obra de Kusturica, espectacular, dolorosa, provocadora, profunda, con cerca de 3 horas de duración, la 2ª Guerra Mundial de fondo y ganadora de la Palma de Oro en Cannes. Una obra que no deja indiferente, con una narrativa muy particular, excesiva y surrealista.


VIVIR RODANDO, de Tom DiCillo. 

Divertida comedia de DiCillo sobre el rodaje de una película con momentos francamente hilarantes y un buen reparto. Una estupenda y simpática opción para los cinéfilos.

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